Vaca Muerta modificó el mapa energético de la región y ahora busca consolidarse como proveedor de escala internacional. El desarrollo del shale gas en la cuenca de Neuquén dejó de ser una promesa para convertirse en un activo estratégico. El proyecto de gas natural licuado desde la Argentina empieza a ser observado por las grandes potencias como una alternativa concreta de abastecimiento. Entre ellas aparece Alemania, que analiza mecanismos para facilitar el acceso a ese recurso.
El interés germano se concentra en la posibilidad de importar GNL producido a partir del gas de Vaca Muerta y exportado desde el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. Para que esa iniciativa avance, el respaldo financiero resulta determinante. En ese punto entran en juego las garantías estatales que Berlín estudia otorgar para reducir riesgos y atraer capital privado.
El gobierno federal alemán confirmó que evalúa ofrecer coberturas para préstamos vinculados con la infraestructura necesaria para licuar y exportar gas argentino. Estas garantías, conocidas como UFK, se aplican a proyectos considerados estratégicos para la economía alemana. Si el emprendimiento enfrentara incumplimientos, el Estado asumiría parte de las pérdidas, trasladando la cobertura al sistema financiero y, en última instancia, a los contribuyentes.

Aunque no se difundieron detalles sobre las entidades que solicitaron formalmente la cobertura, fuentes oficiales indicaron que se trata de una instancia preliminar. Primero se analiza la viabilidad técnica, económica y jurídica. Recién después se definirán compromisos concretos.
Garantías y financiamiento para un proyecto de escala
El proyecto contempla transportar gas desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, donde se instalarán dos terminales flotantes para su licuefacción. Desde allí se exportaría el GNL hacia distintos mercados, incluido el europeo. La iniciativa requiere inversiones multimillonarias y un esquema financiero sólido.
YPF, junto con ENI, Shell y una nueva compañía dedicada al desarrollo del GNL, trabaja en la estructuración del financiamiento. La participación de empresas con experiencia internacional aporta respaldo técnico y credibilidad ante bancos e inversores.
En Alemania, las garantías UFK buscan cubrir riesgos políticos y económicos en el país proveedor. Funcionan como un seguro estatal que facilita que bancos internacionales otorguen créditos de largo plazo. Sin ese instrumento, el costo financiero sería mayor y el cierre del proyecto resultaría más complejo.

Desde el gobierno alemán aclararon que el pedido no provino del comprador final del gas, sino de entidades financieras interesadas en participar en la operación. La empresa estatal SEFE, uno de los principales actores del mercado alemán, señaló que no impulsó directamente la solicitud de garantías.
El debate interno en Alemania también incluye el componente ambiental. Durante la gestión anterior se incorporó una evaluación climática estricta para este tipo de respaldos. La actual conducción revisa esos lineamientos con el objetivo de equilibrar metas de descarbonización con necesidades de seguridad energética. La discusión combina transición ecológica y pragmatismo energético.
Gas de Vaca Muerta: el acuerdo comercial que refuerza la viabilidad
El interés alemán tomó forma concreta en diciembre de 2025. Southern Energy firmó un contrato de exportación con SEFE por un plazo de ocho años. El acuerdo prevé ventas de hasta dos millones de toneladas anuales a partir de 2027.
Este contrato cumple una función central. En el negocio del GNL, contar con un comprador de largo plazo, conocido como off-taker, resulta clave para asegurar financiamiento. Los bancos exigen compromisos firmes de compra antes de otorgar créditos para infraestructura.
El vicepresidente de Gas y Energía de Pan American Energy destacó que el convenio fortalece la credibilidad del proyecto. La experiencia previa de SEFE con el buque licuefactor y su trayectoria operativa redujeron la incertidumbre técnica. Las negociaciones avanzaron con rapidez y se cerraron en poco más de un año.
El acuerdo también respalda la construcción de un gasoducto dedicado entre Tratayén y San Antonio Este. Esa obra permitirá transportar volúmenes específicos destinados a exportación, sin afectar el abastecimiento interno.
Para la Argentina, el proyecto implica la posibilidad de generar divisas de manera sostenida. Para Alemania, representa una fuente alternativa en un escenario de reconfiguración energética. La relación comercial se proyecta como un vínculo de largo plazo entre ambos países.
Europa y la dependencia del gas ruso
El interés alemán en el GNL argentino no puede analizarse aislado del contexto europeo. Tras la invasión rusa a Ucrania, la Unión Europea aceleró la búsqueda de proveedores fuera de Eurasia. El objetivo consiste en reducir la exposición a Moscú y diversificar rutas de abastecimiento.
En 2025, la Unión Europea importó GNL desde Rusia por alrededor de EUR 7.400 millones, según estadísticas oficiales. Si bien las compras disminuyeron respecto de años anteriores, continúan siendo relevantes para algunos Estados miembros.

Empresas como SEFE mantienen contratos firmados en etapas previas, cuando operaban bajo otra estructura societaria vinculada con Gazprom Germania. Esos compromisos aún generan flujos de gas hacia Europa.
A partir de 2027 entrará en vigor una prohibición plena de importaciones de GNL ruso en el bloque europeo. La medida busca limitar ingresos energéticos del gobierno de Vladimir Putin y consolidar una estrategia de autonomía energética.
En este nuevo escenario, el gas argentino aparece como una pieza relevante. No reemplazará por completo los volúmenes rusos, pero puede contribuir a la diversificación. La seguridad energética europea se construye con múltiples proveedores y contratos de largo plazo.




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