La Policía de Berlín conmemoró este mes el centenario de la creación de la Inspección Central de Homicidios, la primera unidad especializada en crímenes violentos de Alemania, fundada el 1° de enero de 1926 por el legendario criminólogo Ernst Gennat. La iniciativa marcó un punto de inflexión en la investigación criminalística del país y estableció estándares que continúan vigentes en la actualidad.
El hombre que cambió la investigación criminal
Como director de la Inspección Central de Homicidios, Gennat revolucionó el trabajo de la policía criminal alemana mediante la implementación de métodos de investigación científicos que permitieron alcanzar tasas de esclarecimiento notablemente altas.

La Policía de Berlín destacó recientemente su legado: “Creó un espacio para investigaciones exhaustivas, para el trabajo en equipo y para la firme voluntad de no aceptar simplemente los crímenes violentos, sino de resolverlos consecuentemente”. Todo partió de su convicción de que “cada víctima cuenta”.
Antes de la fundación de la Inspección Central, las investigaciones carecían de especialización y las brigadas de homicidios se formaban únicamente cuando surgía la necesidad. Los agentes solían limpiar minuciosamente la escena del crimen, destruyendo pruebas fundamentales. Gennat sistematizó y profesionalizó las pesquisas. Implementó un vehículo especializado, el denominado “auto de homicidios”, equipado con todo lo necesario para el aseguramiento de evidencias en el lugar de los hechos.
Innovaciones que perduran un siglo
Las fotografías comenzaron a tomarse de manera planificada, las pruebas se recolectaban, empaquetaban y etiquetaban correctamente. La morgue, la oficina de personas desaparecidas y un “archivo central de casos de muerte” especialmente diseñado para rastrear asesinos seriales formaron parte de su “Inspección M”. También se atribuye a Gennat el enfoque de comprender psicológicamente al perpetrador y analizar los crímenes desde su perspectiva.

El trabajo actual en las escenas del crimen se remonta directamente a las innovaciones implementadas hace un siglo. Todo se documenta: salpicaduras de sangre, fragmentos corporales, fibras, huellas dactilares y, en la actualidad, rastros de ADN. Los investigadores interrogan testigos, familiares y conocidos. La estadística criminal berlinesa registró en 2024 un total de 53 casos consumados y 64 intentos de homicidio y asesinato. Cerca del 84 por ciento fueron esclarecidos.
Un personaje inolvidable del Berlín histórico
Sobre Gennat y sus contribuciones a la investigación de homicidios se escribieron libros y se produjeron películas. Nacido el 1° de enero de 1880 en Berlín, ingresó al servicio policial tras abandonar sus estudios de derecho. Durante los años veinte, sus colegas supuestamente lo apodaban “Buda” debido a su corpulencia, mientras que en el hampa habría llevado el nombre de “El Gordo de Alexanderplatz”, donde funcionaba la jefatura policial en un enorme edificio de ladrillo.

Uno de los casos más espectaculares de Gennat fue el del asesino en serie Fritz Haarmann, quien mató a numerosas personas a principios de los años veinte y fue ejecutado por homicidio en 1925. El director Fritz Lang consultó a Gennat sobre métodos de búsqueda y criminales compulsivos para su película “M – El vampiro de Düsseldorf”.
Gennat falleció el 21 de agosto de 1939 en Berlín. Su tumba se encuentra en el cementerio Südwestkirchhof Stahnsdorf (Potsdam-Mittelmark). A principios de enero, los jefes de las brigadas de homicidios berlinesas depositaron una ofrenda floral en el lugar. Este jueves, la policía organizó un acto conmemorativo para recordar la fundación de la Inspección Central de Homicidios hace un siglo.
Las brigadas actuales: estructura y exigencia
Actualmente, la Oficina Estatal de Investigación Criminal de Berlín (LKA) opera en su Departamento 1 “Delitos contra las Personas” ocho brigadas de homicidios especializadas en asesinatos, secuestros y rapto de personas. Cada unidad cuenta con un jefe, ocho investigadores y un secretario o secretaria.

Las brigadas rotan en guardias de disponibilidad y son alertadas ante cada nuevo caso. Durante esos períodos, jornadas de 16 horas resultan habituales. “Durante esta fase no existe fin de semana para la comisión responsable, a veces no hay sueño nocturno, la vida personal queda relegada”, explicó en alguna oportunidad al diario Tagesspiegel el jefe del departamento de homicidios berlinés.
Según la policía, el puesto requiere estudios en criminalística, experiencia práctica y formación continua. Entre los requisitos figura ser “curioso, determinado, capaz de imponerse y aportar estructura al caos”. Se necesita alta flexibilidad y “capacidad de sufrimiento”. Un horario laboral regulado resulta imposible y la vida privada debe quedar en segundo plano.




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