El frío se hizo sentir el martes por la tarde en Belgrano, pero la lluvia dio tregua y permitió que los jardines de la residencia de la Embajada de Alemania en Buenos Aires volvieran a ser escenario de una de las principales reuniones anuales de la comunidad germano-argentina. Desde antes de las 18, una larga fila avanzó por la calle Villanueva: funcionarios, diplomáticos, empresarios, científicos, representantes educativos, religiosos y de instituciones germanoparlantes esperaron su turno para ingresar a la recepción por el Día de la Unidad Alemana.
Unos 800 invitados pasaron primero por el saludo de Catalina Cullas, embajadora de Alemania en la Argentina, y del equipo de la representación diplomática. Para Cullas, que está cerca de cumplir sus primeros cien días en Buenos Aires, la celebración tuvo además un componente personal: fue su primera gran recepción por la Unidad Alemana desde que asumió la misión y una oportunidad para presentar los ejes que quiere imprimir a las relaciones bilaterales.

Pasadas las 19 y después de los himnos de la Argentina, Alemania y la Unión Europea, llegó el momento central de la noche. Cullas habló primero. A continuación lo hizo el ministro de Defensa argentino, teniente general Carlos Alberto Presti.
Dos aplausos para un dato histórico
Hubo un momento que modificó el ritmo del discurso de Cullas. Cuando recordó que es la primera mujer en encabezar la Embajada de Alemania en la Argentina, los aplausos interrumpieron sus palabras. La reacción volvió a repetirse cuando vinculó ese hito con una de las prioridades que quiere imprimirle a su gestión.
“El éxito sustentable y la verdadera estabilidad sólo se logran allí donde las mujeres participan con igualdad de derechos y aportan su visión”, afirmó.

El carácter histórico de su designación ya había sido confirmado meses atrás por su antecesor, Dieter Lamlé, al Argentinisches Tageblatt. La Embajada alemana identifica actualmente a Cullas como jefa de misión en Buenos Aires.
Pero la diplomática utilizó ese momento para ir bastante más allá de su propia biografía. Su discurso funcionó, en buena medida, como una presentación pública de la orientación que pretende darle a la relación bilateral durante los próximos años.
Comercio, comunidad y ciencia
Cullas señaló que su trabajo se apoyará en cuatro ejes. En su exposición desarrolló de manera explícita tres áreas y luego colocó la participación de las mujeres como una prioridad transversal de su gestión.
La primera fue la relación económica. La embajadora reclamó aprovechar las oportunidades del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur junto con las empresas y la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, AHK Argentina.

El capítulo comercial interino del acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 y se aplica provisionalmente entre la UE y la Argentina desde el 1° de mayo.
El segundo eje apuntó directamente a uno de los públicos presentes en los jardines: las asociaciones e instituciones argentino-alemanas.
“Las numerosas asociaciones e instituciones argentino-alemanas constituyen el corazón de nuestra amistad”, sostuvo Cullas, antes de dejar una de las frases con mayor resonancia para la comunidad: “La tradición sólo sobrevive si se renueva”.

La embajadora planteó la necesidad de abrir estructuras, generar nuevas conexiones y reforzar la cooperación entre las organizaciones financiadas o apoyadas por Alemania.
El tercer capítulo fue la ciencia. Destacó el intercambio entre investigadores y universidades, el Centro Universitario Argentino-Alemán y la presencia de la Sociedad Max Planck como elementos particularmente valiosos del vínculo bilateral.
De los inmigrantes alemanes al presente
En una recepción atravesada por representantes de instituciones con décadas de historia, Cullas también miró hacia atrás.
Recordó a las generaciones de inmigrantes alemanes que encontraron una nueva patria en la Argentina, entre ellos los alemanes del Volga, y a los decenas de miles de judíos que llegaron al país escapando del nacionalsocialismo.

Esa historia, sostuvo, continúa presente en el idioma, la cultura y las instituciones que conectan a ambos países. La iniciativa por los 200 años de amistad entre Alemania y la Argentina, impulsada durante la gestión de Lamlé, fue presentada como parte de esa memoria que ahora deberá proyectarse hacia el futuro.
Alemania tampoco esquivó sus problemas
La celebración de la reunificación no llevó a Cullas a presentar una imagen complaciente de la situación alemana.
Habló de las amenazas a la seguridad, de los costos derivados de la reorientación energética, de la necesidad de modernizar el Estado y la infraestructura y de la presión sobre la industria. También advirtió sobre la creciente polarización política y social.

“La democracia, la estabilidad y la cohesión social no funcionan sin esfuerzo y cada día deben renovarse y defenderse”, señaló.
En política exterior ratificó el respaldo alemán a Ucrania y agradeció la posición argentina frente a la guerra. Defendió el multilateralismo y condensó esa mirada en otra de las frases fuertes de la noche: “Debe imperar la fuerza del derecho y no el derecho del más fuerte”.
Presti: “La libertad es una fuerza capaz de transformar todo”
El discurso del ministro de Defensa argentino retomó el significado de la reunificación desde otra generación y otra perspectiva.
Presti recordó las imágenes de noviembre de 1989 y la caída del Muro de Berlín. “Como argentino, aquel momento me dejó una enseñanza que conservo hasta hoy: la libertad es una fuerza capaz de transformar todo”, afirmó.

Su segunda reflexión apuntó a lo que vino después: “Derribar un muro puede cambiar el destino de un país; construir una nación unida exige el compromiso de generaciones”.
El ministro destacó los vínculos humanos, culturales, científicos y económicos entre ambos países y sumó expresamente el área de defensa, donde mencionó el profesionalismo, la formación y el fortalecimiento de los lazos institucionales. Presti ocupa el Ministerio de Defensa desde diciembre de 2025.
En nombre del presidente Javier Milei y del Gobierno argentino, cerró con un saludo al pueblo alemán “por la libertad conquistada, por la unidad alcanzada y por el futuro que siguen construyendo juntos”.

De Beethoven al Gulasch mit Spätzle
Después de los discursos llegó la sorpresa cultural. Un trío de músicos de la Filarmónica de Berlín, integrado por clarinete, oboe y fagot y recién llegado al aeropuerto de Ezeiza, interpretó piezas de Beethoven ante los invitados.
La escala porteña tiene un significado particular: la Berliner Philharmoniker regresó a la Argentina después de 26 años y ofrecerá tres conciertos en el Teatro Colón, del 21 al 23 de octubre, bajo la dirección de Kirill Petrenko.

La formalidad protocolar fue dejando entonces lugar al clima habitual de estas recepciones. Hubo bretzels y salchichas, Gulasch mit Spätzle, strudel, cerveza y, cuando volvió a caer la temperatura, café caliente en los jardines.
Cuando se trata de Alemania y Argentina el fútbol no podía faltar a la cita: en un sector, un pequeño arco permitía a los invitados probar su puntería con una pelota y competir por premios.
Cerca de las 22, la música de los años 80 y 90 cambió nuevamente el tono de la noche.

Pero buena parte de la recepción siguió ocurriendo lejos de la pista: en conversaciones entre representantes de empresas, escuelas, asociaciones, instituciones culturales, diplomáticos y miembros de una comunidad germanoparlante que volvió a encontrarse alrededor de una fecha histórica.
El Día de la Unidad Alemana recordó esta vez el 3 de octubre de 1990. En Buenos Aires, sin embargo, la conversación terminó mirando bastante más hacia adelante: hacia qué relación quieren construir Alemania y la Argentina en los próximos años y hacia cómo renovar una red bilateral que, como resumió Cullas, sólo puede preservar su tradición si es capaz de transformarse.







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