Buenos Aires (AT) – En Alemania, el dominio del idioma alemán es un requisito fundamental para acceder al mercado de trabajo. Mohammed Al-Quadi, un joven de 25 años oriundo de Yemen, comenzó hace cuatro meses a trabajar como ayudante en la panadería orgánica Polz, ubicada en Ampermoching, distrito de Dachau. Si bien disfruta de su labor, enfrenta serios obstáculos en la comunicación con sus compañeros debido a su escaso conocimiento del alemán.
Al-Quadi recibe clases de una profesora voluntaria una vez por semana, pero considera que no es suficiente para progresar. Su aspiración es realizar una formación como bombero, algo que, sin un nivel adecuado de alemán, parece inalcanzable. Hace un año inició un curso de integración, pero tuvo que abandonarlo porque los horarios se superponían con su empleo como personal de limpieza. Ahora planea retomar su aprendizaje en marzo con un curso que se adapte mejor a sus necesidades.
El caso de Al-Quadi refleja una realidad extendida entre los inmigrantes en Alemania. Según un estudio del Instituto de Investigación del Mercado Laboral y las Profesiones (IAB), el 66% de las empresas exige a los postulantes un nivel de alemán que les permita comprender un lenguaje complejo, similar al que se requiere en una formación profesional. Este nivel de exigencia está por encima del que se alcanza en los cursos de integración.
“Invertir más en cursos de idioma se traduce en empleos mejor remunerados”, afirma Sekou Keita, científico del IAB al sitio de noticias BR24. En su análisis, considera que el Estado también se beneficiaría, ya que los inmigrantes con mejores salarios contribuirían más en impuestos y aportes sociales.

Empresas y sectores que dependen de migrantes
La falta de trabajadores calificados ha llevado a algunas empresas a contratar refugiados y migrantes, a pesar de sus dificultades idiomáticas. La panadería Polz es un ejemplo. Desde 2015, ha incorporado a personas que buscan asilo en Alemania, muchas de ellas provenientes de un centro de refugiados en Hebertshausen. “Sin los migrantes, no podría mantener la producción en funcionamiento”, sostiene Thomas Polz, dueño del negocio. Cuando los empleados logran mejorar su nivel de alemán, algunos acceden a formaciones dentro de la empresa.
La Cámara de Industria y Comercio de Múnich y Alta Baviera también reconoce la relevancia del idioma en la empleabilidad de los migrantes. “Una financiación estable y acorde a la demanda de los cursos es fundamental para la economía”, señala en un comunicado.

Cursos insuficientes y largas esperas
Pese a la importancia del idioma, la oferta de cursos de integración no es suficiente. Las escuelas populares de Alemania (Volkshochschulen), que son los principales proveedores de estos cursos, enfrentan una reducción presupuestaria significativa este año. “No hay garantía de financiamiento, lo que genera incertidumbre para docentes y alumnos”, advierte Regine Sgodda, del Bayerischer Volkshochschulverband.
Además, las reglas para la repitición de los cursos se han endurecido. Hasta el primer semestre de 2024, aproximadamente el 25% de los alumnos lograba aprobar el examen de nivel B1 tras repetir algunos módulos. Ahora, solo en casos excepcionales se permite esta repetición, lo que limita las oportunidades para quienes enfrentan dificultades con el aprendizaje del idioma.
Las demoras también son un obstáculo. Aunque el Bundesamt für Migration und Flüchtlinge (BAMF) sostiene que el tiempo de espera promedio para acceder a un curso es de siete semanas, la realidad es distinta en muchas regiones. Dependiendo de la localidad, los migrantes pueden esperar más de un año para obtener un cupo. Esto retrasa su incorporación al mercado laboral y prolonga su dependencia del Estado.

Barreras idiomáticas: un desafío también en Argentina
El vínculo entre el idioma y la empleabilidad no es exclusivo de Alemania. En Argentina, los migrantes también enfrentan barreras similares. Aunque el español es un idioma más extendido en América Latina, el acento, el vocabulario y las particularidades del habla local pueden dificultar la inserción laboral de quienes llegan de otros países.
Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 35% de los migrantes en Argentina trabaja en sectores informales, en parte debido a las dificultades idiomáticas y a la falta de validación de sus títulos profesionales. En el ámbito académico y empresarial, el dominio del inglés también se ha convertido en un requisito clave, especialmente en industrias como la tecnología y la investigación.
El caso de Alemania deja en evidencia la importancia de políticas lingüísticas adecuadas para la integración de los migrantes. La inversión en capacitación idiomática no solo favorece a los trabajadores, sino que también beneficia a la economía de los países receptores.

Hacé tu comentario