Alexander Nouri dejó el fútbol profesional y decidió iniciar una nueva etapa laboral lejos de los bancos de suplentes, las conferencias de prensa y la presión permanente de los resultados. El exentrenador de la Bundesliga alemana se preparó durante los últimos años para asumir, a partir de enero de 2026, la gestión de dos restaurantes de la cadena McDonald’s en el oeste de Alemania.
Nouri, de 46 años, construyó una carrera ligada al fútbol profesional durante más de dos décadas, primero como jugador y luego como entrenador. Su etapa más recordada se produjo en la temporada 2016/2017, cuando asumió como director técnico del Werder Bremen y logró una racha de once partidos invicto, con nueve triunfos, que dejó al equipo cerca de la clasificación a competencias europeas.
Ese rendimiento lo posicionó como una figura en ascenso dentro del fútbol alemán. Sin embargo, los ciclos posteriores fueron más breves. Tras su salida de Bremen, pasó por el FC Ingolstadt y luego por el Hertha BSC, donde también ocupó el cargo de entrenador interino. Su última experiencia en un banco fue en marzo de 2022, en el AO Kavala de la segunda división griega, donde dirigió apenas 15 partidos.

Sin ofertas y con una decisión tomada
Desde aquella salida, Nouri no volvió a recibir propuestas que considerara adecuadas para continuar en el fútbol. Un extenso perfil publicado por el diario Süddeutsche Zeitung reconstruyó ese período de transición y reveló un cambio de rumbo inesperado: el exentrenador comenzó a capacitarse dentro del sistema de franquicias de McDonald’s.
Según explicó el propio Nouri, no se trató de una salida forzada por problemas económicos, sino de una elección planificada. El proyecto contempla la operación de dos restaurantes ubicados en Herzogenrath y Kohlscheid, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, una zona urbana cercana a la frontera con los Países Bajos.

Del vestuario a la cocina
Como parte del proceso de formación exigido por la empresa, Nouri participó de entrenamientos operativos y trabajó en las cocinas de los locales. “No voy a fingir que sé cómo funciona todo. Estoy acá para aprender”, afirmó en declaraciones al periódico alemán.
El exentrenador estableció un paralelismo entre ambos mundos: “Al final, los dos trabajos consisten en acompañar a personas. En el fútbol son los jugadores; acá, los empleados. La idea básica es la misma: entender quién tenés enfrente, qué lo motiva y qué necesita para rendir”.

La búsqueda de estabilidad
Nouri reconoció que uno de los factores centrales de su decisión fue la falta de previsibilidad del trabajo como entrenador. Recordó una frase que escuchó durante su formación profesional: “Cuando firmás un contrato, también firmás tu despido”. Para él, esa lógica terminó pesando más que el prestigio asociado al cargo.
Formado en la misma camada de entrenadores que Julian Nagelsmann, actual seleccionador alemán, Nouri admitió que el estatus en el fútbol es circunstancial. “El rol que ocupás tiene un valor simbólico, pero no está ligado a la persona”, sostuvo.

Un cambio que interpela al sistema
El paso de Nouri desde la Bundesliga hacia la gastronomía corporativa expone una realidad frecuente, aunque poco visible, del fútbol profesional: la alta rotación de entrenadores y la dificultad para construir carreras largas y estables. En ese contexto, su decisión fue leída en Alemania como un movimiento pragmático antes que como una derrota personal.
Desde enero de 2026, lejos de los estadios y las tribunas llenas, Alexander Nouri encabezará equipos de trabajo en un rubro completamente distinto. El cambio de escenario es drástico, pero el objetivo, según él mismo explicó, sigue siendo el mismo: liderar personas y construir un proyecto sostenible en el tiempo.




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