El fabricante alemán de autos deportivos Porsche atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente en el mercado chino. Durante 2025, las ventas en ese país se redujeron un 26%, según datos difundidos por la agencia alemana dpa, en un contexto marcado por menor disposición al consumo, una competencia cada vez más dura y cambios profundos en la estrategia de la compañía. China, que durante años fue un pilar central del crecimiento de las marcas de lujo, dejó de cumplir ese rol para Porsche.
La automotriz, controlada por el grupo Volkswagen, vendió 41.900 vehículos en China a lo largo del año pasado. El número refleja la cuarta baja consecutiva y contrasta de manera contundente con las 95.700 unidades comercializadas en 2021. La diferencia expone un deterioro sostenido en un mercado que, hasta hace poco, parecía inagotable para los fabricantes europeos de alta gama.
Desde la empresa explican que el retroceso responde a una combinación de factores. Entre ellos, se destacan las difíciles condiciones del mercado chino, la presión de competidores locales y extranjeros, y el desempeño desigual de los modelos eléctricos, un segmento que se volvió especialmente disputado.
China deja de ser el motor del lujo automotor
Durante más de una década, China fue el principal destino de crecimiento para las marcas premium. Sin embargo, esa dinámica cambió. El ex director ejecutivo de Porsche, Oliver Blume, sostuvo en reiteradas ocasiones que el mercado de productos de lujo en el país asiático se contrajo de manera profunda. Según su análisis, la crisis del sector inmobiliario chino impactó de lleno en el ánimo de consumo de los hogares, incluso entre los segmentos de mayor poder adquisitivo.

El resultado es un escenario de cautela. Los compradores postergan decisiones, priorizan el ahorro y muestran menos interés por bienes de alto valor simbólico. En ese contexto, los deportivos y SUV de lujo pierden atractivo frente a opciones más accesibles o frente a marcas locales que ofrecen tecnología avanzada a precios más bajos.
La competencia se intensificó, en especial en el terreno de los vehículos eléctricos. Fabricantes chinos avanzaron con rapidez, combinando innovación, escalas productivas amplias y un conocimiento más afinado del mercado interno. Para Porsche, sostener precios elevados en ese entorno se volvió una tarea compleja.
La caída en China no aparece como un fenómeno aislado, sino como parte de una reconfiguración más amplia del mapa automotor internacional.
Un desempeño desigual en los principales mercados
A nivel mundial, Porsche entregó 279.400 vehículos deportivos y todoterreno durante 2025. La cifra representa una baja cercana al 10% respecto de 2024. El retroceso no se concentró solo en Asia. También se registraron descensos relevantes en Europa.
En Alemania, el mercado doméstico de la compañía, las ventas cayeron un 16 %. En el resto del continente europeo, la baja alcanzó el 13%. Estos números reflejan un entorno económico más restrictivo, con consumidores atentos al gasto y con costos de financiamiento más elevados.
En otras regiones, como África, América Latina, Australia, Japón y Corea del Sur, el desempeño también mostró retrocesos, aunque de menor magnitud. Se trata de mercados que en años anteriores aportaron dinamismo, pero que ahora exhiben señales de agotamiento.

El único foco de relativa estabilidad fue América del Norte. En esa región, el principal mercado individual de Porsche, se entregaron alrededor de 86.200 vehículos. El volumen se mantuvo en niveles similares a los del año previo, incluso frente a cambios en la política arancelaria de Estados Unidos. Ese dato aporta algo de alivio, pero no alcanza para compensar las pérdidas en Asia y Europa.
El director de ventas de la empresa, Matthias Becker, afirmó que el desempeño comercial de 2025 se ubicó dentro de las previsiones internas. La declaración busca transmitir control y planificación, aunque los números dejan en evidencia la magnitud del desafío.
Giro estratégico y dudas sobre la electrificación
El retroceso en ventas coincide con un cambio relevante en la estrategia de Porsche. La empresa anunció durante el año pasado que dejaría atrás su plan de avanzar de manera decidida hacia una gama dominada por modelos eléctricos. La decisión marcó un punto de inflexión dentro del grupo Volkswagen, que durante años impulsó una transición acelerada hacia ese tipo de motorización.

En el caso de Porsche, el mercado dio señales contradictorias. Mientras algunos clientes valoran la tecnología eléctrica, otros siguen identificando la marca con motores tradicionales y una experiencia de conducción específica. El equilibrio entre innovación y ADN histórico se volvió un dilema central.
Además, el segmento eléctrico enfrenta una competencia feroz, en especial en China. Las marcas locales ofrecen vehículos con altos niveles de conectividad y autonomía, a precios difíciles de igualar para un fabricante europeo de lujo. Esa presión erosionó márgenes y redujo el atractivo relativo de los modelos eléctricos de Porsche en ese país.




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