En plena conmoción por la detención de Andrés Mountbatten-Windsor en el marco de la investigación por sus vínculos con Jeffrey Epstein, una pregunta empezó a repetirse en la prensa británica: ¿dónde está Sarah Ferguson? La ex duquesa de York no aparecía en público desde diciembre. Ahora se conoce el motivo. Se internó durante un mes en una exclusiva clínica de salud mental en Suiza, considerada una de las más costosas del planeta.
La información fue publicada por el Daily Mail y generó un nuevo capítulo en una historia que combina familia real, documentos judiciales y un pasado que vuelve una y otra vez al centro de la escena.
Un retiro en Zúrich tras la publicación de nuevos documentos
Sarah Ferguson no era vista desde el bautizo de su nieta Athenea, celebrado el 12 de diciembre en el Palacio de St. James. Poco después, trascendió que también debía abandonar el Royal Lodge por indicación del rey Carlos III. En ese contexto, y tras la difusión de nuevos archivos vinculados a Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, decidió salir del Reino Unido.

Según el tabloide británico, viajó a Zúrich después de Navidad y permaneció allí hasta finales de enero. El destino fue la clínica Paracelsus Recovery, especializada en salud mental y tratamiento de adicciones para clientes de alto poder adquisitivo.
El centro se encuentra frente al lago de Zúrich. Ofrece programas residenciales de un mes con atención personalizada. El costo diario asciende a EUR 15.300. Un tratamiento completo puede superar los EUR 400.000. Se trata de cifras que la ubican entre las instituciones médicas privadas más exclusivas del mundo.
Tras su estadía en Suiza, se cree que pasó algunos días en los Alpes franceses y luego en Emiratos Árabes Unidos, donde mantiene vínculos personales.
Un centro de lujo con atención individual

La clínica Paracelsus Recovery se presenta como un espacio de recuperación integral. Sus programas incluyen tratamiento para depresión, ansiedad, trauma, agotamiento y adicciones. Cada paciente recibe atención individual. El modelo se basa en un equipo mínimo de 15 especialistas dedicados a un solo cliente.
El alojamiento es en un ático con vista al lago. El servicio incluye chofer y chef privado. También se realizan evaluaciones médicas completas y estudios específicos, como controles de calidad del sueño. La confidencialidad forma parte central de su propuesta. No se difunden nombres ni datos de quienes pasan por sus instalaciones.
Ferguson conocía el lugar. En 2025 participó en un video promocional junto al fundador del centro. Allí habló sobre su infancia, la exposición pública y su enfermedad oncológica. Afirmó que en ese espacio recibió diagnóstico de trastorno de estrés postraumático y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

En declaraciones al Daily Telegraph sostuvo que no sentía vergüenza por reconocer que la clínica le ofreció un santuario. Describió el trato recibido como humano y profesional. El vínculo con el establecimiento ya era previo a esta internación reciente.
Los archivos Epstein y los correos revelados
La decisión de internarse en esta exclusiva clínica de salud mental de Zúrich coincidió con la publicación de millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein. En esos archivos aparecen intercambios de correos electrónicos entre Ferguson y el financista estadounidense, condenado en su momento por delitos sexuales y luego fallecido en prisión.
Los mensajes revelan pedidos de ayuda económica. En uno de ellos, la ex duquesa se ofrecía a trabajar como asistenta doméstica debido a su situación financiera. En otro, pedía disculpas por haberse distanciado públicamente de Epstein y lo describía como un amigo generoso.
Los documentos también exponen encuentros posteriores a la primera condena del empresario. Esa información contradice declaraciones previas del ex matrimonio, que había asegurado haber cortado el vínculo.

La difusión de estos archivos volvió a colocar a la familia real británica bajo presión mediática. Andrés Mountbatten-Windsor fue detenido en el marco de nuevas investigaciones. El rey Carlos III expresó su voluntad de cooperar con las autoridades.
En este contexto, la ausencia de Ferguson alimentó especulaciones. Su ingreso en la clínica suiza se interpretó como un intento de alejarse del foco público. La combinación de escándalo judicial y dificultades personales marcó las últimas semanas de la exduquesa.
El interrogante sobre los costos
Otro punto que despertó atención es el financiamiento de la estadía. En los últimos meses, Ferguson había comentado a allegados que necesitaba recursos y que debía retomar actividades laborales. El costo estimado del tratamiento generó preguntas en la prensa británica.
Algunos medios sugieren que parte de la internación podría haberse compensado con la promoción pública que realizó del centro en redes sociales y entrevistas. Ni la clínica ni la exduquesa confirmaron esa versión.
Sarah Ferguson, de 66 años, mantiene una relación cordial con el príncipe Andrés pese al divorcio. Comparten residencia y continúan apareciendo juntos en actos familiares. Sin embargo, la sucesión de revelaciones vinculadas a Epstein vuelve a exponer una etapa incómoda de su historia.



Hacé tu comentario