El consorcio energético Southern Energy South America (SESA) y la empresa estatal alemana SEFE Securing Energy for Europe firmaron en Berlín un contrato de gran escala para la exportación de gas natural licuado desde Argentina. El acuerdo establece la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años, con envíos que comenzarán hacia fines de 2027 desde Vaca Muerta, en la costa de Río Negro. El convenio abre una nueva ruta energética entre Sudamérica y Europa y posiciona al país como proveedor de largo plazo en un mercado que busca diversificar fuentes de suministro.
El contrato establece que SEFE comprará el gas en modalidad free on board, es decir, cargado en origen en terminales argentinas. Las exportaciones partirán desde el Golfo San Matías, donde se instalarán unidades flotantes de licuefacción para procesar el gas proveniente de Vaca Muerta. El volumen comprometido representa uno de los acuerdos más importantes en la historia de las exportaciones argentinas de gas natural licuado.
Según estimaciones del sector, las exportaciones entre 2027 y 2035 podrían superar los USD 20.000 millones, lo que representará una fuente genuina de divisas para la balanza externa. A su vez, SESA comprometió una inversión superior a USD 15.000 millones a lo largo de 20 años de operación. En la fase de construcción se crearán 1.900 empleos directos e indirectos.

Autoridades del gobierno de Río Negro celebraron el entendimiento firmado en Alemania. Según estimaciones del sector energético, el contrato podría generar ingresos superiores a EUR 6.400 millones durante su vigencia, tomando valores equivalentes a más de USD 7.000 millones en función de los precios internacionales. Para la provincia patagónica, el proyecto representa una apuesta central para su desarrollo energético y productivo.
El convenio se firmó en el AXICA Convention Centre de Berlín. Representantes de Southern Energy y de la compañía estatal alemana participaron del acto junto a funcionarios diplomáticos. La embajadora argentina en Alemania, Betina Pasquali de Fonseca, formó parte de la ceremonia. El acuerdo surge de negociaciones que avanzaron con rapidez durante los últimos meses.
El contrato definitivo deriva de un entendimiento preliminar anunciado a fines de 2025. En pocos meses las empresas transformaron ese marco inicial en un compromiso comercial firme. Ese avance refleja el interés europeo por ampliar proveedores de gas licuado y reducir dependencias energéticas.
Un proyecto energético frente a la costa de Río Negro
El suministro comprometido se realizará principalmente desde el buque de licuefacción Hilli Episeyo. Esta unidad flotante se instalará frente al Golfo San Matías y será la primera plataforma de este tipo en operar en Argentina. El barco tiene capacidad para producir 2,45 millones de toneladas de GNL por año.
El volumen contratado con SEFE cubre más del 80% de esa producción anual. Esto asegura demanda estable para el primer módulo del proyecto. La infraestructura flotante permitirá procesar el gas proveniente de los yacimientos de Vaca Muerta y transformarlo en gas natural licuado apto para transporte marítimo.
Southern Energy prevé incorporar una segunda unidad flotante en los años siguientes. Ese buque, identificado como MK II, agregará una capacidad cercana a 3,5 millones de toneladas anuales a partir de fines de 2028. Con ambas unidades operativas, la capacidad total del proyecto alcanzará unas 6 millones de toneladas por año.
El contrato firmado con SEFE representará más del 30% de la producción total proyectada para el complejo. Esto otorga previsibilidad comercial para el desarrollo de la infraestructura energética. También facilita la planificación de inversiones necesarias para la cadena logística y productiva.
Las obras contemplan conexiones entre el sistema de transporte de gas y las unidades flotantes de licuefacción. Ese esquema permitirá enviar gas desde la cuenca neuquina hacia la costa atlántica para su procesamiento y posterior exportación.
Vaca Muerta como motor de exportaciones
El proyecto busca aprovechar el potencial de Vaca Muerta, considerada la segunda reserva de gas no convencional del planeta. El desarrollo de exportaciones de GNL aparece como una vía para monetizar esos recursos y generar divisas para la economía argentina.
Según estimaciones del sector energético, el flujo de exportaciones asociado al proyecto podría superar EUR 18.000 millones entre 2027 y 2035, considerando distintos escenarios de precios internacionales. Ese volumen de ventas permitiría fortalecer la balanza energética del país.

Southern Energy comprometió inversiones por más de EUR 13.500 millones durante veinte años de operación del proyecto. Parte de esos recursos se destinarán a infraestructura energética, logística y portuaria en la región patagónica.
La etapa de construcción demandará mano de obra técnica y servicios especializados. Se prevé la creación de alrededor de 1.900 puestos de trabajo directos e indirectos, con participación de proveedores argentinos en diversas áreas del proyecto.
Las empresas involucradas también destacaron el papel de Argentina como nuevo actor en el mercado internacional de GNL. La expansión de exportaciones energéticas se vincula con la disponibilidad de recursos en Vaca Muerta y con el interés de países importadores por diversificar proveedores.
Europa busca nuevos suministros de gas
El contrato firmado en Berlín se inscribe en un contexto de transformación del mercado energético europeo. Diversos países buscan ampliar la lista de proveedores de gas natural licuado para reducir dependencias tradicionales y mejorar la seguridad energética.

En ese marco, Alemania impulsa acuerdos de suministro con nuevos productores. SEFE, empresa estatal dedicada a la comercialización de energía, desempeña un papel central en esa estrategia. La compañía alemana se convertirá en el primer cliente de largo plazo para el GNL argentino.
Para Southern Energy, el acuerdo representa un paso decisivo para posicionar a Argentina en el comercio internacional de gas licuado. Las exportaciones previstas para 2027 marcarán el inicio de un nuevo flujo comercial entre el Atlántico Sur y Europa.




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