Davos dejó de ser solo un pintoresco pueblo de montaña para transformarse en sinónimo de élite económica mundial. Esta pequeña localidad suiza del cantón de los Grisones, ubicada a 1.560 metros sobre el nivel del mar en los Alpes, captó la atención global en 1971 cuando el economista alemán Klaus Schwab eligió sus instalaciones para realizar el primer Foro Económico Mundial. Desde entonces, cada mes de enero, presidentes, primeros ministros, directores ejecutivos de las mayores corporaciones y líderes de opinión se reúnen en este rincón alpino para discutir el rumbo de la economía internacional.

Una transformación de estación de esquí a capital del poder
La historia de Davos como centro turístico comenzó mucho antes del Foro. En el siglo XIX, el médico alemán Alexander Spengler descubrió las propiedades terapéuticas de su aire puro y seco, ideal para tratar enfermedades respiratorias como la tuberculosis. El escritor británico Robert Louis Stevenson pasó temporadas aquí en la década de 1880, mientras que Thomas Mann ambientó en Davos su célebre novela “La montaña mágica” (1924), que retrata la vida en un sanatorio alpino.
Hoy, Davos es una de las estaciones de esquí más importantes de Suiza, con 300 kilómetros de pistas que atraen a 150.000 visitantes durante la temporada invernal, según datos de Davos Klosters Tourism. El dominio esquiable Parsenn conecta Davos con la vecina Klosters, mientras que el lago congelado en invierno se convierte en escenario para carreras de caballos sobre hielo y partidos de hockey.

Economía de contrastes: entre el lujo y la tradición
La economía local muestra una dualidad fascinante. Por un lado, Davos mantiene su tradición como centro de congresos médicos y deportivos: el Hospital Universitario especializado en medicina respiratoria y dermatología es uno de los principales empleadores, junto con el Instituto AO de investigación traumatológica, reconocido mundialmente. Por otro lado, durante la semana del Foro, los precios se multiplican exponencialmente. Una habitación de hotel que normalmente cuesta 200 francos suizos puede alcanzar los 1.000 francos, mientras que el alquiler de un chalet para la elite empresarial supera los 100.000 francos semanales, según reportó The Financial Times.
La población permanente contrasta con los 3.000 participantes oficiales del Foro y otros 5.000 asistentes entre periodistas, personal de seguridad y empresarios que buscan contactos al margen del evento principal. El cantón de los Grisones, mayoritariamente de habla romanche y alemana, tiene en Davos su municipio más próspero, con un ingreso per cápita que duplica la media suiza.

Figuras notables y legado cultural
Entre los personajes célebres nacidos en Davos destaca Ernst Ludwig Kirchner, pintor expresionista alemán que vivió en la región desde 1917 hasta su muerte en 1938, dejando un importante legado artístico que puede apreciarse en el Museo Kirchner, inaugurado en 1992. El arquitecto Rudolf Gaberel, responsable de varios edificios emblemáticos de la localidad a principios del siglo XX, también nació aquí.

La conexión argentina: entre la aspiración y la realidad
Para Argentina, Davos representa un espejo ambivalente. Presidentes argentinos como Carlos Menem, Mauricio Macri y recientemente Javier Milei participaron del Foro buscando legitimidad internacional y atracción de inversiones. Sin embargo, la brecha entre los anuncios en Davos y la materialización de proyectos concretos ha sido históricamente amplia. Mientras la elite global debate en los Alpes suizos sobre inclusión y desarrollo sostenible, países como Argentina enfrentan la paradoja de poseer enormes recursos naturales pero carecer del marco institucional que Davos simboliza: estabilidad jurídica, previsibilidad económica y consensos de largo plazo.





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