Una joven alemana y su madre enfrentan cargos de homicidio culposo ante el Tribunal de Primera Instancia de Neu-Ulm, en el estado de Baden-Wurtemberg. El caso se originó en septiembre de 2023, cuando la joven eligió tener un parto en casa, sin asistencia médica profesional de ningún tipo. El recién nacido no mostró signos de vida al nacer y murió al día siguiente, luego de que el servicio de emergencias lo trasladara a una clínica sin poder revertir su estado crítico.
Una decisión con consecuencias fatales
Según la fiscalía, ambas mujeres sabían de antemano que el bebé se encontraba en posición podálica —es decir, con las nalgas hacia abajo en lugar de la cabeza—, una condición que implica riesgos significativos durante el parto y que habitualmente requiere intervención hospitalaria especializada. A pesar de ello, optaron por llevar adelante el nacimiento en casa, sin la presencia de ningún profesional de la salud.

Cuando el neonato no dio señales de vida, las dos mujeres esperaron aproximadamente media hora antes de llamar a un médico de urgencias. Para la acusación, esa demora resultó determinante. Ambas están imputadas por homicidio culposo; las penas previstas van desde multas económicas hasta varios años de prisión. Hasta tanto haya una condena firme, rige la presunción de inocencia.
El riesgo de parir sin ayuda profesional
Estadísticamente, el 98% de los nacimientos en Alemania tienen lugar en establecimientos hospitalarios. Los partos domiciliarios están permitidos y pueden ser una alternativa válida para embarazadas sin factores de riesgo, siempre que cuenten con la presencia de una partera habilitada.

Annkathrin Rinke, partera del Centro de Partos de Ulm que también atiende nacimientos en domicilios, explicó con claridad los riesgos de prescindir de esa asistencia: “Puede ocurrir que el bebé no respire de inmediato, y en ese caso debe haber alguien capacitado para estimularlo y reanimarlo. En cualquier parto pueden surgir complicaciones.” Rinke además señaló que, por razones de seguro, no está habilitada para asistir partos en posición podálica fuera de un hospital.
La partera también advirtió sobre situaciones imprevistas: “Nos ha pasado que el bebé se dio vuelta justo antes del parto y quedó en una posición difícil. No le recomendaría a ninguna embarazada un parto en solitario.”

Las redes sociales y el auge de los “partos en solitario”
El caso de Neu-Ulm se inscribe en un fenómeno más amplio que preocupa al sector médico: el crecimiento de los llamados Alleingeburten —partos en solitario—, impulsado en parte por contenidos virales en redes sociales. Existen cuentas con cientos de miles de seguidores que muestran a mujeres pariendo solas en plena naturaleza, en lagos o en playas del Pacífico.
Las motivaciones son variadas: algunas mujeres conciben el parto como un proceso natural que no debe ser interferido; otras rechazan la cesárea o vivieron su experiencia hospitalaria anterior como impersonal o incluso traumática. Rinke reconoce que el sistema también tiene sus fallas: “En los grandes hospitales, a veces tres parteras deben atender entre diez y doce parturientas a la vez. Eso es difícil para todos.” Sin embargo, advirtió que esa realidad no justifica asumir el riesgo de un parto sin ningún tipo de respaldo médico.

Un indicador histórico que refuerza el argumento médico
Los datos del Instituto Federal de Investigación Demográfica de Alemania aportan perspectiva: hace 150 años, 250 de cada 1.000 recién nacidos no superaban su primer año de vida. Hoy esa cifra bajó a menos de cinco por cada 1.000, gracias a los avances en nutrición, higiene y medicina perinatal. Ese progreso es, precisamente, lo que hace difícil de comprender para los especialistas en obstetricia la decisión de algunas mujeres de renunciar a esa red de seguridad.
El debate llega también a la Argentina
El fenómeno de los partos no asistidos no es exclusivo de Europa. En la Argentina, el movimiento de parto respetado ganó visibilidad en la última década y está amparado por la Ley 25.929 de Parto Humanizado, sancionada en 2004. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre el parto humanizado —que preserva la autonomía de la mujer dentro de un marco médico— y el parto en solitario sin ningún tipo de asistencia profesional.

Organizaciones de parteras y obstetras argentinas han advertido en reiteradas oportunidades sobre la difusión de videos en redes sociales que idealizan este tipo de prácticas, sin mostrar las complicaciones que pueden surgir. El caso alemán, con su desenlace judicial, ofrece un recordatorio sobre los límites entre la autonomía reproductiva y la responsabilidad frente a una vida recién llegada al mundo.




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