Suiza enfrenta un problema que atraviesa a muchas economías desarrolladas: cada vez hay más jubilados y menos trabajadores disponibles. Ese cambio demográfico presiona las cuentas públicas y obliga a repensar el sistema previsional.
El Parlamento suizo comenzó a avanzar con una estrategia concreta. No apunta a subir la edad legal de jubilación en el corto plazo. La apuesta consiste en crear incentivos económicos para que las personas permanezcan más tiempo en el mercado laboral.
La discusión surge en un contexto demográfico claro. Una parte importante de la fuerza laboral se acerca al retiro. Alrededor del 20,7% de los trabajadores suizos alcanzará la edad jubilatoria durante la próxima década, según análisis del mercado laboral del país.
Ese proceso amenaza con profundizar la falta de personal en sectores estratégicos y al mismo tiempo aumentar la presión sobre el sistema estatal de pensiones.
Un sistema previsional bajo presión
El sistema jubilatorio suizo se organiza en tres pilares. El primero corresponde al seguro estatal de vejez y sobrevivencia, conocido como AHV/AVS. Ese esquema cubre a toda la población y garantiza ingresos básicos durante la jubilación.

El segundo pilar incluye los fondos de pensión vinculados al empleo. El tercero corresponde al ahorro previsional privado. El problema aparece en el equilibrio entre trabajadores activos y jubilados. El envejecimiento de la población modifica esa relación y aumenta el gasto previsional.
Las proyecciones fiscales muestran el impacto. El costo del sistema de pensiones crecerá durante las próximas décadas, impulsado por el retiro de la generación del “baby boom”. Ese fenómeno podría elevar el gasto previsional en torno al 0,7 % del PIB hacia 2060 si no se introducen ajustes.
Ante ese panorama, el gobierno suizo ya impulsó una reforma que iguala gradualmente la edad de jubilación de las mujeres con la de los hombres.
Hoy los hombres se retiran a los 65 años y las mujeres a los 64. Entre 2025 y 2028 la edad femenina se elevará hasta los 65 años. La medida busca reforzar el financiamiento del sistema previsional. Sin embargo, el Parlamento considera que el desafío demográfico exige más cambios.
Incentivos para trabajar después de los 65
El Consejo de los Estados, la cámara alta del Parlamento, aprobó una moción que ordena al gobierno estudiar nuevas ventajas para quienes retrasen su jubilación. En el sistema actual existe la posibilidad de seguir trabajando después de los 65 años. Quienes continúan activos pueden aumentar el monto de su futura pensión.
El esquema permite trabajar hasta los 70 años y sumar aportes adicionales al sistema previsional. Esos aportes incrementan las prestaciones del primer y segundo pilar.
Además, en Suiza no existe un límite legal para los ingresos laborales obtenidos después de la edad de retiro. Los legisladores consideran que ese marco todavía no resulta lo suficientemente atractivo. Por eso impulsan nuevas medidas económicas para fomentar la permanencia en el empleo. Entre las opciones en discusión aparece el aumento de las compensaciones que reciben quienes postergan su jubilación.

También se analiza endurecer el costo de las jubilaciones anticipadas. Hoy el sistema aplica una reducción del 6,8 % por cada año de retiro adelantado. Algunos parlamentarios proponen elevar ese porcentaje.
El argumento económico también pesa. Suiza registra niveles de desempleo bajos y escasez de profesionales en varios sectores, entre ellos salud, ingeniería, tecnología y administración.
La permanencia laboral de trabajadores mayores podría aliviar ese déficit.
Reformas fiscales para prolongar la vida laboral
El Parlamento también discute cambios impositivos para favorecer a quienes continúan trabajando después de los 65 años. Hoy existe un monto exento de aportes para quienes siguen activos tras la jubilación. Ese límite alcanza 16.800 francos suizos por año.
Una reforma ya aprobada por ambas cámaras propone elevar ese umbral hasta 21.800 francos. El objetivo consiste en aumentar el ingreso disponible de los trabajadores mayores y volver más atractiva la continuidad laboral.
La iniciativa forma parte de una reforma previsional más amplia. El plan busca preservar el nivel de las jubilaciones y al mismo tiempo estabilizar las finanzas del sistema. El Parlamento insiste en un enfoque gradual. En lugar de elevar la edad legal de retiro, la estrategia apunta a modificar los incentivos económicos.

Suiza presenta un caso particular dentro de Europa. La participación laboral de trabajadores mayores de 65 años ya figura entre las más altas del mundo desarrollado. Incluso sin cambios en la edad legal de jubilación, muchos trabajadores eligen continuar en actividad durante más tiempo.
El sistema previsional y el mercado laboral influyen en ese comportamiento. Los aportes previsionales aumentan con la edad y el desempleo suele mantenerse en niveles bajos. Sin embargo, el envejecimiento de la población sigue siendo un desafío estructural.
Suiza cuenta con cerca de nueve millones de habitantes y la proporción de adultos mayores crece cada año. Ese cambio demográfico obliga a revisar las políticas laborales y previsionales. Por ahora, el gobierno suizo apuesta a una fórmula moderada: hacer que trabajar después de los 65 resulte económicamente conveniente.



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