El Bayerischer Rundfunk presentó en Múnich una muestra que expone la contradicción más peligrosa de la era digital: mientras investigadores trabajan para preservar la memoria del Holocausto con documentos verificados, la inteligencia artificial genera miles de imágenes falsas que amenazan con contaminar el registro histórico de uno de los crímenes más documentados de la humanidad.

Fotografías reales de las deportaciones
El atlas de imágenes #LastSeen reunió más de 600 fotografías auténticas tomadas entre 1938 y 1945 que muestran deportaciones hacia campos de concentración. Estas imágenes, provenientes de archivos, bases de datos digitales y colecciones privadas, documentan escenas que a simple vista parecen cotidianas: personas con valijas, equipaje, en la calle o en estaciones de tren. Sin embargo, una observación detallada revela la estrella de David cosida en los abrigos y guardias uniformados con armas vigilando la situación.
“Cuando pensamos en el Holocausto, nos vienen a la mente los campos en Europa centro-oriental ocupada por Alemania. Se siente lejano, pero en realidad comienza en medio de Alemania, en medio de las ciudades alemanas”, explicó Aline Bothe, directora del proyecto. “Estas fotos muestran eso, muestran el comienzo de lo que luego condujo a la aniquilación, a la Shoá, en los guetos y campos del este y centro-este de Europa.”

El peligro de las falsificaciones digitales
Paralelamente a este esfuerzo de documentación, internet se vio inundado por imágenes generadas mediante inteligencia artificial que supuestamente representan escenas relacionadas con el Holocausto. Bothe advirtió sobre los riesgos de estas falsificaciones: “Debemos temer que las fuentes del Holocausto sean distorsionadas, que nosotros mismos tampoco podamos ver si se trata de un original o una falsificación. Y eso llevará a que las personas dejen de confiar en las fuentes. Y si ya no podemos tener confianza en las fuentes, entonces se empieza a dudar: ¿realmente fue así?”
Llamado político a actuar contra los contenidos falsos
El ministro de Estado de Cultura, Wolfram Weimer, exigió hace pocos días una acción enérgica de la Unión Europea contra la difusión de imágenes y películas del Holocausto generadas por IA. El sufrimiento de las víctimas no debe ser falsificado ni distorsionado, declaró a la agencia de noticias Reuters. La difusión de imágenes manipuladas conduce a que “la historia sea reescrita y finalmente relativizada”, agregó el funcionario.

Memoriales de campos de concentración y otras instituciones alertaron en una carta abierta que “las llamadas granjas de contenido aprovechan el impacto emocional del Holocausto para lograr el máximo alcance con el mínimo esfuerzo” y “para diluir hechos históricos, desplazar roles de víctimas y perpetradores o difundir narrativas revisionistas”.
Deportaciones a plena luz del día
El proyecto #LastSeen identificó hasta el momento alrededor de 300 biografías, principalmente de personas perseguidas que aparecen en las fotografías. Muchas de las imágenes proceden de Múnich y Núremberg. “Hubo en Núremberg un jefe de la Gestapo para quien fue muy importante que las deportaciones fueran fotografiadas y en parte también filmadas”, señaló Bothe.
Entre 1938 y 1945, más de 200.000 personas fueron deportadas desde el Reich alemán, incluso a plena luz del día y en plazas públicas. Cualquiera podía verlo. La frase tan citada del “nosotros no sabíamos nada” después de la guerra resulta difícil de comprender.

“No es como si de repente hubieran llegado alienígenas extraños y secuestrado a 200.000 personas”, afirmó la historiadora. “Los perpetradores, los perseguidos, pero también los espectadores se conocían entre sí. Eran los propios vecinos y vecinas.”
Hasta el momento, el equipo de investigación logró identificar algunos de los perseguidos y unos pocos perpetradores, pero ningún espectador. “Hasta ahora nadie se comunicó con nosotros y dijo: ese es mi abuelo allí al borde de la calle”, concluyó Bothe.
La exposición itinerante “Festgehalten. Verschleppt aus Deutschland 1938-1945” puede visitarse del 20 de enero al 11 de febrero en días hábiles de 7 a 19 horas en el foyer del Bayerischer Rundfunk (Arnulfstr. 42), y en línea en atlas.lastseen.org.




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