El Parlamento Europeo decidió este miércoles someter el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur a revisión del Tribunal de Justicia Europeo (TJE), en una ajustada votación que generó duras críticas en Alemania y encendió alarmas en el sector exportador. La medida, aprobada con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, podría demorar por meses la ratificación del tratado que busca crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo.
Un revés inesperado tras la firma de Von der Leyen
La votación en Estrasburgo representa un obstáculo significativo apenas días después de que la Presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmara el acuerdo con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. La iniciativa para la revisión judicial provino de diputados franceses, quienes cuestionaron la compatibilidad del tratado con los principios fundamentales de la UE y señalaron la ausencia de controles sobre residuos de pesticidas en las importaciones.

La Comisión Europea rechazó los argumentos presentados. “Lamentamos esta decisión del Parlamento Europeo”, expresó un portavoz en Bruselas, quien agregó que las cuestiones planteadas “no están justificadas” según el análisis realizado. El vocero subrayó que el acuerdo se basa en las normas de la Organización Mundial del Comercio y no modifica los estándares alimentarios europeos.
Alemania advierte sobre el impacto económico
La reacción alemana fue contundente. El ministro de Asuntos Europeos de Baviera, Eric Beißwenger, calificó el bloqueo como “un problema económico serio” para el estado federado, cuya economía depende significativamente de las exportaciones.
Según Beißwenger, el acuerdo habría beneficiado sectores clave como la construcción de maquinaria, la industria automotriz, la tecnología avanzada y los servicios, además de mejorar el acceso a mercados en crecimiento.
“La decisión llega en el peor momento posible frente a las amenazas arancelarias del presidente estadounidense Trump y debilita enormemente a la UE en las conversaciones con Trump en Davos”, señaló Beißwenger. El ministro advirtió que Europa “se dispara en el pie” y enfatizó la necesidad de que el bloque mantenga su capacidad de acción “especialmente en tiempos de inestabilidad global”.
El primer ministro bávaro, Markus Söder, tildó la decisión de “próxima gran decepción” europea. En la red social X, el líder de la CSU advirtió que la revisión del TJE podría extenderse durante años y exigió que la Comisión implemente el acuerdo de manera provisional para mantener la competitividad europea.
El sector empresarial alemán rechaza la demora
Los principales gremios industriales alemanes expresaron su rechazo unánime. Hildegard Müller, presidenta de la Asociación de la Industria Automotriz (VDA), consideró la medida “una señal devastadora”.
Por su parte, la Asociación de la Industria Química (VCI) se mostró “consternada” y acusó a la UE de “parálisis y autobloqueo”. Tanto la VDA como la VCI y la Asociación Alemana de Ingeniería Mecánica (VDMA) instaron a la Comisión a aplicar el acuerdo provisionalmente.

El canciller alemán Friedrich Merz calificó la decisión de “lamentable” y señaló que “desconoce la situación geopolítica”. Berlín y Bruselas consideran el tratado no solo como una oportunidad comercial, sino como una declaración política a favor del libre comercio frente a las barreras de Washington y Pekín. Bernd Lange, presidente del Comité de Comercio del Parlamento Europeo y miembro del SPD, denunció “un gol en contra” y “tácticas dilatorias bajo el pretexto de una revisión legal”.
Agricultores franceses celebran, economistas alertan
Frente al edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo, productores agropecuarios franceses celebraron el resultado. Los agricultores europeos temen que la competencia sudamericana reduzca los precios de sus productos. “Ganamos”, exclamó Hervé Lapie, secretario general del sindicato agrícola francés FNSEA, según reportó la agencia AFP.

Sin embargo, la copresidenta del partido Los Verdes, Franziska Brantner, propuso aplicar el acuerdo de forma provisional pese a la revisión judicial, argumentando que resulta “necesario por razones geopolíticas y económicas”. El tratado permitiría a Europa exportar automóviles y productos químicos, mientras que los países del Mercosur enviarían principalmente productos agrícolas y materias primas.




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