Hay historias que parecen sacadas de una novela de aventuras pero ocurren en la más absoluta cotidianeidad. Un hombre de 57 años residente en Trostberg, localidad del distrito de Traunstein en la Alta Baviera, compró una caja fuerte de segunda mano a través de la plataforma de clasificados online Kleinanzeigen y, al momento de instalarla en el sótano de su casa, descubrió en su interior un lingote de oro de 250 gramos valuado en alrededor de EUR 33.000 (US$ 39.000). Lo que siguió fue una lección de honestidad que la policía local no dudó en elogiar.
Un compartimiento secreto que nadie conocía
Todo comenzó un miércoles, cuando el hombre adquirió la caja fuerte por apenas EUR 15 (US$ 17,70) a un vendedor privado. El dueño original era un anciano de 90 años que había pedido a su nieto que se encargara de la venta. Inicialmente, el abuelo había fijado el precio en EUR 20 (US$ 23,65), pero ante la falta de interesados decidió bajarlo a EUR 15 (US$ 17,70) y llegó a advertir: “Si tampoco así la lleva nadie, la tiramos.” Faltó poco para que el oro desapareciera para siempre.

Al intentar instalar la caja fuerte en su sótano, el comprador la inclinó accidentalmente y descubrió un pequeño compartimiento lateral que no formaba parte del diseño original del fabricante: había sido incorporado de forma artesanal con posterioridad. Al abrirlo, encontró el lingote. “Él mismo no lo habría descubierto si no hubiera girado o volcado la caja fuerte al momento de instalarla. Era un escondite desconocido, del que nadie sabía nada”, explicó un vocero de la Policía de Trostberg, según informó el organismo en un comunicado del jueves.
La reacción del comprador: a la policía, de inmediato
Sin dudar, el hombre se comunicó con la policía local. Los efectivos contactaron al vendedor, quien confirmó que el lingote probablemente le pertenecía al abuelo y que este, sencillamente, lo había olvidado. Como el objeto no figuraba en ningún registro de bienes robados, los agentes aclararon que desde el punto de vista policial el asunto estaba cerrado, y que correspondía a comprador y vendedor resolver entre ellos si el contenido de la caja fuerte había sido incluido o no en la venta.

El abogado Oğuzhan Sinan, del estudio jurídico homónimo con sede en Núremberg, consultado por medios alemanes, fue claro al respecto: “No todo objeto que se encuentre casualmente dentro de una cosa vendida queda automáticamente incluido en la venta. Si ese objeto adicional no estaba contemplado en el contrato, la propiedad permanece en principio en manos del dueño anterior.” Y agregó que, incluso en el caso de que se pudiera argumentar que el objeto fue vendido junto con la caja fuerte, el contrato podría ser impugnado.
“Happy end para los dos lados”
Sin embargo, la cuestión legal resultó irrelevante. El comprador declaró ante la policía que no tenía ninguna intención de quedarse con el lingote: “El Finder —el hallador— es un hombre extraordinario de Trostberg, que dice que jamás podría disfrutar de algo que no le pertenece y que, por supuesto, lo devuelve”, relató el vocero policial. El balance final, según las autoridades, no pudo ser más claro: “No hubo el menor rastro de discusión. El lingote será devuelto y el hallador también recibirá algo a cambio.” El vocero resumió el episodio con una frase: “Happy end para los dos lados.”

El precio del oro prácticamente se duplicó en los últimos dos años, lo que convierte a este hallazgo en uno de los más llamativos de la crónica policial bávara reciente. El abuelo, que según trascendió tiene 90 años, recuperará su bien más valioso gracias a la honestidad de un desconocido que pagó 15 euros por una caja fuerte vieja.




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