La Unión Europea dio un nuevo paso en uno de los proyectos monetarios más ambiciosos de las últimas décadas. El Comité de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó el martes el marco para la creación del euro digital, una versión electrónica de la moneda común impulsada por el Banco Central Europeo (BCE). La decisión acerca a la UE a la puesta en marcha de una herramienta que busca reforzar la soberanía financiera europea en un escenario dominado por plataformas de pago estadounidenses.
Una aprobación clave para seguir avanzando
Los miembros de la comisión parlamentaria votaron a favor de la propuesta que habilita la continuación del proceso legislativo. Si el pleno del Parlamento Europeo no presenta objeciones durante su sesión de julio, podrán comenzar las negociaciones formales con los Estados miembros y la Comisión Europea.

El proyecto del euro digital fue presentado por el BCE hace aproximadamente seis años. Desde entonces, la iniciativa avanzó lentamente entre debates políticos, preocupaciones del sistema bancario y discusiones sobre privacidad. Sin embargo, en los últimos meses ganó impulso a medida que la Unión Europea profundizó su preocupación por la dependencia de infraestructuras de pago controladas por empresas extranjeras.
Menos dependencia de Visa, Mastercard y PayPal
Uno de los argumentos centrales a favor del euro digital es la necesidad de fortalecer la autonomía estratégica europea en materia financiera. Actualmente, una parte significativa de los pagos electrónicos en Europa se procesa a través de compañías estadounidenses como Visa, Mastercard, PayPal o Apple Pay.

Según el texto respaldado por los legisladores europeos, el euro digital permitiría disponer de un medio de pago paneuropeo respaldado directamente por el banco central, reduciendo la dependencia de proveedores externos y fortaleciendo la resiliencia del sistema financiero comunitario.
El propio BCE sostiene que la nueva herramienta no pretende reemplazar al efectivo. Por el contrario, se presentaría como una alternativa complementaria a billetes y monedas, manteniendo para los ciudadanos la posibilidad de elegir cómo realizar sus pagos.
Cómo funcionaría el euro digital
La propuesta contempla una suerte de “efectivo digital” disponible mediante una billetera electrónica en teléfonos móviles o tarjetas específicas.
Los usuarios podrían utilizarlo tanto en comercios físicos como en operaciones en línea o transferencias entre personas. Además, una de las características más destacadas es la posibilidad de realizar pagos sin conexión a internet mediante funcionalidades offline que luego sincronizarían la información con el sistema central.

El BCE proveería la infraestructura tecnológica mientras que bancos y entidades financieras actuarían como intermediarios para distribuir los euros digitales entre particulares y empresas. A diferencia de criptomonedas como Bitcoin, el euro digital no utilizaría blockchain y mantendría una paridad absoluta con la moneda tradicional: un euro digital equivaldría siempre a un euro físico.
Privacidad, límites y costos: los temas pendientes
Pese al avance legislativo, varios aspectos siguen abiertos. Uno de ellos es el límite máximo de euros digitales que cada persona podrá mantener en su billetera. Los reguladores consideran necesario establecer topes para evitar una migración masiva de depósitos desde los bancos comerciales hacia el nuevo instrumento monetario.

También persisten discusiones sobre las comisiones que deberían afrontar los comerciantes para aceptar el nuevo medio de pago y sobre los costos de implementación tecnológica. Estimaciones citadas durante el debate europeo ubican esos gastos entre EUR 4.000 y EUR 6.000 millones (entre US$ 4.535 y US$ 6.803 millones) distribuidos en cuatro años.
Otro punto sensible es la privacidad. Aunque el BCE promete altos estándares de protección de datos, distintos críticos sostienen que ningún sistema digital puede reproducir completamente el anonimato que ofrece el efectivo.
Un posible lanzamiento hacia el final de la década
Si el proceso legislativo concluye durante 2026, el BCE prevé iniciar una fase piloto en 2027. El cronograma actualmente manejado por la institución contempla una emisión inicial del euro digital en 2029, seguida por una implementación gradual de nuevas funcionalidades.

La iniciativa involucra a los 21 países que actualmente integran la eurozona, dentro de una Unión Europea compuesta por 27 Estados miembros. Para Bruselas y Fráncfort, el desafío ya no consiste solamente en modernizar los pagos: se trata también de definir quién controlará la infraestructura monetaria de Europa en la era digital.





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