El Landeskriminalamt (LKA) de Baviera detectó una inundación de cocaína sin precedentes en la región, con precios que cayeron hasta niveles inferiores al costo de una jarra de cerveza en el Oktoberfest. Markus Neueder, jefe del departamento de estupefacientes del organismo policial bávaro, confirmó que durante 2024 se registraron más de 3.900 casos vinculados a cocaína, evidenciando una tendencia sostenida al alza que se extiende desde hace varios años.
El fenómeno no solo se explica por el incremento en la oferta proveniente de carteles sudamericanos, sino también por la facilidad de adquisición a través de plataformas en línea en la darknet y la creciente normalización social del consumo de esta droga, que dejó de ser exclusiva de sectores adinerados para alcanzar a aprendices, estudiantes y otros grupos de menores recursos.
Récord histórico de incautación en Baviera
En 2025, la policía bávara logró un decomiso sin precedentes al confiscar 300 kilogramos de cocaína en Abtswind, cerca de Würzburg. Según Neueder, se trata de un caso aislado en términos de volumen, aunque no representa una excepción en cuanto a la frecuencia de hallazgos.
“Tenemos regularmente hallazgos más pequeños de cocaína en Baviera y un número creciente de delitos”, explicó el funcionario, quien atribuyó esta situación a la oleada de cocaína que desde hace años afecta a Centroeuropa y especialmente a Baviera.

El jefe del departamento de estupefacientes señaló que la saturación del mercado estadounidense obligó a los carteles sudamericanos a buscar nuevas rutas y destinos para sus envíos, que alcanzan las 400.000 toneladas anuales.
“Las márgenes de ganancia en Europa se volvieron significativamente más atractivas para los carteles de drogas sudamericanos”, afirmó. Los investigadores bávaros trabajan en coordinación con colegas europeos, la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) y las autoridades aduaneras para rastrear las rutas de ingreso de la sustancia al continente.
Nuevas puertas de entrada en puertos alemanes
Debido al refuerzo de las medidas de seguridad en grandes puertos marítimos de Bélgica y Holanda, los puntos de entrada de cocaína se diversificaron hacia instalaciones portuarias en Alemania, Francia, Portugal y España. A esto se suma el contrabando aéreo. Neueder precisó: “En Centroeuropa estimamos que más de 20.000 vehículos fueron especialmente modificados y circulan diariamente por nuestras autopistas y carreteras”.
Los investigadores encuentran la droga habitualmente en cantidades de varios kilogramos, oculta en camiones que transportan contenedores de bananas y frutas. El polvo blanco también se esconde sellado al vacío dentro de componentes de maquinaria pesada. El destino inicial son depósitos regionales en graneros o almacenes alejados, como ocurrió en el caso de Abtswind, o pequeños laboratorios clandestinos de procesamiento.

Controles intensificados y hallazgos frecuentes
Durante 2026 se encontró cocaína en controles rutinarios en autopistas, con operativos recientes en Passau y Rosenheim. En redadas realizadas en Baja Franconia se confiscó la sustancia en viviendas particulares. Dado que la cocaína goza de popularidad como droga recreativa en fiestas, los investigadores y la policía local intensificaron los controles en la vida nocturna de barrios frecuentados por jóvenes.

Precios en caída libre y normalización social
El precio de una línea de cocaína cayó por debajo del costo de una jarra de cerveza en el Oktoberfest, lo que facilita el acceso inicial a la droga. Neueder lamentó además la creciente normalización de la cocaína en el espacio público y la sociedad. La sustancia es percibida como una droga de estilo de vida asociada con diversión y rendimiento: “Se trata cada vez más de tener aún más diversión, probar aún más cosas, asumir aún más riesgos”, advirtió el funcionario.
La antigua “droga de ricos” ahora resulta accesible para grupos de consumidores menos acomodados, incluyendo aprendices y estudiantes. A esto se agrega la posibilidad de encargar cocaína a domicilio mediante plataformas en la darknet, con oferta disponible las 24 horas del día prácticamente en cualquier lugar.
Éxitos mediante área especializada del LKA
Por este motivo, Neueder apuesta a nuevos éxitos investigativos del área especializada del LKA denominada “Tráfico de estupefacientes en línea”. Gracias a la información recabada por este departamento ya se cerraron varias plataformas digitales y se produjeron numerosos arrestos.
Adicción rápida y consumo peligroso
Jennifer Iglhaut, de la organización de ayuda a la adicción Condrobs e.V., explicó que el primer contacto con cocaína suele estar vinculado a fiestas y alcohol. Si bien la droga inicialmente produce euforia y estimulación, genera adicción rápidamente con el consumo regular. “Casi la mitad de nuestra clientela consumió cocaína en los últimos 30 días”, reveló la especialista.

Desde su perspectiva, actualmente resulta más aceptado socialmente que alguien consuma una línea en una fiesta o que otra persona use cocaína en el baño de un club nocturno. Iglhaut sostuvo que la presión de la sociedad orientada al rendimiento lleva a que los jóvenes busquen un estímulo o un “alivio” psicológico a través de la supuesta “droga de banqueros”, asociando su consumo con éxito y prestigio. El mayor peligro radica en el incremento progresivo de las dosis de cocaína y el consumo combinado con otras drogas y alcohol.
Darknet: refugio de anonimato y comercio ilegal
La darknet constituye una pequeña porción de la llamada Deep Web, que representa aproximadamente el 90% de internet. Mientras la Deep Web alberga almacenamiento en línea, bases de datos y servicios de cuentas bancarias, correo electrónico y streaming que no son rastreables por motores de búsqueda, la darknet ofrece comunicación encriptada y, sobre todo, anonimato.
El acceso a la darknet solo es posible mediante redes de anonimización como Tor (“The Onion Router”). Este espacio brinda refugio a actividades criminales y funciona como mercado de bienes ilegales de todo tipo. Sin embargo, también permite a periodistas, perseguidos políticos u opositores acceder a fuentes bloqueadas, eludir la censura y comunicarse entre sí. El acceso a la darknet en sí mismo no constituye un delito, pero sí lo es consumir, descargar contenidos ilegales o adquirir mercancías y servicios ilícitos.




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