Argentina está a punto de ingresar al selecto grupo de países exportadores de gas natural licuado (GNL). La próxima semana, el consorcio Southern Energy (SESA) firmará en Berlín un contrato de ocho años y US$7.000 millones con la empresa pública alemana Securing Energy for Europe (SEFE), en lo que representa el primer acuerdo de exportación estructural de GNL argentino hacia Europa.
El convenio establece la venta de 2 millones de toneladas métricas anuales de gas a partir de fines de 2027, cubriendo el 80% de la capacidad del primer buque de licuefacción que operará en aguas del Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro.
El acuerdo se firmará el 4 de marzo. Participan del consorcio Pan American Energy —controlada por la familia Bulgheroni— con el 30% de participación, YPF (25%), Pampa Energía (20%), la británica Harbour Energy (15%) y la noruega Golar LNG (10%).
Un hito en la historia energética argentina
Rodolfo Freyre, presidente de Southern Energy, definió el alcance del acuerdo sin eufemismos: el convenio “constituirá la primera venta a gran escala de LNG desde Argentina y representa un hito para el desarrollo futuro de las reservas de gas natural de Vaca Muerta”. Freyre también destacó el peso de la contraparte: “Estamos orgullosos en dar este primer paso en el mercado mundial de GNL con un jugador de reconocimiento internacional como SEFE”.

El gas que se exportará proviene de Vaca Muerta, la formación no convencional patagónica que acumula algunas de las mayores reservas del mundo. En una primera etapa —mientras el nuevo gasoducto dedicado aún no esté terminado— las exportaciones se realizarán solo durante el verano austral, cuando cae el consumo interno, y utilizando el gasoducto San Martín, que hoy opera con capacidad ociosa abastecido por producción offshore de Tierra del Fuego.
El buque, el gasoducto y la infraestructura detrás del proyecto
El corazón técnico del proyecto es el buque Hilli Episeyo, una planta flotante de licuefacción (FLNG) propiedad de Golar que transformará el gas en su estado gaseoso a líquido para su transporte marítimo. Llegará a Argentina en 2027 y tendrá una capacidad de 2,45 millones de toneladas por año.
En 2028 se sumará un segundo buque, el MKII —actualmente en construcción en un astillero chino—, que añadirá 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad adicional. Con ambas unidades operativas, la Argentina podría exportar alrededor de 6 millones de toneladas anuales.

Para garantizar el suministro durante todo el año a los dos buques, SESA construirá un gasoducto de 36 pulgadas y 500 kilómetros de extensión que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina. La inversión en infraestructura asciende a US$ 1.300 millones. Los tubos —adjudicados a la empresa india Welspun por unos US$ 200 millones, en una decisión que generó rispideces con Techint— ya fueron adquiridos. Resta definir las constructoras del ducto: se evalúan los consorcios Techint-Sacde y Pumpco–Bonatti–Contreras Hermanos.
La adjudicación está prevista para el primer semestre de 2026 y las obras comenzarían a mediados de este año, con un plazo de ejecución de dos años.
La lógica geopolítica detrás del contrato
El acuerdo no es solo un negocio bilateral: se inscribe en la estrategia europea de diversificación energética que se aceleró tras la invasión rusa a Ucrania. Europa busca reducir su dependencia del gas ruso, y mercados emergentes como el argentino —con reservas probadas en expansión y costos competitivos— se volvieron estratégicamente atractivos.

Golar LNG, en su presentación de resultados ante inversores, advirtió que “el suministro de GNL está muy concentrado en pocos países: aproximadamente el 88% de la nueva capacidad disponible hasta 2031 provendrá de Estados Unidos y Qatar”, lo que genera una brecha estructural de oferta que emergerá a inicios de los años 2030. En ese contexto, las plantas flotantes de licuefacción —más flexibles y con menores tiempos de desarrollo que las instalaciones en tierra— están mejor posicionadas para cubrir esa brecha.
Un nuevo pilar exportador para la Argentina
Las proyecciones económicas del proyecto son significativas. Entre 2027 y 2035, SESA estima exportaciones superiores a US$ 20.000 millones, además de la generación de 1.900 empleos directos e indirectos. La inversión total comprometida por el consorcio supera los US$ 15.000 millones a lo largo de dos décadas de operación.

En un escenario más amplio, las exportaciones vinculadas a Vaca Muerta —en petróleo y gas— podrían superar los US$ 14.000 millones en 2026, según estimaciones del mercado. Hacia 2030, con los proyectos de GNL en plena operación, el potencial exportador energético podría ubicarse entre US$ 30.000 millones y US$ 50.000 millones anuales, una magnitud comparable a las exportaciones actuales del agro.
Argentina no abandona el campo, pero empieza a construir un segundo pilar.





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