El gobierno de Suiza dispuso el congelamiento inmediato de cualquier activo que pudiera estar en su territorio y que se encuentre vinculado al ex mandatario venezolano Nicolás Maduro o a personas de su entorno cercano. La decisión, de carácter precautorio, busca impedir transferencias de fondos mientras se esclarece el origen del dinero y se evalúan eventuales responsabilidades penales. El anuncio se conoció tras la captura de Maduro en Caracas por fuerzas de Estados Unidos y su traslado a ese país para enfrentar cargos por narcotráfico y presunta colaboración con organizaciones criminales en Venezuela y Colombia.
El Ejecutivo helvético informó que la medida se adopta con efecto inmediato y bajo el marco legal vigente, aunque evitó precisar si existen activos concretos, su monto o la identidad de las entidades financieras involucradas. El objetivo declarado es evitar la salida de fondos potencialmente ilícitos hasta que los procesos judiciales aporten definiciones. La resolución no alcanza a integrantes del actual gobierno venezolano.
Un congelamiento precautorio bajo ley federal

La decisión se apoya en la Ley Federal sobre el Congelamiento y la Restitución de Activos Ilícitos de Personas Políticamente Expuestas en el Extranjero. Según el comunicado oficial, el Consejo Federal Suizo resolvió congelar, como medida preventiva, cualquier activo que pudiera estar a nombre de Maduro o de personas asociadas. El mensaje remarcó que el congelamiento no implica un pronunciamiento sobre la existencia o el origen de los fondos, sino una acción de resguardo frente a un contexto excepcional.
Suiza mantiene sanciones contra Venezuela desde 2018, en línea con medidas adoptadas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea desde 2017. El anuncio actual marca el primer congelamiento comunicado desde la captura del ex mandatario, ocurrida el 3 de enero. La cautela del gobierno helvético apunta a preservar evidencia financiera y a impedir maniobras que puedan frustrar futuras decisiones judiciales.
El Ejecutivo suizo también dejó asentado que, si los procedimientos legales determinan que los fondos se obtuvieron de manera ilícita, Suiza procurará que esos recursos beneficien al pueblo venezolano. La fórmula, reiterada en casos anteriores, busca reforzar el compromiso con la restitución y la cooperación internacional, sin adelantar resultados.
Banca privada, sanciones y antecedentes

La industria de banca privada suiza aparece desde hace años en investigaciones periodísticas y reportes de organismos de control como un destino elegido por personas políticamente expuestas y clientes de alto riesgo. La estabilidad institucional, el peso del sector de gestión patrimonial y tradiciones de secreto bancario explican, en parte, ese atractivo histórico. En los últimos años, reformas regulatorias y mayor cooperación internacional modificaron prácticas y elevaron exigencias de transparencia, aunque el escrutinio público persiste.
En este contexto, el congelamiento anunciado reaviva debates sobre la eficacia de las sanciones financieras y la responsabilidad de los centros financieros. La medida no confirma la presencia de activos, pero envía una señal a bancos y gestores: cualquier operación vinculada a personas bajo investigación queda sujeta a controles estrictos. Para el gobierno suizo, el foco se mantiene en prevenir movimientos de capital que puedan obstaculizar procesos judiciales en curso.
La captura de Maduro por fuerzas estadounidenses, descrita como una operación de alto impacto en la capital venezolana, añadió presión política y diplomática. Washington lo acusa de narcotráfico y de vínculos con redes criminales transnacionales. El traslado a Estados Unidos abre una etapa de litigios que puede extenderse en el tiempo y activar pedidos de cooperación a terceros países.
Reacciones en Alemania y el debate por el derecho internacional

El episodio también generó preguntas en Alemania, donde voceros oficiales enfrentaron un extenso intercambio con la prensa. Periodistas consultaron por qué el canciller Friedrich Merz y el ministro de Relaciones Exteriores Johann Wadephul, ambos de la Unión Demócrata Cristiana, evitaron calificar la captura como una violación del derecho internacional, como sostienen varios expertos.
El portavoz del gobierno alemán leyó una declaración crítica hacia Maduro, a quien atribuyó haber conducido a su país por un rumbo peligroso y haber accedido al poder mediante elecciones irregulares. Alemania no reconoce oficialmente su mandato. A la vez, el vocero subrayó que todos los Estados, incluido Estados Unidos, deben respetar el derecho internacional, con especial énfasis en la soberanía y la integridad territorial. La formulación cuidó no acusar de manera directa a Washington, un equilibrio que refleja tensiones diplomáticas.
El intercambio dejó en evidencia un dilema recurrente: cómo compatibilizar la condena política a un líder cuestionado con el respeto a las normas internacionales. Para Berlín, el señalamiento a la legalidad se mantiene como principio general, sin entrar en una calificación específica del operativo.



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