El proyecto de avión de combate más ambicioso de Europa tambalea. El canciller alemán Friedrich Merz cuestionó abiertamente la viabilidad del FCAS —Future Combat Air System—, el programa conjunto entre Alemania y Francia que durante casi una década fue presentado como el futuro de la defensa europea. Sin una solución a los problemas de fondo, advirtió el propio Merz, el proyecto no puede continuar en su forma actual.
FCAS: un proyecto nacido con ambiciones enormes
El FCAS fue concebido hace casi diez años como un sistema integrado de defensa aérea de sexta generación: no solo un caza, sino una arquitectura tecnológica compleja que combinaría aviones tripulados con enjambres de drones interconectados digitalmente. Una suerte de columna vertebral del poder aéreo europeo, presentada además como símbolo de la cooperación estratégica entre Berlín y París.

El verano pasado, durante el Consejo de Ministros franco-alemán celebrado en Toulon, Merz y el presidente Emmanuel Macron protagonizaron imágenes de armonía que parecían desmentir cualquier problema. “En un período de grandes transformaciones mundiales, Alemania y Francia deben acercarse más”, dijo entonces el canciller, definiendo esa unión como “condición indispensable para que Europa siga siendo libre, segura y competitiva”. Sobre el FCAS también fue explícito: “Continuamos nuestra estrecha cooperación en la industria de defensa, incluso donde es difícil”.

El choque entre Dassault y Airbus
Las dificultades, en rigor, venían de antes. Las dos empresas líderes del consorcio —Dassault Aviation, por el lado francés, y Airbus, por el alemán— llevan tiempo enfrentadas por la distribución del liderazgo industrial del programa. Dassault, fabricante histórico de cazas militares, reivindica el rol conductor del proyecto. Airbus, en cambio, aspira a una participación equivalente.
A ese conflicto corporativo se suma una divergencia de fondo en los requisitos militares. Francia necesita un avión capaz de transportar armas nucleares y operar desde portaaviones. Alemania no posee ninguna de esas dos capacidades ni tiene planes de adquirirlas. Las exigencias técnicas, en consecuencia, apuntan en direcciones opuestas.

Merz y Pistorius admiten el problema
Fue en el pódcast político Machtwechsel donde Merz fue más directo que nunca: “Tenemos un problema real en el perfil de requisitos”. Sin resolverlo, dijo, el proyecto no puede mantenerse. El ministro de Defensa Boris Pistorius coincidió en el diagnóstico, aunque intentó acotar la responsabilidad: el conflicto, señaló ante la prensa, está entre las empresas, no entre los gobiernos de París y Berlín.
La oposición acusa a Merz de enterrar el proyecto
La lectura de la oposición es más severa. La diputada de Los Verdes Sara Nanni, especialista en política de defensa, recordó que Merz se presentó ante los alemanes como un “canciller europeo” comprometido con una política de seguridad común. “Lo que se propuso, no lo logró”, afirmó Nanni ante BR24. Las diferencias en torno a la capacidad nuclear del futuro avión eran conocidas desde hace tiempo, subrayó, y por eso le sorprende que el canciller “quiera ahora enterrar este gran proyecto”.
Desde la propia coalición de gobierno, Thomas Erndl, portavoz de política de defensa de la bancada de la Unión, confirmó que el FCAS en su forma original “probablemente está descartado”. Mencionó a España y Suecia como posibles socios alternativos si el eje franco-alemán no prosperara.

Lo que podría sobrevivir: la nube de combate
Para el analista militar Christian Mölling, aunque el caza como tal difícilmente pueda rescatarse, existe un componente del FCAS que sí merece preservarse: la llamada Combat Cloud, la plataforma digital para conectar aviones y drones en red. “Es el proyecto central de una Europa digital también en el ámbito de la defensa”, explicó Mölling, quien la considera indispensable para que la Unión Europea reduzca su dependencia tecnológica de Estados Unidos.




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