Buenos Aires (AT) – La planificación militar en Suiza atraviesa un periodo de debate profundo. A medida que las tensiones internacionales aumentan y las amenazas tecnológicas se consolidan, el país busca ajustar su estrategia de defensa. Sin embargo, las prioridades del ejército suizo, su presupuesto y su rol en el contexto interno e internacional han generado polémica entre expertos, políticos y la opinión pública.
La guerra en Europa, desencadenada por la invasión rusa a Ucrania, ha revitalizado el debate sobre las prioridades militares en Suiza. Para el historiador y experto en estrategia Mauro Mantovani, resulta crucial que la planificación militar suiza se centre en amenazas plausibles, como los ataques aéreos y los ciberataques, en lugar de insistir en modelos tradicionales basados en el despliegue de tanques y artillería pesada. “La conducción rusa en Ucrania demuestra que una invasión terrestre a Europa Central no es un escenario realista”, afirmó Mantovani al sitio de noticias suizo SRF.
El especialista defiende una orientación del ejército hacia la protección del espacio aéreo y la seguridad cibernética, áreas que se consideran vulnerables en el panorama actual. Esta postura contradice la opinión del jefe del ejército, Thomas Süssli, quien considera urgente renovar sistemas de armamento terrestre, como tanques y artillería.
Los desafíos de la estrategia de seguridad
El Parlamento suizo aprobó una moción presentada por el senador Josef Dittli, que solicita al Consejo Federal un plan estratégico para una fuerza militar eficaz y sostenible. Este documento, según Mantovani, debe incluir escenarios plausibles de amenazas y las capacidades militares necesarias para enfrentarlas. Además, propone que este plan contemple el costo asociado y las condiciones en las que Suiza podría considerar una cooperación con la OTAN, aunque ello implique renunciar a su neutralidad tradicional.
Mantovani, quien en el pasado defendió la integración suiza a la OTAN, hoy considera que esta opción es inviable. “Con un gasto militar inferior al 1% del PIB, Suiza no es atractiva para la alianza. Además, su modelo de milicia y su apego a la neutralidad la distancian de la estructura profesional de la OTAN”, explicó.
La financiación en el centro de la discusión
El aumento del presupuesto militar ha sido uno de los temas más debatidos en los últimos meses. El Parlamento aprobó una asignación adicional de CHF 500 millones (US$ 557 millones) para 2024, destinada a cerrar brechas en la defensa aérea y renovar sistemas de artillería. No obstante, esta decisión ha planteado preguntas sobre la viabilidad financiera a mediano y largo plazo.
El Consejo de Estados propuso elevar el presupuesto militar al 1% del PIB para 2032, mientras que la Cámara Baja busca alcanzar ese objetivo para 2030. Este aumento significaría casi duplicar el presupuesto actual, que ronda los CHF 5.000 millones (US$ 5.566 millones). Sin embargo, el financiamiento sigue siendo incierto.
La ministra de Finanzas, Karin Keller-Sutter, advirtió que a partir de 2027 no habrá garantías presupuestarias para la defensa, debido a los déficits fiscales proyectados. Según el Departamento de Finanzas, se espera un déficit de CHF 2.800 millones (US$ 3.117 millones) para 2028, una cifra incompatible con las reglas fiscales suizas. “La creciente demanda en áreas sociales y militares supera ampliamente los ingresos proyectados”, alertó Keller-Sutter.
Alternativas de financiamiento: impuestos o recortes
Entre las opciones discutidas para financiar el aumento del gasto militar, se ha planteado una posible suba del IVA, aunque esta medida requeriría una aprobación en referéndum. Encuestas recientes indican que la mayoría de los ciudadanos se muestra escéptica ante una medida de este tipo. Mientras tanto, la alternativa inmediata es recortar en otros sectores, como ayuda al desarrollo, políticas de asilo y gasto público.
Sin embargo, incluso sectores conservadores han expresado dudas sobre esta estrategia. “Depender exclusivamente de recortes para financiar al ejército no es viable”, señaló un parlamentario del partido liberal-radical. Por ahora, el Parlamento solo ha resuelto los problemas presupuestarios para el próximo año, postergando las decisiones de fondo.
El rol del ejército suizo en la seguridad interna
Otro punto de discusión es el papel de las fuerzas armadas en la seguridad interna. Mantovani considera que las tareas de orden público, como la protección de conferencias internacionales o eventos como el Foro Económico Mundial (WEF), deberían recaer en las fuerzas policiales y los servicios de inteligencia. “Para las amenazas internas basta con un calibre de 9 milímetros”, sostuvo, destacando que el uso de armamento pesado para estas tareas es innecesario.
Los cantones, responsables de la seguridad interna, dependen de la colaboración subsidiaria del ejército para reducir costos. No obstante, Mantovani plantea que una mayor inversión en las fuerzas policiales podría ser una solución más eficiente y sostenible.
Perspectivas futuras
El Consejo Federal ha prometido presentar una nueva Estrategia de Seguridad para 2025, que abarcará tanto instrumentos civiles como militares. Mantovani aboga por un enfoque integral que combine la defensa nacional con contribuciones a la prevención de conflictos internacionales. “Un país seguro también depende de la estabilidad en el extranjero”, enfatizó.
Con la proximidad de esta nueva estrategia, el debate en Suiza está lejos de resolverse. Las preguntas sobre prioridades militares, financiamiento y el rol del país en el contexto internacional seguirán marcando la agenda política en los próximos años. En un mundo cada vez más complejo, el futuro del ejército suizo dependerá de decisiones que equilibren realismo, sostenibilidad y compromiso.
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