La mayor organización sindical industrial de Alemania, IG Metall, acusó a Tesla de fomentar un clima laboral tóxico en su Gigafactory de Berlín, ubicada en Grünheide. El gremio sostiene que la empresa sobrecarga a los empleados y ejerce presión sobre trabajadores que se encuentran con licencia médica. La denuncia llega a pocas semanas de una elección interna que podría alterar el equilibrio de poder dentro de la planta.
La escalada representa el enfrentamiento laboral más serio que la automotriz enfrenta en Alemania desde la apertura de su fábrica europea. El contexto no es menor. Tesla atraviesa un momento delicado en el mercado continental. En Alemania, las ventas registraron una caída del 48% en el último año. En otros países europeos también se observan retrocesos marcados.
La disputa combina tensión sindical, acciones judiciales y un escenario comercial adverso. El resultado podría redefinir la relación entre la compañía y sus trabajadores en el país.
Acusaciones formales y ofensiva judicial
IG Metall sostiene que la dirección de la planta ejerce una presión indebida sobre los empleados. Según el sindicato, la carga de trabajo resulta excesiva y existe un patrón de hostigamiento hacia trabajadores enfermos. En algunos casos, afirma el gremio, directivos habrían visitado domicilios de empleados con licencia médica para cuestionar su ausencia y apelar a su compromiso laboral.
El dirigente regional Jan Otto señaló que la empresa actúa con una agresividad inédita contra la organización sindical. Desde la perspectiva del gremio, la conducta apunta a debilitar su influencia antes de las elecciones del comité de empresa.

El conflicto se intensificó tras un episodio ocurrido durante una reunión interna. Tesla llamó a la policía y acusó a un representante sindical de grabar el encuentro sin autorización. Los agentes incautaron la computadora del delegado. IG Metall rechazó la acusación y sostuvo que se trató de una maniobra destinada a perjudicar su imagen.
En Alemania, registrar una reunión del comité sin consentimiento constituye un delito. Por eso la imputación generó repercusión inmediata. El sindicato solicitó una medida cautelar ante un tribunal laboral por lo que considera acusaciones falsas. También pidió a la fiscalía que investigue al director de la planta, André Thierig, por presunta difamación.
Para el gremio, el incidente no fue aislado. Forma parte de una estrategia más amplia para condicionar el proceso electoral interno.
La elección del comité y el modelo laboral en disputa
Entre el 2 y el 4 de marzo se celebrarán elecciones del comité de empresa. Aproximadamente 11.000 empleados están habilitados para votar. El resultado determinará si IG Metall logra mayoría en ese órgano de representación.
En los comicios de 2024, el sindicato obtuvo el 39,4% de los votos y 16 bancas sobre un total de 39. Fue el bloque individual más grande, aunque listas no sindicales mantuvieron la mayoría combinada. Desde entonces, el gremio intensificó su organización interna para intentar revertir ese escenario.

La dirección de la planta adoptó una postura firme frente a las demandas sindicales. Thierig rechazó la propuesta de establecer una jornada de 35 horas semanales, estándar en la industria automotriz alemana. Además, advirtió que un resultado favorable al sindicato podría frenar inversiones futuras por parte de la conducción estadounidense.
En paralelo, la empresa impulsó un aumento salarial del 4% aplicado de manera directa, una medida que, según críticos, buscó restar protagonismo al comité. También organizó un evento musical dentro de la planta con el rapero Kool Savas.
La fábrica de Grünheide es la única instalación automotriz en Alemania que opera sin una estructura sindical dominante consolidada. Tesla defendió ese modelo desde el inicio de sus operaciones.
El desenlace electoral será observado con atención en todo el sector industrial alemán, donde la representación laboral forma parte del esquema tradicional de gestión.
Ventas en retroceso y reducción de personal
El conflicto laboral se produce en un momento de debilidad comercial para la compañía. La planta de Berlín posee una capacidad de producción superior a 375.000 unidades anuales del Model Y. Sin embargo, en 2025 Tesla vendió alrededor de 235.000 vehículos en Europa, lo que representa una baja del 28% respecto del año anterior.
En Alemania, las matriculaciones descendieron 48%. Enero de 2026 tampoco mostró recuperación. Los registros cayeron 44% en cinco de los principales mercados europeos. Noruega presentó una baja del 88%, Países Bajos del 67% y Reino Unido del 57%.
En paralelo, la empresa redujo su plantilla en la Gigafactory de Berlín. Durante el último año se eliminaron aproximadamente 1.700 puestos de trabajo. El número total de empleados pasó de 12.415 a 10.703, una reducción del 14%. Documentos internos del comité confirmaron los recortes, aunque públicamente la dirección negó despidos.
La combinación de caída en la demanda, ajustes de personal y confrontación sindical dibuja un panorama incierto para la planta. Algunos analistas consideran que la tensión con IG Metall podría servir como argumento para redefinir el alcance de las operaciones en Alemania. Otros sostienen que el conflicto responde a la defensa de un esquema laboral más flexible por parte de la empresa.



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