Las vías oxidadas de los trenes que dejaron de circular por el campo alemán encontraron un destino inesperado: servir de infraestructura para uno de los proyectos de movilidad rural más innovadores de Europa. El MONOCAB OWL, desarrollado en Renania del Norte-Westfalia, puso en marcha sus primeras pruebas sobre un tramo en desuso del ferrocarril Extertal y demostró que el futuro del transporte público no pasa necesariamente por grandes inversiones en obras nuevas.
El sistema consiste en cabinas compactas —con capacidad para entre cuatro y seis pasajeros— que se deslizan sobre un único raíl de vía estándar. Sin conductor, eléctricas y disponibles las 24 horas del día los 365 días del año, se reservan mediante una aplicación móvil. “Es como cuando esquiás: simplemente tomás el siguiente telesilla”, describió Thorsten Försterling, responsable de relaciones públicas del proyecto y uno de sus impulsores originales, cuya idea tomó forma inicial en 2016 y se concretó durante la pandemia junto al equipo de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Ostwestfalen-Lippe (TH OWL).

Una brecha entre el colectivo y el tren pesado
La lógica detrás del MONOCAB responde a un problema estructural del transporte público en zonas rurales alemanas: la baja densidad poblacional hace inviable económicamente el servicio ferroviario convencional, pero el autobús resulta lento e infrecuente. “El MONOCAB cubre precisamente ese vacío entre el autobús y el tren pesado. Además, lo ofrecemos al mismo precio que el autobús”, señaló Achim Oberwöhrmeier, director gerente de KVG Lippe, la empresa municipal de transporte que participa del proyecto.
Oberwöhrmeier subrayó el potencial del sistema para modificar los hábitos de movilidad: “Cuanto más rápidos son los sistemas de transporte público, mayor es su aceptación y uso. En el caso del MONOCAB, la frecuencia es muy alta: cada diez minutos, incluso cada cinco minutos. Si conseguimos ir más rápidos, podríamos prácticamente duplicar nuestra cuota en el reparto modal.”

La región elegida para las pruebas es Ostwestfalen-Lippe (OWL), una zona rural con múltiples tramos de vía simple abandonados. El distrito de Lippe, con dieciséis municipios, es el territorio que el proyecto apunta a conectar en primera instancia. Su administrador, Meinolf Haase, trazó el horizonte temporal con precisión: “Creemos que en 2028 podremos poner en marcha con éxito la fase de pruebas. Y en 2032, el proyecto debería estar ya implementado.”
La física detrás del equilibrio
Uno de los desafíos técnicos centrales del MONOCAB es la estabilización de una cabina de tres toneladas sobre un único raíl. La solución combina dos sistemas complementarios. Martin Griese, director de tecnología en la TH OWL, lo explicó con claridad: “Utilizamos una combinación de sistemas. Uno de ellos son los giroscopios: un giroscopio se estabiliza simplemente cuando lo hacemos girar. Pero aquí lo usamos de forma técnica, por supuesto, mucho más grande. El segundo es una masa de compensación. Puedes imaginar un gran bloque, que se mueve de manera natural dentro de este vehículo.”

Griese recordó además que la idea del monorraíl no es nueva: “El primer vehículo monorraíl fue construido hace cien años por Louis Brennan.” Lo que sí resulta novedoso es su aplicación sobre infraestructura ferroviaria convencional existente y con propulsión eléctrica por batería —similar a la de un automóvil eléctrico—, dado que las antiguas vías carecen de electrificación. La velocidad de crucero actual ronda los 25 km/h, aunque las cabinas están diseñadas para alcanzar los 60 km/h. El sistema de sensores detiene automáticamente el vehículo ante cualquier obstáculo en la vía.
Diseño inclusivo y materiales sostenibles
El interior de las cabinas responde a un concepto de diseño adaptable: los asientos se pliegan para dar lugar a sillas de ruedas, cochecitos de bebé o bicicletas, y una rampa nivelada en la puerta elimina el desnivel entre el andén y el vehículo. La estructura exterior emplea compuestos de fibra natural reforzada con resina biobásica, mientras que el mobiliario interior utiliza madera contrachapada moldeada de fresno, pisos de corcho y tapizados de poliamida 100% reciclada.

Financiamiento y hoja de ruta
En su primera fase de desarrollo (2020-2023), el presupuesto total del proyecto superó los cuatro millones de euros, financiados en partes iguales por la Política de Cohesión de la Unión Europea (50%), la región de Renania del Norte-Westfalia (40%) y la propia universidad (10%).
La fase actual —denominada MONOCAB Key Technologies, con vigencia hasta noviembre de 2026— prevé un gasto superior a los cinco millones de euros. En total, a lo largo de todos sus proyectos acumulados, el financiamiento supera los 20 millones de euros, con participación del Ministerio Federal alemán de Transporte Digital, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el gobierno del estado de Renania del Norte-Westfalia.
La hoja de ruta técnica contempla alcanzar el nivel de madurez tecnológica TRL 6 —”demostración en entorno operativo relevante”— hacia 2027, para avanzar luego hacia la producción en serie con inversores privados y el inicio de operaciones regulares en 2029. El proyecto ya recibió el REGIOSTARS Award, distinción europea que reconoce la excelencia en iniciativas financiadas por la UE.




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