La reputación de Tesla en Alemania entró en una fase crítica. El último estudio anual de Reputation&Trust ubicó a la compañía estadounidense en el último lugar del ranking de imagen corporativa entre los consumidores alemanes. Se trata del peor registro desde que este informe se publica, con una caída que no tiene antecedentes en más de una década de mediciones. La marca de autos eléctricos pasó de una valoración intermedia a una calificación considerada muy mala en apenas un año, en un mercado central para su estrategia europea.
El relevamiento, elaborado por la consultora finlandesa Reputation and Trust Analytics, incluyó a más de 27.000 personas de Alemania y otros países del norte de Europa. A cada encuestado se le pidió identificar empresas con buena y mala reputación, y luego evaluar a las marcas más mencionadas según distintos criterios. El resultado dejó a Tesla como la firma peor valorada del país, con una puntuación de 2,48 sobre un máximo de 5. Cualquier registro por debajo de 2,5 se considera negativo.
Un desplome sin precedentes en el ranking
La metodología del informe se basa en ocho dimensiones: conducción de la empresa, desempeño financiero, liderazgo, innovación, diálogo con el público, productos y servicios, condiciones laborales y responsabilidad corporativa. Cada una aporta a una nota final que permite comparar marcas de distintos sectores.

En 2024, Tesla había obtenido 3,25 puntos en Alemania. En la edición actual, la caída fue de 0,77 unidades. Es la mayor baja interanual registrada desde 2013, año en que comenzó esta medición. Según los responsables del estudio, las variaciones habituales entre un año y otro rara vez superan una décima de punto.
El retroceso dejó a Tesla por debajo de compañías con mala imagen histórica. Portales de comercio electrónico como Temu y Shein, frecuentemente asociados a productos de baja calidad, superaron a la automotriz estadounidense. También quedó detrás de Deutsche Bahn, la empresa ferroviaria alemana conocida por sus problemas de puntualidad, y de Nestlé, una multinacional marcada por polémicas ambientales y sociales.
En el extremo opuesto del ranking aparece DM, una cadena alemana de droguerías. La presencia de una firma minorista en el primer lugar resulta atípica, ya que este tipo de empresas rara vez lidera la clasificación. Entre las automotrices, solo Porsche logró ingresar al top ten, con 3,88 puntos. Volkswagen, en cambio, figura entre las peor valoradas, aunque con una nota de 3,05, muy lejos del registro de Tesla.
Ventas en caída y dudas sobre la fiabilidad
El deterioro reputacional coincide con un año adverso en términos comerciales. En 2025, las entregas de Tesla en Alemania se redujeron un 48,4 %, con 19.390 unidades vendidas. Es uno de los retrocesos más fuertes dentro del mercado europeo, en un país que además alberga la única fábrica de Tesla en el continente.
La presión competitiva explica parte de este escenario. La oferta de vehículos eléctricos de marcas europeas ganó peso durante el último año. Fabricantes tradicionales como Volkswagen, BMW, Renault y Mercedes-Benz ampliaron su presencia en el segmento de cero emisiones. A eso se sumó el avance de las marcas chinas. BYD superó a Tesla en matriculaciones en Alemania, con más de 23.300 unidades registradas.
Otro factor que pesa en la percepción del público es la fiabilidad. En el último informe del TÜV-Report, basado en casi diez millones de inspecciones técnicas, los modelos de Tesla ocuparon los últimos lugares. El Model Y y el Model 3 concentraron defectos vinculados a suspensión, ejes, frenos e iluminación. Estos resultados impactan de forma directa en la confianza del consumidor alemán, históricamente exigente en materia de calidad automotriz.
El factor Elon Musk y el costo político
Más allá de los números de ventas y los informes técnicos, el estudio sugiere que el liderazgo de la compañía se transformó en un problema central. Tesla obtuvo sus peores calificaciones en los rubros relacionados con gobernanza, condiciones laborales y responsabilidad corporativa. En contraste, sus mejores notas aparecen en innovación y desempeño financiero.

La figura de Elon Musk aparece como un elemento determinante en este giro. Sus intervenciones políticas y posicionamientos públicos generaron rechazo en Alemania, un país con una sensibilidad histórica particular frente a cualquier manifestación asociada a la ultraderecha. El apoyo explícito de Musk a fuerzas políticas extremas y su cercanía con figuras polémicas de la política estadounidense dañaron la imagen de la empresa.
Para muchos consumidores, conducir un Tesla dejó de ser una señal de compromiso ambiental y pasó a asociarse con el comportamiento de su principal directivo. Desde la consultora explican que la marca había construido su reputación sobre la idea de sostenibilidad y modernidad. Cuando ese pilar se debilitó, el impacto fue inmediato.
El rechazo no se limita a Alemania. El mismo estudio evaluó a Tesla en Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca y Estonia. En todos esos países la empresa quedó entre las últimas posiciones del ranking, con desempeños especialmente malos en Suecia y Dinamarca. En el caso sueco, la reputación de Tesla descendió de 3,88 en 2021 a 2,43 en 2025, en paralelo a conflictos sindicales que todavía siguen abiertos.
El informe concluye que la combinación de ventas en baja, cuestionamientos técnicos y liderazgo controvertido explica un colapso reputacional excepcional. Para una compañía que depende en gran medida de la confianza del consumidor y de la identificación simbólica con la innovación, el desafío ahora pasa por reconstruir una imagen que, en Alemania, se encuentra en su punto más bajo.



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