Suiza suele aparecer en los rankings internacionales como un país con altos estándares de vida. Sin embargo, cuando el análisis baja al nivel interno, las diferencias entre regiones resultan más marcadas de lo que muchos imaginan. Un nuevo informe del think tank Avenir Suisse comparó a los 26 cantones del país en materia de libertades económicas y sociales y dejó un dato contundente: el cantón de Aargau se ubicó primero en la clasificación general, con 70,1 puntos sobre 100.
El estudio se apoya en 29 indicadores distintos. Entre ellos figuran la carga impositiva, la estabilidad financiera de las arcas públicas, el funcionamiento del mercado laboral, las políticas antitabaco, los niveles de seguridad y hasta los requisitos de residencia para acceder a la ciudadanía. El objetivo consiste en medir, con criterios comparables, qué tan favorable resulta cada cantón para vivir, trabajar y desarrollarse.
Según Avenir Suisse, Aargau ganó casi en todos los frentes. Terminó primero en el subíndice social y segundo en el económico. Además, obtuvo el puntaje máximo en solvencia financiera y en la regulación del mercado laboral. Un desempeño parejo que le permitió despegarse del resto.
Un ganador inesperado y grandes sorpresas
Para muchos observadores, el resultado rompe con varias ideas instaladas. Cantones de fuerte proyección internacional como Ginebra, Zúrich o Vaud no lideran la tabla.

El segundo y tercer lugar quedaron en manos de los dos Appenzell: Appenzell Innerrhoden y Appenzell Ausserrhoden, dos regiones pequeñas y poco conocidas fuera del país. Zúrich, motor financiero de Suiza, aparece casi al fondo del ranking, en el puesto 25. Solo un cantón quedó por debajo.
El informe también deja en claro que no existen cantones “perfectos”. Los mejor posicionados no brillan en todas las categorías, y los últimos tampoco fallan en todo. Hay contrastes fuertes según el indicador que se mire.
Un ejemplo concreto: Zug sigue como el cantón con mayores libertades económicas, pero ocupa el puesto 21 en libertades sociales. En sentido inverso, Jura y Vaud se destacan en el plano social (segundo y cuarto lugar), aunque quedan relegados en el apartado económico.
El caso de Aargau también presenta matices. A pesar de liderar la clasificación general, obtiene cero puntos —igual que varios otros cantones— en derechos políticos para extranjeros residentes.
Libertades económicas, límites políticos y antecedentes incómodos
El informe pone el foco en una tensión recurrente dentro del modelo suizo: el equilibrio entre eficiencia económica y apertura social.
Aargau muestra finanzas públicas sólidas y reglas laborales consideradas favorables para la actividad productiva. Pero al mismo tiempo mantiene uno de los criterios más exigentes del país para otorgar la ciudadanía. En 2020, más del 64 por ciento de sus votantes respaldó procedimientos todavía más estrictos para la naturalización.

El estudio también recuerda episodios que dejaron marca en la imagen del cantón. Años atrás, la policía de tránsito de Aargau quedó bajo la lupa por controles selectivos a automovilistas extranjeros, en especial personas provenientes de Europa del Este y los Balcanes. Aquella polémica todavía aparece como referencia cuando se analiza el vínculo del cantón con las comunidades migrantes.
Para Avenir Suisse, estos contrastes forman parte del diagnóstico. El índice no busca ofrecer una lectura simplista, sino mostrar cómo decisiones locales impactan en la vida cotidiana: desde abrir un negocio hasta fumar en espacios públicos o iniciar un trámite de ciudadanía.
La diversidad interna de Suiza resulta mucho más amplia de lo que sugiere la imagen externa del país.
Qué se sabe del cantón que lidera el ranking
Aargau se ubica entre Zúrich, Basilea-Ciudad y Alemania. Es el cuarto cantón más poblado del país, con poco más de 735.000 habitantes en 2025. Su capital es Aarau.
Esta ciudad ganó notoriedad en 2019 por un estudio del Instituto de Customer Insight de la Universidad de St. Gallen, que sostuvo que “casi nadie en Suiza” siente afinidad por Aarau. Los encuestados mencionaron una supuesta falta de oferta cultural y criticaron incluso su dialecto.
Aarau se levanta sobre el río Aare y conserva un casco histórico atractivo, con callejones antiguos y fachadas con techos ornamentados. Además, cuenta con un museo de arte (Kunsthaus) y un museo municipal (Stadtmuseum), dos espacios activos dentro del circuito cultural regional. No es una gran metrópolis, pero tampoco un páramo cultural.
El ranking de Avenir Suisse vuelve a abrir un debate clásico: qué significa vivir mejor. Para algunos pesa más el empleo y la estabilidad fiscal. Para otros, los derechos civiles y la apertura social.
Aargau gana por equilibrio, aunque con reservas. Ofrece cuentas públicas ordenadas y un mercado laboral flexible, pero mantiene políticas restrictivas hacia extranjeros que buscan radicarse de manera permanente.
El informe también deja un mensaje implícito para los cantones más conocidos: la visibilidad internacional no garantiza liderazgo interno. Zúrich y Ginebra siguen como polos financieros y diplomáticos. Sin embargo, cuando se observan indicadores concretos de libertad económica y social, quedan lejos del podio.



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