La expansión de la energía solar enfrenta un dilema estructural en Europa: la necesidad de sumar potencia sin disponer de grandes extensiones de tierra libres. El crecimiento de la demanda eléctrica, los compromisos ambientales y las restricciones territoriales obligan a repensar los formatos tradicionales de generación. En ese escenario, Alemania avanza con una alternativa que combina innovación técnica y uso inteligente del espacio. Se trata de parques solares flotantes con paneles instalados en posición vertical, una solución que se prueba sobre lagos artificiales creados por antiguas explotaciones mineras y graveras.
El desarrollo, impulsado por la empresa SINNPower, propone una lógica distinta a la de los parques fotovoltaicos convencionales. En lugar de ocupar suelo agrícola o natural, los módulos se montan sobre estructuras flotantes que apenas cubren una fracción mínima de la superficie del agua. El objetivo no es solo producir energía, sino hacerlo de forma compatible con el territorio y con la red eléctrica. Los primeros resultados despiertan interés en distintos sectores industriales y energéticos del país.
Una respuesta al límite físico del suelo
El principal obstáculo para seguir expandiendo la energía solar terrestre es el espacio. Alemania, como otros países densamente poblados, enfrenta tensiones entre generación eléctrica, uso agrícola, conservación ambiental y desarrollo urbano. En ese contexto, los lagos artificiales aparecen como una oportunidad desaprovechada durante décadas. Muchos de ellos surgieron tras el cierre de explotaciones de grava o minería a cielo abierto y carecen de un uso productivo definido.

La propuesta de instalar paneles solares flotantes permite convertir esos cuerpos de agua en activos energéticos sin alterar su entorno inmediato. En los proyectos piloto, los módulos ocupan cerca del 5% de la superficie total del lago, una proporción baja que reduce impactos visuales y ambientales. El sistema evita la competencia por el suelo y amplía el mapa disponible para la generación fotovoltaica.
Uno de los casos más avanzados se encuentra en una planta de extracción de grava en la región de Baviera, cerca de Starnberg. Allí, la instalación permitió reducir la compra de electricidad externa entre un 60% y un 70%. Ese recorte se tradujo en menores costos operativos y mayor previsibilidad energética para la empresa que explota el sitio. El resultado llamó la atención de otros operadores industriales con perfiles de consumo similares.
Paneles verticales y producción distribuida durante el día
La característica más llamativa del sistema desarrollado por SINNPower es la orientación vertical de los paneles. A diferencia de las instalaciones inclinadas hacia el sur, típicas de la fotovoltaica clásica, estos módulos se colocan en disposición este-oeste. A simple vista, esa posición parece menos eficiente si se mide solo el pico máximo de generación. Sin embargo, el enfoque del proyecto apunta a otro indicador.

El valor central es la estabilidad del rendimiento a lo largo del día. Los paneles verticales comienzan a producir electricidad desde temprano por la mañana, con el sol del este, y mantienen un aporte sostenido hasta la tarde, cuando la radiación llega desde el oeste. Esa curva más plana reduce los picos bruscos y acompaña mejor los perfiles de consumo reales, sobre todo en entornos industriales.
El diseño también ofrece ventajas operativas. Al estar dispuestos de forma vertical, los módulos proyectan menos sombra entre sí. Eso evita pérdidas por sombreado, un problema frecuente en instalaciones densas o mal orientadas. Además, el uso de paneles bifaciales permite aprovechar la radiación reflejada en la superficie del agua, lo que suma producción sin necesidad de aumentar la cantidad de módulos.
Otro punto relevante es el impacto sobre los sistemas de almacenamiento. En configuraciones híbridas o aisladas, una generación más uniforme reduce la necesidad de grandes baterías. Menos picos implican menor exigencia para el almacenamiento y una operación más simple. Ese aspecto resulta clave para proyectos ubicados fuera de grandes centros urbanos o conectados a redes con capacidad limitada.
Una tecnología con proyección a gran escala
Más allá de los ensayos iniciales, el desarrollo de la fotovoltaica flotante vertical apunta a una expansión progresiva. SINNPower proyecta duplicar la potencia instalada en los lagos donde ya opera y avanzar hacia nuevos emplazamientos. La empresa también evalúa adaptaciones del sistema para entornos marítimos, un paso que abriría una escala todavía mayor.
La instalación en el mar plantea desafíos técnicos adicionales, como el oleaje, la corrosión y la estabilidad estructural. Sin embargo, los principios del diseño flotante permiten pensar en soluciones modulares, ancladas y resistentes. El potencial energético de superficies acuáticas abiertas resulta enorme en países con costas extensas. Alemania observa ese horizonte como parte de una estrategia de largo plazo.

Desde el punto de vista regulatorio, los parques solares flotantes presentan ventajas. Al no ocupar suelo agrícola ni áreas naturales protegidas, suelen enfrentar menos obstáculos legales que los proyectos terrestres. Eso acelera los plazos de aprobación y reduce conflictos con comunidades locales. En un contexto de transición energética exigente, esa agilidad se vuelve un activo central.
La experiencia alemana también despierta interés fuera de Europa. Países con alta densidad poblacional y numerosos lagos artificiales, como Japón o Corea del Sur, siguen con atención los resultados. En regiones más soleadas, la combinación de radiación intensa y superficies acuáticas disponibles podría ofrecer rendimientos todavía mayores.



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