El incendio del boliche “Le Constellation” en el balneario suizo de Crans-Montana no cierra. Lo que en la madrugada del 1° de enero dejó 41 muertos y 115 heridos —muchos de ellos con quemaduras gravísimas que aún los mantienen internados— se convirtió en un escándalo institucional de proporciones. La fiscalía del cantón del Valais amplió esta semana las investigaciones penales e incluyó entre los imputados al intendente de la localidad, Nicolas Féraud, de 55 años, y a cuatro funcionarios municipales más. En total, el caso suma ya nueve personas investigadas.
Nueve imputados y una pregunta que no cierra: ¿cómo pasó esto?
La fiscalía valaisana confirmó a la agencia de noticias Keystone-SDA la apertura de causas penales contra Féraud y otros cuatro integrantes de la administración comunal: un ex concejal a cargo de la seguridad pública entre 2021 y 2024, un ex responsable de prevención de incendios, su suplente y un miembro del equipo de seguridad actual. Los cargos son homicidio culposo, lesiones culposas e incendio culposo, los mismos que ya pesan sobre los dueños del local, Jacques Moretti, de 49 años, y Jessica Moretti, de 40.

El ex concejal Kevin Barras, de 36 años, ocupa hoy una banca en el Parlamento cantonal del Valais por el Partido Liberal Democrático (FDP). Ni Féraud ni Barras quisieron hacer declaraciones y remitieron a sus abogados. Por ahora, ninguno anunció consecuencias políticas.
Seis años sin inspecciones de seguridad
El trasfondo del caso es tan grave como los números. La propia municipalidad reconoció, tras el incendio, que el local “Le Constellation” no había recibido ninguna inspección de prevención contra incendios en los últimos seis años, pese a que la normativa exige controles al menos una vez por año. Según los investigadores, el fuego se inició en el subsuelo del local, probablemente por el uso de fuentes de artificio adheridas a botellas que se acercaron demasiado al techo revestido de espuma.

Un audit realizado en 2023 sobre el funcionamiento de la administración comunal ya había detectado deficiencias en el área encargada de las inspecciones contra incendios en edificios públicos. Sin embargo, según reveló la cadena RTS, los resultados de ese informe nunca fueron publicados. El municipio se negó sistemáticamente a hacerlos conocer.
“Si tiene un mínimo de dignidad, debe renunciar”
Las voces más duras llegaron desde quienes vivieron la tragedia de cerca. Gérald D., un padre cuyo hijo murió en el incendio, habló sin rodeos con el diario Blick: “Si el señor Féraud tiene un mínimo de dignidad y sentido del honor, debería renunciar de inmediato. No se sigue al frente de una comuna cuando se está siendo investigado por acciones vinculadas al ejercicio del cargo.” Y agregó, refiriéndose a la comparación que el propio intendente había hecho de sí mismo con un capitán de barco en enero: “Evidentemente le falta tanto coraje político como honestidad.”

El padre aclaró que la apertura de la investigación no lo satisface: “No es un alivio, porque nada borrará el dolor de nuestra pérdida ni devolverá la vida a nuestros hijos. Lo que siento es un alivio amargo: el alivio de ver, por fin, que la búsqueda de la verdad judicial avanza, después de semanas de sufrimiento.”
Patrick Sägesser, comerciante de relojes y joyas con local frente al ex “Le Constellation” y residente de Crans-Montana desde hace 18 años, fue más allá: “Féraud tiene que irse, ¡pero no solo él!” Para Sägesser, la crisis de confianza alcanza a todo el cuerpo municipal. “Si una comuna permite que sus escuelas no sean controladas durante ocho años, entonces todos los concejales deben irse. La confianza está completamente destruida. Y no es de ahora.” El caso Crans-Montana sigue abierto y promete nuevos capítulos. La justicia valaisana avanza, pero las familias de las víctimas y los vecinos del balneario saben que ningún fallo judicial devolverá lo que se perdió en aquella madrugada de Año Nuevo.




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