En un país sin tradición monárquica, un joven suizo logró construir algo parecido a un pequeño reino personal. Se trata de Jonas Lauwiner (31 años), quien desde 2019 impulsa una micronación propia y aprovecha un vacío legal para quedarse con terrenos abandonados en distintas partes de Suiza.
El caso empezó como una excentricidad vinculada a redes sociales y ceremonias simbólicas. Pero con el paso de los años terminó convirtiéndose en un problema legal y político para distintas autoridades cantonales suizas.
Según medios europeos, Lauwiner consiguió registrar 148 parcelas distribuidas en distintas regiones de Suiza sin pagar por ellas. La maniobra se apoya en el artículo 658 del Código Civil suizo, una norma que permite reclamar terrenos sin propietario registrado en el catastro.
Gracias a ese mecanismo, el joven acumuló más de 117.000 metros cuadrados, incluidos bosques, caminos y más de 80 tramos de carretera. Parte de esos espacios comenzaron luego a generar ingresos económicos mediante cobros por uso o permisos de construcción.
Cómo nació el “rey de Suiza”
La historia tomó notoriedad en 2019, cuando Lauwiner organizó una ceremonia en una iglesia de Berna y se presentó públicamente como una figura monárquica. El joven diseñó todos los elementos típicos de una casa real: uniforme, capa, corona, bandera, escudo y hasta una moneda propia, aunque sin valor legal.

También impulsó la creación de un supuesto “Banco Imperial” y una Orden del Mérito vinculada a su micronación.
Aunque al principio el episodio fue visto como una rareza mediática, el proyecto empezó a expandirse y ganó repercusión en redes sociales. Actualmente, su perfil de Instagram supera los 19.000 seguidores, donde documenta actividades vinculadas a su “reino” y muestra nuevos avances territoriales.
Lauwiner rechaza públicamente la idea de ser un “rey autoproclamado”, aunque mantiene toda la estética monárquica en su página web y en sus apariciones públicas. “Fueron los medios quienes empezaron a decir que era el rey de Suiza y pensé: ‘Es inteligente’”, afirmó en declaraciones citadas por medios británicos.
El vacío legal que le permitió apropiarse de terrenos
El núcleo del conflicto está en el artículo 658 del Código Civil suizo. La norma fue pensada originalmente para evitar que terrenos rurales, carreteras abandonadas o zonas boscosas quedaran sin control ni mantenimiento cuando no existiera un propietario identificado.

La ley permite que cualquier persona física inicie trámites para reclamar esos espacios. Durante años, el mecanismo pasó prácticamente inadvertido. Pero Lauwiner decidió utilizarlo de manera sistemática y a gran escala.
Según distintas publicaciones europeas, el joven registró parcelas en distintos cantones y luego comenzó a explotar económicamente algunas de ellas. Entre otras cosas, empezó a cobrar cuotas de mantenimiento a vecinos que utilizan determinados caminos bajo su control y también autorizaciones para construir cerca de sus terrenos.
“Soy justo. No cierro carreteras y no cobro mucho”, aseguró Lauwiner con ironía en declaraciones al diario The Times. El fenómeno empezó a generar preocupación entre autoridades locales por un motivo concreto: otras personas comenzaron a imitar el sistema y a intentar apropiarse de terrenos abandonados.
La reacción de las autoridades suizas
El crecimiento del proyecto de Lauwiner generó preocupación en distintos cantones suizos. Según medios locales, algunas administraciones regionales ya empezaron a modificar normativas para impedir nuevas apropiaciones privadas de terrenos abandonados y priorizar la gestión pública municipal.

Las autoridades temen especialmente que el sistema termine derivando en conflictos legales sobre caminos rurales, carreteras secundarias o áreas naturales sin titularidad clara. También preocupa la posibilidad de que aparezcan nuevos casos similares inspirados en la notoriedad alcanzada por Lauwiner.
Hasta ahora, el joven consiguió mantener la legitimidad formal de sus registros gracias a la utilización estricta del mecanismo legal vigente. Sin embargo, el fenómeno ya dejó de ser visto únicamente como una provocación estética o una performance vinculada a redes sociales.
El caso también generó discusión en un país donde nunca existió una monarquía ni tradición real. En Suiza, la idea de un “rey” forma parte más de una provocación mediática que de una figura política concreta. Aun así, Lauwiner logró instalar el tema dentro del debate público.
Según su propio discurso, el proyecto busca demostrar que cualquier persona puede construir soberanía sobre un territorio propio. “He creado algo nuevo”, sostuvo el joven al defender su iniciativa.
A la vez, las autoridades suizas siguen observando el fenómeno con atención y buscan cerrar el vacío legal que permitió la aparición del llamado “rey de Suiza”.



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