lunes, 8 de junio de 2026

La decisión de Estados Unidos de cancelar el despliegue de misiles de largo alcance en Alemania abrió una nueva preocupación en Europa. El acuerdo, impulsado originalmente durante la presidencia de Joe Biden, formaba parte de una estrategia destinada a reforzar la capacidad de disuasión del continente frente a Rusia hasta que los países europeos desarrollaran sistemas propios.

Sin embargo, el cambio de administración en Washington alteró esos planes y dejó a Berlín sin una herramienta que consideraba esencial para cubrir una vulnerabilidad militar cada vez más evidente.

El gobierno alemán llevaba meses intentando mantener vivo el proyecto. Incluso después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Berlín insistió en varias ocasiones para que el despliegue siguiera adelante. Los esfuerzos incluyeron gestiones diplomáticas y contactos directos entre responsables de Defensa de ambos países.

A la preocupación política se suma un problema operativo. Estados Unidos enfrenta una fuerte presión sobre sus arsenales debido a los conflictos en curso y prioriza el abastecimiento de sus propias fuerzas armadas. El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció recientemente que no esperaba recibir los misiles previstos porque las existencias disponibles son cada vez más limitadas.

El fin del acuerdo deja a Alemania sin los misiles que debía recibir este año

El plan acordado en 2024 entre el entonces canciller Olaf Scholz y el presidente Joe Biden contemplaba el despliegue en territorio alemán de hasta 400 misiles de crucero Tomahawk Block VB junto con sistemas de lanzamiento terrestre Thyphon.

La iniciativa estaba vinculada a compromisos previos dentro de la OTAN y buscaba cubrir una carencia que Europa arrastra desde hace años. Los Tomahawk tienen un alcance cercano a los 2.500 kilómetros, una capacidad que actualmente ningún país europeo posee en cantidades comparables.

misiles
Berlín busca alternativas para reforzar su capacidad de disuasión mientras avanza en el desarrollo de sistemas propios de ataque de largo alcance.

La idea consistía en utilizar esos sistemas como una solución temporal mientras Europa desarrollaba sus propios programas de armamento de largo alcance. El problema es que esos proyectos todavía se encuentran en etapas iniciales y varios de ellos no estarán disponibles antes de la próxima década.

La cancelación del acuerdo llega además en un momento particularmente delicado. Estados Unidos también redujo parte de su presencia militar dentro del modelo de fuerzas de la OTAN en Europa, una combinación que alimenta el temor de que Washington esté acelerando su repliegue sin garantizar una transición ordenada hacia capacidades europeas autónomas.

Actualmente, los misiles de mayor alcance disponibles para Alemania son los Taurus, cuyo radio de acción ronda los 500 kilómetros. La diferencia respecto de los Tomahawk es considerable y limita la capacidad de respuesta ante amenazas ubicadas a grandes distancias.

Europa no encuentra reemplazos y Rusia mantiene ventaja en misiles de largo alcance

La cancelación no afecta únicamente a los Tomahawk. Estados Unidos también había previsto desplegar misiles antiaéreos SM-6 y futuras armas hipersónicas capaces de alcanzar objetivos a grandes distancias a velocidades superiores a la del sonido.

La desaparición simultánea de esos programas profundiza una debilidad que varios gobiernos europeos consideran preocupante. El problema no se limita a una cuestión presupuestaria. Incluso si Europa decidiera adquirir sistemas equivalentes en el mercado internacional, las opciones disponibles son escasas.

El Reino Unido dispone de Tomahawk lanzados desde submarinos con un alcance cercano a los 1.600 kilómetros. Francia cuenta con misiles de crucero embarcados que alcanzan aproximadamente 1.000 kilómetros. Fuera de esos casos, las alternativas son reducidas.

Países Bajos también esperaba recibir misiles Tomahawk fabricados por Lockheed Martin, pero las perspectivas se volvieron inciertas. La demanda del ejército estadounidense absorbe buena parte de la producción y la prioridad continúa siendo el abastecimiento interno.

Mientras tanto, Rusia mantiene desplegados sistemas que preocupan a las capitales europeas. Entre ellos figuran los misiles Iskander, capaces de portar ojivas nucleares y ubicados en el enclave de Kaliningrado, entre Polonia y Lituania. Desde esa posición pueden alcanzar objetivos en Alemania y otras zonas de Europa en cuestión de minutos.

A eso se suman los misiles de alcance medio Oreshnik, instalados en Bielorrusia y también compatibles con armamento nuclear. Para numerosos analistas, la diferencia entre las capacidades disponibles en ambos lados continúa siendo uno de los principales desafíos estratégicos para Europa.

Alemania acelera proyectos propios y apuesta por drones de largo alcance

Ante este escenario, Berlín intenta acelerar el desarrollo de soluciones propias. Una de las iniciativas más importantes es el programa ELSA, concebido para crear capacidades europeas de ataque a largo alcance y reducir la dependencia respecto de Estados Unidos.

Sin embargo, los plazos juegan en contra. Las estimaciones más optimistas sitúan la llegada de estos sistemas hacia mediados de la próxima década.

Paralelamente, Alemania trabaja en el Taurus Neo, sucesor del misil Taurus actualmente en servicio. El nuevo modelo incorporará mejoras en guiado, precisión y características de sigilo. Su alcance podría acercarse a los 1.000 kilómetros, duplicando el de la versión actual.

militares
Alemania y Estados Unidos mantienen una estrecha cooperación militar dentro de la OTAN, aunque persisten diferencias sobre el futuro despliegue de capacidades estratégicas en Europa.

El proyecto es desarrollado por una empresa conjunta integrada por la alemana Taurus Systems GmbH y la sueca Saab Dynamics. Aun así, las previsiones más realistas indican que el sistema no estará disponible antes de 2029. Frente a esos plazos, el gobierno alemán explora alternativas más rápidas. Una de ellas involucra a Rheinmetall, que podría participar en programas destinados a desarrollar drones de largo alcance capaces de ejecutar ataques de precisión en profundidad.

La cooperación con Ucrania ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. Durante una reciente visita a Kiev, el ministro de Defensa Boris Pistorius amplió acuerdos para desarrollar sistemas no tripulados de nueva generación capaces de operar a grandes distancias. Algunos de estos drones pueden alcanzar objetivos situados hasta 1.500 kilómetros de distancia, una capacidad que Berlín considera fundamental para fortalecer su poder de disuasión.

El Ministerio de Defensa alemán sostiene que los sistemas de ataque de largo alcance se transformaron en una prioridad para los aliados europeos. Por esa razón, las conversaciones continuarán en las próximas semanas en el marco de reuniones de la OTAN y de contactos bilaterales con Estados Unidos.

Te puede interesar

La increíble historia de una escultura robada por los nazis que reapareció 85 años después y se vendió por millones

La obra pertenecía a una familia judía de Berlín perseguida por el régimen nazi. Tras décadas ...
8 de junio de 2026

Estados Unidos cancela el despliegue de misiles en Alemania y deja a Europa más expuesta frente a Rusia

La cancelación del acuerdo abre una nueva brecha en la defensa europea. Expertos y funcionarios ...
8 de junio de 2026

Corrió 367 maratones en 367 días: la alemana que convirtió el agotamiento en un récord mundial

Joyce Hübner superó la marca mundial femenina al completar un maratón diario durante 367 días ...
7 de junio de 2026

Suiza, la potencia cafetera que no cultiva café: el negocio multimillonario detrás de una paradoja

No produce ni un solo grano de café, pero es el segundo mayor exportador mundial. Gracias al ...
6 de junio de 2026

Hacé tu comentario

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)