El embajador de Alemania en la Argentina, Dieter Lamlé, recibió al Argentinisches Tageblatt en su despacho de la sede diplomática alemana en el barrio porteño de Belgrano. A días de finalizar su misión y retirarse del servicio exterior tras casi cuatro décadas de carrera, el diplomático repasó los principales hitos de su gestión, analizó el presente de las relaciones bilaterales y compartió algunas reflexiones personales sobre el país que definió como el destino que siempre soñó ocupar.
La entrevista tuvo lugar en un momento especial. No solo marca el final de su paso por Buenos Aires, sino también el cierre de una trayectoria diplomática que lo llevó por África, Asia, Medio Oriente y América Latina.
El destino que siempre quiso
Lamlé explicó que su vínculo con América Latina comenzó en la infancia. Hijo de un diplomático alemán destinado en Lima, vivió en Perú entre los siete y los 13 años, experiencia que marcó profundamente su relación con la región. “Ahí aprendí el español y nació mi amor por América Latina. Desde entonces tenía claro que Argentina iba a ser mi meta”, recordó.

Según contó, Buenos Aires es uno de los destinos más codiciados dentro de la diplomacia alemana. “Hay mucha competencia para llegar aquí. La cola es larguísima”, señaló entre risas.
El embajador atribuyó esa atracción a una relación emocional mutua entre ambos países. “Tenemos una forma de romanticismo con los argentinos. El gaucho, la Patagonia, el tango, el vino. Hay una relación emocional que no se puede describir del todo”, afirmó.
Una misión atravesada por el cambio político
Lamlé llegó a la Argentina en agosto de 2023, apenas un día antes de las elecciones primarias para elegir nuevo presidente. La irrupción política de Javier Milei modificó inmediatamente la agenda de la embajada. “Empezó una tarea muy difícil: explicar a Alemania cómo funciona la Argentina”, recordó.
Según relató, durante meses recibió consultas permanentes desde Berlín de funcionarios, legisladores y periodistas que intentaban comprender la rápida transformación política que atravesaba el país.

En su balance consideró que uno de los logros más importantes fue la reactivación de las relaciones políticas bilaterales. “El cambio de gobierno modificó la política exterior argentina. Para nosotros, Argentina es parte de la familia occidental y eso facilitó mucho las cosas”, sostuvo.
En ese contexto destacó los contactos de alto nivel mantenidos durante los últimos meses, las visitas de funcionarios argentinos a Alemania y la esperada visita del Ministro Federal de Relaciones Exteriores Johann Wadephul a la Argentina.
Inversiones, energía y una mirada optimista
Consultado sobre las perspectivas económicas, Lamlé afirmó que actualmente existe en Alemania una visión positiva sobre el potencial argentino. “Ustedes tienen todo lo que nosotros no tenemos: cobre, litio, energía, agua. Nosotros tenemos tecnología. Ambos tenemos capital humano. Es un matrimonio que puede funcionar muy bien”, resumió.
El diplomático consideró que la etapa de cautela inicial ya quedó atrás. “La fase de wait and see, de esperar y ver, ya pasó. Ahora es wait, see and look. Es decir: vengan a la Argentina”, afirmó.

Como ejemplo del creciente interés alemán mencionó las frecuentes delegaciones empresariales que visitan el país para analizar oportunidades en infraestructura, transporte, energía y minería.
También destacó varios avances recientes en la relación económica bilateral, entre ellos el acuerdo de largo plazo para la exportación de gas natural licuado argentino hacia Alemania, la apertura de la nueva planta de Daimler Truck en Zárate y la expansión de mecanismos financieros destinados a facilitar inversiones y exportaciones.
Las tres locomotoras de la economía argentina
Uno de los conceptos que más repitió durante la entrevista fue el potencial económico argentino. “Antes Argentina tenía una locomotora, que era el agro. Ahora tiene por lo menos tres: agro, minería y energía”, sostuvo.
A su juicio, la combinación de esos sectores puede generar una transformación profunda de la estructura productiva del país.

Sin embargo, advirtió que aún existen desafíos importantes. “Lo que falta es confianza. Seguridad jurídica, seguridad legal. Eso es fundamental para atraer inversiones”, señaló.
También mencionó la necesidad de modernizar la infraestructura logística y ferroviaria. “Transportar cargas de Salta a Rosario no puede costar prácticamente lo mismo que llevarlas a Vietnam. Argentina necesita trenes”, afirmó.
Los 200 años de inmigración alemana, el gran sello de su gestión
Si hubo un tema que despertó especial emoción en Lamlé fue el proyecto de conmemoración de los 200 años de inmigración alemana en la Argentina.
Durante los últimos meses recorrió decenas de localidades vinculadas a la historia de la inmigración germana, acompañado por autoridades locales, instituciones comunitarias y representantes de distintas organizaciones. “Creo que fue uno de los sellos principales de mi gestión”, afirmó.

El proyecto incluyó la plantación de árboles en cada localidad visitada, un gesto cargado de simbolismo. “Las raíces representan los últimos 200 años. El árbol joven representa los próximos 100”, explicó.
Según el embajador, una de las mayores satisfacciones fue comprobar el impacto emocional que tuvo la iniciativa entre los descendientes de inmigrantes alemanes.
Recordó especialmente la reacción de un intendente de Entre Ríos que lo recibió con lágrimas en los ojos al agradecerle que la embajada hubiera llegado hasta su comunidad. “Nunca me hubiera imaginado una reacción tan fuerte”, confesó.
La comunidad alemana y los jóvenes
Lamlé destacó el potencial de la comunidad germano-argentina, que estimó en más de un millón de descendientes.
A su entender, uno de los principales desafíos consiste en involucrar a las nuevas generaciones sin perder la identidad construida por sus antepasados. “Cambio sin perder la identidad”, resumió.

En ese sentido valoró especialmente una reciente convocatoria realizada en la embajada, que reunió a más de cien jóvenes provenientes de distintas provincias para debatir ideas sobre el futuro de las relaciones entre ambos países.
“Eso fue un hito. Vinieron incluso pagando sus propios pasajes desde el interior del país porque querían participar”, destacó.
Educación dual y formación para el desarrollo
Otro de los proyectos que considera estratégicos es la expansión del sistema de educación dual alemán en distintas provincias argentinas.
El modelo combina formación académica con experiencia laboral práctica y ya comenzó a desarrollarse en provincias como Córdoba, Mendoza y San Juan.

“La Argentina va a necesitar mucha mano de obra calificada para acompañar el crecimiento que viene”, explicó. Según señaló, la demanda será especialmente importante en sectores vinculados con la minería, la energía y la industria.
Una despedida doble
El cierre de su misión tiene para Lamlé una dimensión especial. No solo deja la Argentina, sino también la diplomacia. “Después de 39 años, duele que te saquen el enchufe”, admitió.
Regresará a Alemania junto a su esposa, quien durante estos años desarrolló una fuerte pasión por el tango. Sin embargo, aclaró que no piensa retirarse de la actividad profesional. “Seguramente seguiré trabajando, quizás como asesor en el sector empresarial. Tengo varias opciones sobre la mesa”, comentó.

Lo que más extrañó durante estos años fueron sus hijos y nietos. “Cuando vivís tan lejos, te perdés muchas cosas. Estamos felices de volver para recuperar parte de ese tiempo”, reconoció.
Las tres “C” de un embajador
Antes de despedirse, Lamlé resumió la filosofía que intentó aplicar durante su gestión en una fórmula sencilla. “Siempre trabajé con tres C: cultura, calidad y calidez.”
Esas tres palabras, dijo, pueden servir también para describir la relación que encontró entre Alemania y la Argentina. Una relación que, según cree, atraviesa uno de sus momentos más dinámicos y que seguirá creciendo mucho después de que él deje la Argentina.







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