lunes, 3 de agosto de 2026

Gianni Infantino atraviesa el momento más delicado desde que asumió la presidencia de la FIFA en 2016. El dirigente suizo quedó bajo presión tras el fracaso del proyecto que buscaba entregar parte del negocio del Mundial a inversores privados. La iniciativa desató una rebelión dentro del fútbol internacional como nunca antes.

La FIFA finalmente retiró la propuesta después del rechazo de varias confederaciones. El plan contemplaba la creación de una compañía valuada en USD 20.000 millones. Esa empresa administraría competiciones como la Copa del Mundo y permitiría el ingreso de capital privado mediante la venta de una participación cercana al 20%.

La operación podía recaudar hasta USD 4.200 millones. Entre los interesados figuraba un fondo vinculado con Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y cuñado de Ivanka Trump. La posible privatización del Mundial generó cuestionamientos por la falta de consultas y por el riesgo de condicionar el futuro de las competiciones.

Infantino comunicó el retiro del proyecto en la medianoche del viernes, pero la decisión no frenó la crisis. La UEFA le quitó su confianza a la conducción de la FIFA y reclamó determinar responsabilidades. Varias federaciones europeas también comenzaron a abandonar el respaldo a su reelección, prevista para marzo de 2027.

El plan para desplazar a Gianni Infantino de la FIFA

Los opositores estudian dos caminos para terminar con la presidencia de Infantino. El primero pasa por una reunión extraordinaria del Consejo de la FIFA. El organismo funciona como la principal instancia de decisión entre los congresos y está integrado por 37 miembros.

Para convocar una sesión de emergencia se necesitaría el respaldo de al menos 19 integrantes. La reunión debería realizarse dentro de las dos semanas posteriores a la solicitud. Durante ese encuentro, Infantino tendría que explicar cómo se diseñó el proyecto comercial y quiénes participaron de las negociaciones.

Los miembros del Consejo podrían pedirle que renuncie. Sin embargo, el presidente tendría la posibilidad de rechazar ese reclamo. El organismo no dispone de un mecanismo sencillo para expulsarlo de manera inmediata, por lo que la presión política interna resultaría más importante que la resolución formal.

infantino
Gianni Infantino enfrenta la mayor crisis política de su gestión antes de las elecciones presidenciales de 2027.

La segunda opción requiere la intervención de las asociaciones nacionales. Al menos 43 de los 211 miembros de la FIFA tendrían que solicitar un congreso extraordinario. Después sería necesaria una mayoría para aprobar una moción de censura contra el presidente.

Ese mecanismo permitiría apartarlo antes de las elecciones de 2027. También abriría un proceso interno mucho más conflictivo. África y Sudamérica aparecen como los principales espacios donde Infantino todavía podría reunir apoyo.

El dirigente y sus colaboradores comenzaron a conversar con federaciones de ambas regiones. Su estrategia busca impedir la formación de una alianza entre Europa, Asia y la Concacaf. Una coalición de ese tamaño podría dejarlo sin margen para conservar la conducción del fútbol mundial.

La FIFA confirmó que Infantino buscará otro mandato. La elección se celebrará el 18 de marzo de 2027 en Marruecos. Las candidaturas podrán presentarse hasta el 18 de noviembre y todavía no existe un rival oficial.

Ceferin, Salman y Montagliani, tres aspirantes con poder propio

Aleksander Ceferin figura entre los posibles sucesores. El abogado esloveno preside la UEFA desde 2016 y mantiene una relación tensa con Infantino. Su posición al frente del fútbol europeo le brinda estructura política, contactos y capacidad para reunir votos.

Ceferin anunció tiempo atrás que no buscaría otro mandato en la UEFA durante 2027. En ese momento sostuvo que las organizaciones necesitaban una renovación después de varios años bajo una misma conducción. Esa decisión alimentó las versiones sobre una posible candidatura a la FIFA.

El esloveno todavía no confirmó que pretenda competir. Sin embargo, su protagonismo en el rechazo al proyecto de los inversores lo colocó en el centro de la disputa. Un enfrentamiento entre Ceferin e Infantino podría dividir al organismo en dos grandes bloques.

Mattias Grafström
Mattias Grafström, secretario general de la FIFA y hombre del círculo de Infantino, aparece entre sus posibles sucesores.

Otro nombre es Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol. El jeque de Bahréin ya compitió por la conducción de la FIFA en 2016. Infantino lo derrotó en la segunda ronda por 115 votos contra 88.

Salman posee experiencia electoral y mantiene influencia sobre las 47 asociaciones asiáticas. También integra el Consejo de la FIFA como vicepresidente. Su eventual postulación podría volver a reunir sectores que lo acompañaron después de la caída de Joseph Blatter.

Su figura enfrenta cuestionamientos desde aquella elección. Durante la campaña de 2016 recibió acusaciones relacionadas con presuntos abusos contra deportistas y manifestantes en Bahréin. El dirigente siempre negó esas denuncias.

Victor Montagliani aparece como el aspirante con movimientos más concretos. El canadiense preside la Concacaf, integrada por las federaciones de América del Norte, Centroamérica y el Caribe. También ocupa una vicepresidencia dentro del Consejo de la FIFA.

Joshua Kushner
Un fondo ligado a Joshua Kushner figuraba entre los interesados en adquirir parte del negocio comercial de los Mundiales.

Distintos reportes indican que evalúa competir en 2027, aunque todavía no existe un anuncio formal. La Concacaf rechazó el proyecto comercial impulsado por Infantino, pero evitó acompañar la amenaza europea de boicotear torneos organizados por la entidad.

Esa posición intermedia podría favorecer a Montagliani. El canadiense tendría la posibilidad de presentarse como una alternativa menos confrontativa. Su desafío sería reunir el apoyo de Europa sin perder votos entre las asociaciones que mantienen una relación económica estrecha con la conducción actual.

Montagliani también cuenta con el impulso político que dejó el Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Su región terminó el torneo con mayor peso comercial y deportivo. Esa plataforma podría darle visibilidad para disputar una elección que meses atrás parecía definida.

Grafström, el hombre de Infantino que podría disputar el poder

Mattias Grafström completa la lista de posibles sucesores. El dirigente sueco asumió como secretario general de la FIFA de manera interina en octubre de 2023. En mayo de 2024 recibió la confirmación definitiva en el puesto.

Su caso es particular porque forma parte del círculo de Infantino. Antes de llegar a la secretaría general trabajó como responsable del fútbol profesional y como secretario general adjunto. Conoce el funcionamiento administrativo, financiero y político de la organización.

Las versiones sobre una posible candidatura señalan que Grafström podría aprovechar una ruptura dentro de la conducción. Su posición le permite mantener vínculos directos con las federaciones y conocer los acuerdos construidos durante los últimos años. También maneja información sensible sobre el funcionamiento cotidiano de la estructura de la FIFA.

Una postulación suya generaría dudas. Grafström debería tomar distancia del equipo que integró y explicar su participación en las decisiones recientes. Para convencer a los sectores críticos tendría que ofrecer una reforma institucional profunda.

Antes de que surgieran estos cuatro nombres, Nasser Al-Khelaifi figuraba como una alternativa. El presidente del Paris Saint-Germain y miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA comunicó que no tiene interés en conducir la FIFA. Su negativa redujo la lista y reforzó las especulaciones alrededor de Ceferin.

La crisis también alcanzó a los patrocinadores de la FIFA. Algunas empresas pidieron explicaciones sobre las negociaciones con los inversores. JP Morgan, entidad vinculada con la operación, se habría retirado del proyecto en medio del rechazo público.

Otro punto controvertido fue el futuro laboral de Infantino. Un reporte sostuvo que pretendía dirigir la nueva compañía comercial después de concluir su etapa en la FIFA. El puesto tendría un salario anual de USD 30 millones, equivalentes a EUR 26 millones, sin contar bonificaciones. La entidad negó esa versión.

El retiro de la propuesta evitó una ruptura inmediata, pero no reparó el daño político. La sucesión en la FIFA dejó de ser una posibilidad lejana. Ceferin, Salman, Montagliani y Grafström representan sectores diferentes y cuentan con sus propias redes de apoyo.

Infantino todavía conserva recursos, contactos y respaldo entre numerosas asociaciones. También dispone de tiempo para reconstruir alianzas antes de la elección. Sin embargo, por primera vez desde su llegada al poder, enfrenta una oposición organizada capaz de presentar un candidato competitivo y discutirle el control del organismo más poderoso del fútbol.

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