La campaña electoral en Mecklemburgo-Pomerania Occidental entró en sus horas decisivas con una competencia mucho más cerrada de lo que mostraban los sondeos meses atrás. Este domingo 20 de septiembre, el estado del nordeste alemán elegirá un nuevo Parlamento regional y la socialdemócrata (SPD) Manuela Schwesig intentará conservar el gobierno frente al crecimiento del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD).
El último Politbarometer Extra de ZDF, realizado entre el 14 y el 17 de septiembre entre electores habilitados, situó al SPD en 37% y a AfD en 36%. La diferencia es menor que el margen de error estadístico, de alrededor de tres puntos porcentuales para valores cercanos al 40%, y 21% de los consultados todavía no tenía definida su decisión. Por eso, el relevamiento describe el escenario actual, pero no constituye una proyección del resultado.
“La mujer contra el azul”
Schwesig, de 52 años, gobierna Mecklemburgo-Pomerania Occidental desde julio de 2017. Antes fue ministra regional de Asuntos Sociales y, entre 2013 y 2017, ministra federal de Familia, Personas Mayores, Mujeres y Juventud en el gobierno de Angela Merkel.

En la recta final, el SPD concentró buena parte de su campaña en la figura de la mandataria. Uno de sus afiches más visibles lleva el lema “Die Frau gegen Blau”, “La mujer contra el azul”, en referencia al color utilizado por AfD. La propia Schwesig presentó esa consigna como parte de su objetivo declarado de impedir que AfD se convierta en la fuerza más votada del estado.
La estrategia se apoya en una diferencia llamativa entre intención de voto partidaria y valoración personal. Según ZDF, ante una hipotética elección directa del jefe de gobierno regional, 61% preferiría a Schwesig y 30% a Leif-Erik Holm, candidato de AfD a ministro-presidente. Holm comparte además la conducción regional del partido; Enrico Schult, en cambio, ocupa el primer lugar de la lista de AfD para el Parlamento.
Una recuperación con distancia de Berlín
La campaña de Schwesig también buscó diferenciar su gestión regional de la política federal. En las últimas semanas cuestionó decisiones impulsadas desde Berlín y puso el acento en cuestiones sociales, económicas y en los intereses específicos del este alemán. El peso de su figura resulta especialmente relevante en un momento en que el SPD tiene un rendimiento nacional mucho más débil que en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

Su trayectoria, sin embargo, también contiene episodios controvertidos. Durante años defendió el gasoducto Nord Stream 2 y una relación económica estrecha con Rusia. Tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 modificó esa posición y reconoció errores en su política hacia Moscú, aunque el tema continúa formando parte del debate sobre su gestión.
Una elección muy distinta a la de 2021
Hace cinco años, el panorama era mucho más claro. En las elecciones regionales de 2021, el SPD obtuvo 39,6% y AfD 16,7%. La CDU consiguió 13,3%, Die Linke 9,9% y Los Verdes 6,3%. Schwesig formó después una coalición con Die Linke.

Hoy la aritmética parlamentaria es bastante más compleja. El sondeo de ZDF coloca a Die Linke en 9%, a la CDU en 6%, a Los Verdes exactamente en el umbral del 5% y al BSW en 4%. Con esos valores, la actual alianza SPD-Die Linke no alcanzaría por sí sola la mayoría; un eventual tercer socio dependería, entre otros factores, de qué partidos superen finalmente la barrera electoral.
La elección del domingo medirá así dos fenómenos diferentes: la expansión electoral de AfD en el este alemán y la capacidad de Schwesig para transformar su popularidad personal en votos para un SPD regional que hizo de su figura el centro de la campaña. Los últimos datos muestran una competencia abierta, pero también recuerdan que, con un electorado todavía indeciso y diferencias dentro del margen de error, la respuesta sólo llegará de las urnas.





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