Un excursionista caminaba sobre el glaciar Hüfifirn, en el centro de Suiza, cuando encontró varias piezas metálicas que comenzaban a sobresalir del hielo. La policía del cantón de Uri recibió el aviso y comprobó que el deshielo estaba revelando los restos de un avión accidentado hacía más de seis décadas.
La operación desplegada se encargó de retirar unos 250 kilos de materiales. Por su ubicación y las características de las piezas, probablemente pertenecen a un Piper Super Cub que cayó en mayo de 1963 durante una misión relacionada con otro accidente aéreo.
La máquina todavía no pudo ser identificada de manera concluyente porque entre los objetos recuperados no aparecieron el motor ni otros componentes capaces de aportar un número de serie. No obstante, los registros históricos ubican en ese mismo sector una cadena de accidentes y rescates fallidos que terminó con un avión arrojado cientos de metros montaña abajo.
El avión que cayó cuando intentaban recuperar otro
El 9 de mayo de 1963, un piloto y una pasajera viajaban en un pequeño avión fabricado por Champion Aircraft cuando sufrieron un accidente sobre el Hüfifirn, cerca del paso de Clariden, entre los cantones de Uri y Glarus. Los dos sobrevivieron sin lesiones. La aeronave, en cambio, quedó inmovilizada en una zona de difícil acceso, rodeada por nieve, hielo y pendientes que complicaban cualquier operación desde tierra.
Al día siguiente se produjo un segundo accidente: un Piper Super Cub que participaba en las tareas relacionadas con la primera máquina también cayó sobre el glaciar. Sus ocupantes volvieron a salir ilesos, por lo que ninguno de los dos episodios dejó muertos ni heridos.

El desafío pasó entonces por retirar los aviones antes de que las nevadas y el movimiento del hielo los enterraran. Los equipos suizos debieron esperar hasta el 21 de mayo para intentar una extracción con helicóptero.
Dos rescates fallidos y una caída de cientos de metros
El primer intento de recuperar el Piper terminó cuando el fuselaje quedó enganchado en la nieve y golpeó con su ala derecha al helicóptero. La tripulación consiguió controlar la situación, pero tuvo que abandonar la maniobra. Un día después hicieron una nueva prueba. Esta vez lograron elevar los restos, aunque la carga comenzó a oscilar violentamente durante el despegue. Ante el peligro de perder el control del helicóptero, el piloto decidió soltarla.
El avión cayó cientos de metros por la pendiente y quedó en una posición donde ya no resultaba posible alcanzarlo. La otra aeronave, la Champion accidentada el 9 de mayo, sí pudo ser trasladada al aeródromo de Mollis.

El Piper estuvo abandonado en la montaña y terminó cubierto por las sucesivas capas de nieve. Con el paso de los años, el hielo lo incorporó al glaciar y desplazó sus restos hasta que el retroceso de la superficie volvió a exponerlos.
Más de 63 años después, el hallazgo del excursionista activó una nueva operación. La Junta Suiza de Investigación de Seguridad organizó el procedimiento realizado el 3 de septiembre, con participación de la Policía de Uri, una compañía privada de helicópteros, una empresa de transporte y el destacamento de montaña de la Fuerza Aérea suiza.
El hielo devuelve accidentes enterrados durante décadas
La aparición del avión forma parte de un fenómeno cada vez más visible en los Alpes. Los glaciares suizos perdieron cerca de una cuarta parte de su volumen entre 2015 y 2025, mientras las altas temperaturas y la falta de nieve aceleraron el retroceso de numerosas masas de hielo. Ese movimiento no solamente modifica el paisaje. A medida que la superficie disminuye, comienzan a aparecer objetos, aeronaves y cuerpos de personas que quedaron atrapados por décadas.
En agosto fueron identificados los restos de dos alpinistas belgas desaparecidos en 1992. Tenían 39 y 41 años cuando emprendieron una travesía por el macizo del Weissmies y nunca regresaron. Sus cuerpos quedaron expuestos por el deshielo del glaciar Trift, en el cantón de Valais.

Durante 2022 también aparecieron sobre el glaciar Aletsch los restos de un Piper Cherokee que se había accidentado en 1968 con tres personas a bordo. La ubicación de las piezas permitió resolver un misterio que llevaba más de medio siglo.
En el Hüfifirn, ese proceso permitió recuperar una aeronave que ni siquiera los helicópteros consiguieron retirar en 1963. La confirmación definitiva dependerá de que aparezca alguna pieza identificatoria, pero los registros disponibles apuntan al Piper Super Cub abandonado después de uno de los rescates más accidentados de los Alpes suizos.




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