Los resultados de PISA 2025 encendieron este martes una nueva señal de alarma sobre la educación en los países DACH. Alemania registró sus puntajes más bajos desde que participa de la evaluación, mientras Suiza y Austria conservaron resultados superiores al promedio de la OCDE en las tres competencias tradicionales, aunque con retrocesos importantes en lectura y matemática.
El fenómeno excede, sin embargo, al espacio germanoparlante. PISA 2025 evaluó a más de 760.000 estudiantes de 15 años en 91 países y economías, representativos de unos 33 millones de jóvenes. En el conjunto de la OCDE, lectura y matemática alcanzaron sus promedios más bajos desde que existe la prueba: 461 y 463 puntos, respectivamente.
Alemania: uno de cada tres no llega al nivel básico
El caso alemán aparece como el más delicado de los tres. Los estudiantes obtuvieron 464 puntos en matemática, 465 en lectura y 486 en ciencias. En las tres áreas son los registros más bajos de Alemania en la historia de PISA. Desde 2015, además, aumentó 17 puntos porcentuales la proporción de alumnos con bajo desempeño en matemática, 15 puntos en lectura y 10 en ciencias.

En matemática, solo el 66% alcanzó al menos el nivel 2, considerado por PISA como el umbral básico de competencia; en lectura lo hizo el 68% y en ciencias, el 73%. En otras palabras, aproximadamente uno de cada tres adolescentes alemanes quedó por debajo del nivel básico en matemática y lectura, y algo más de uno de cada cuatro en ciencias.
Samuel Greiff, responsable del estudio PISA en Alemania, advirtió que la recuperación educativa del país quedó atrás y señaló que los resultados caen de manera sostenida desde 2015. El problema tampoco se distribuye de manera uniforme: el material alemán destaca que la brecha entre estudiantes socialmente favorecidos y desfavorecidos se amplió durante la última década.
Suiza sigue arriba, pero pierde terreno
Suiza ofrece una fotografía diferente. Logró 501 puntos en ciencias, 499 en matemática y 470 en lectura, todos por encima de los respectivos promedios de la OCDE. Además consiguió 520 puntos en resolución computacional de problemas, frente a un promedio internacional de 500.

Pero la buena posición relativa esconde una tendencia preocupante. Desde 2015, matemática cayó de 521 a 499 puntos y lectura de 492 a 470. La OCDE confirmó que los resultados suizos de 2025 en esas dos competencias fueron los más bajos registrados por el país, mientras ciencias permaneció estable en la última década.
Austria mejora en ciencias, pero cae en lectura y matemática
Austria quedó también por encima del promedio de la OCDE: 497 puntos en ciencias, 477 en matemática y 467 en lectura. Frente a 2022 perdió 10 puntos en matemática y 13 en lectura. En ciencias, en cambio, sumó seis puntos, una variación que la OCDE considera estadísticamente no significativa.

El ministro de Educación austríaco, Christoph Wiederkehr, habló de “luz y sombra” y calificó como “preocupante” la pérdida de competencias básicas en lectura y matemática. También reclamó que la digitalización escolar se realice “más tarde y mejor”, aunque los propios resultados de PISA permiten establecer asociaciones entre hábitos digitales y rendimiento, no demostrar por sí solos una relación causal.
Qué son las pruebas PISA
PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes que coordina la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). No busca comprobar cuánto contenido escolar memorizaron los alumnos, sino hasta qué punto los jóvenes de 15 años pueden aplicar conocimientos, resolver problemas, interpretar información y pensar críticamente.
La edición 2025 tuvo a ciencias como área principal y evaluó también lectura y matemática. Por primera vez incorporó además un área vinculada con el aprendizaje y la resolución de problemas en entornos digitales. Cada estudiante realizó una prueba de unas dos horas y respondió luego un cuestionario sobre su contexto personal y educativo.
Leer en la era de la inteligencia artificial
La caída de la comprensión lectora es una de las principales advertencias de la OCDE. Entre 2015 y 2025, el promedio de lectura de sus países miembros perdió 28 puntos, equivalente a alrededor de un año y medio de aprendizaje; matemática cayó 22 puntos, algo más de un año escolar.
Para la organización, la cuestión adquiere una importancia adicional con la expansión de la inteligencia artificial: evaluar información, relacionar fuentes y distinguir argumentos requieren precisamente las capacidades que una lectura superficial debilita. La OCDE advierte que la tecnología puede reforzar el aprendizaje si se utiliza de manera deliberada, pero no cuando sustituye el esfuerzo y la comprensión del alumno.

El examen deja así una paradoja para Alemania, Austria y Suiza: los tres sistemas atraviesan situaciones diferentes y Suiza conserva una clara ventaja relativa, pero ninguno escapa al deterioro de competencias fundamentales. Y PISA vuelve a colocar en el centro una vieja cuestión educativa: no solo cuánto aprenden los jóvenes, sino qué pueden hacer con aquello que aprendieron.
¿Y dónde queda la Argentina?
La Argentina también retrocedió en PISA 2025, pero desde niveles considerablemente inferiores a los de Alemania, Austria y Suiza. Los estudiantes argentinos obtuvieron 393 puntos en ciencias, 396 en matemática y 386 en lectura, por debajo de los promedios de la OCDE y también de los tres países germanoparlantes analizados. Los resultados argentinos fueron inferiores tanto a los de 2022 como a los registrados en 2018. La comparación permite poner en perspectiva la alarma europea.

Mientras Alemania debate un mínimo histórico y Austria y Suiza observan retrocesos desde posiciones todavía superiores al promedio internacional, la Argentina enfrenta el deterioro desde un piso de desempeño sensiblemente más bajo. Según la OCDE, además, desde 2018 aumentó siete puntos porcentuales la proporción de estudiantes argentinos por debajo del nivel básico en matemática y lectura, y seis puntos en ciencias.





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