Sajonia-Anhalt es apenas el 1,8% de la economía de Alemania, pero así y todo puede provocar uno de los mayores terremotos políticos de la historia reciente del país, con la ultraderecha cerca del poder. A cuatro días de las elecciones regionales del 6 de septiembre, el partido Alternativa para Alemania (AfD, su sigla en alemán) alcanza el 42% de intención de voto y duplica prácticamente a la CDU, que cayó al 22%.
El partido de extrema derecha así podría ganar por primera vez el control de un estado federado alemán. Su candidato, Ulrich Siegmund, construyó la campaña alrededor de la inmigración, el costo de la energía y el descontento con el gobierno de Berlín. La sección regional de la AfD fue clasificada por el servicio de inteligencia interior como una organización de extrema derecha confirmada, pero esa calificación no detuvo su avance, sino más bien lo contrario.
Detrás de la rebelión electoral hay una economía que todavía lleva las cicatrices de la reunificación, con el desempleo que supera la media nacional, la industria que pierde puestos de trabajo y empresas que postergan inversiones. Al mismo tiempo, la población envejece y faltan trabajadores para sostener la producción.
Una economía que volvió a retroceder
El producto bruto de Sajonia-Anhalt se contrajo un 0,2% durante 2025, al tiempo que la economía alemana avanzó un 0,2%. El retroceso golpeó en particulara la industria: la producción manufacturera cayó un 1,8% y la construcción perdió un 3%.
Los problemas llegaron a puntos sensibles como la fabricación de automóviles, productos químicos, metales, caucho y plásticos, todas actividades decisivas para una región donde buena parte de las compañías tiene sus casas matrices en el oeste de Alemania o en el extranjero.

La cantidad de insolvencias aumentó un 8% durante 2025, una situación de estancamiento según las cámaras empresariales de Halle-Dessau y Magdeburgo, con costos elevados de energía y personal, demanda floja y una burocracia que demora la concreción de proyectos. Por otro lado, la tasa de desempleo llegó al 8,1% en julio, frente al 6,4% del conjunto de Alemania. Había 89.916 personas sin trabajo y 783.100 empleados con aportes sociales en mayo, 6.400 menos que un año antes.
Las cifras actuales quedaron lejos del derrumbe posterior a la desaparición de la República Democrática Alemana, cuando el desempleo regional llegó al 22% en 2003. Sin embargo, la memoria de aquella destrucción laboral todavía influye sobre el ánimo de una población que observa cada cierre como la posible repetición de un trauma.
Las fábricas que comenzaron a perder trabajadores
La industria química aporta casi una décima parte de la producción regional y da trabajo de manera directa a unas 20.000 personas. Dicho lo cual, cada puesto químico sostiene, según estimaciones empresariales, otros cinco empleos dentro de las cadenas manufactureras.
En ese contexto, una de cada dos compañías prevé reducir sus inversiones en los próximos dos años y más de un tercio analiza sacar dinero a otros países.

La situación tampoco mejora en la industria metalúrgica y eléctrica, que reúne unos 50.000 trabajadores. Durante el último año perdió 2.300 puestos y la reducción acumulada desde 2019 llegó a 8.500. Nueve de cada diez empresas del sector dudan que la economía se recupere durante 2026.
El contraste más fuerte aparece en las energías renovables. Unas 26.000 personas trabajan en esa actividad y más de la mitad de la electricidad producida en Sajonia-Anhalt ya procede del viento, el sol, la biomasa y las centrales hidroeléctricas. La transición genera trabajo, pero también exige nuevas redes, sistemas de almacenamiento e inversiones que muchas compañías todavía no se deciden a ejecutar.

Esa combinación alimenta la campaña de la AfD, un partido que promete bajar impuestos y evitar nueva deuda. Un estudio del Instituto de Investigación Económica de Halle calculó que aplicar completamente su programa dejaría un agujero anual de al menos EUR 2.200 millones. Sajonia-Anhalt ya acumula una deuda cercana a EUR 25.000 millones.
Por otro lado, la inmigración es el corazón del discurso de Ulrich Siegmund, pero varios empresarios dicen que Sajonia-Anhalt necesita exactamente lo contrario: con una edad promedio cercana a los 50 años, es el estado más envejecido de Alemania. Dicho de otro modo: la industria metalúrgica calcula que deberán incorporarse alrededor de 15.000 trabajadores extranjeros por año hasta 2040 para sostener el nivel de prosperidad. La AfD propone limitar el ingreso de empleados que considera “culturalmente ajenos” y depender más de la fuerza laboral alemana.
“La política migratoria restrictiva de la AfD entra en conflicto con la fuerte demanda de mano de obra”, advirtió Thorsten Alsleben, director de la Iniciativa Nueva Economía Social de Mercado. Para el especialista, el principal problema de la economía alemana no es un exceso de inmigrantes, sino la falta de empleados calificados.




Hacé tu comentario