El glaciar Sulztalferner, en los Alpes austríacos, devolvió después de 63 años una mochila que permitió reconstruir la historia de un alpinista que cayó en una grieta en 1963 y logró salir con vida. El equipo apareció a 2.955 metros de altitud y condujo a la policía hasta su propietario, un alemán de Baviera que hoy tiene 86 años.
El hallazgo se produjo el 16 de julio de 2026, cuando un alpinista encontró sobre el Sulztalferner una antigua mochila junto con un piolet, una cámara fotográfica y una pipa. Por sus características, los investigadores estimaron que el material correspondía a las décadas de 1950 o 1960.
Un nombre casi borrado por el tiempo
La aparición del equipo puso en marcha una investigación de la Policía Alpina de Neustift im Stubaital en Austria. Ante la posibilidad de que los objetos pertenecieran a una víctima de un antiguo accidente de montaña, los agentes intentaron establecer su procedencia.
La pista decisiva estaba dentro de una carpeta de documentos muy deteriorada. Allí todavía podía distinguirse un nombre, aunque con dificultad. “Mediante nuevas investigaciones se pudo localizar al entonces propietario”, informó la Policía del Tirol. El hombre, hoy de 86 años, confirmó que la mochila y los demás elementos eran suyos.

La identificación permitió reconstruir qué había ocurrido en ese mismo glaciar el 4 de agosto de 1963. El alpinista realizaba entonces una travesía de alta montaña con amigos cuando cayó en una grieta del Sulztalferner. El grupo avanzaba encordado, una medida de seguridad fundamental en terrenos glaciares, por lo que sus compañeros consiguieron detener la caída.
La mochila que tuvo que abandonar para salvarse
Salir de la grieta planteó un segundo problema. El joven utilizó la técnica de los nudos Prusik, que permite ascender por una cuerda mediante lazos que se bloquean cuando reciben peso y pueden desplazarse al descargar la tensión.
Pero necesitaba reducir la carga. Para facilitar la maniobra se quitó la mochila y la arrojó al interior de la grieta. Allí quedaron también objetos personales que el hielo conservaría durante más de seis décadas. El alpinista consiguió finalmente salir y sobrevivió al accidente.

El deshielo terminó sacando aquella historia nuevamente a la superficie. El 25 de agosto, 63 años después del accidente, un agente de la Policía Alpina entregó los objetos recuperados al hijo del propietario. El hombre no pudo viajar personalmente a Neustift por motivos de salud.
Su hijo agradeció al montañista que encontró el equipo y a los policías que reconstruyeron su procedencia. Para la familia, explicó, los objetos tienen un significado que supera ampliamente su valor material: si su padre no hubiera sobrevivido a aquella caída de 1963, la familia que hoy los recibió nunca habría existido.
Un glaciar que retrocede y devuelve el pasado
El hallazgo se produjo en un glaciar sometido a un marcado proceso de retroceso. Según el Gletschermonitor del Österreichischer Alpenverein, el Sulztalferner perdió 20,4 metros de longitud durante el período glaciológico 2024/25 y acumula un retroceso de 1.515 metros desde el comienzo de las mediciones.

El fenómeno excede a este glaciar. El último relevamiento de la organización registró retroceso en 94 de los 96 glaciares austríacos observados. Entre los 79 con mediciones comparables entre 2024 y 2025, la pérdida media de longitud alcanzó los 20,3 metros.
En el Sulztalferner, esa transformación tuvo esta vez una consecuencia inesperada: el hielo que durante 63 años ocultó los restos de un accidente terminó devolviendo una mochila a la misma familia cuya existencia dependió, aquel día de 1963, de que su dueño decidiera abandonarla.





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