Thomas Müller y Mats Hummels, campeones del mundo con la selección alemana de fútbol, dieron un nuevo paso fuera de las canchas y se incorporaron, junto con el arquero suizo Yann Sommer y el francés Lucas Hernández, al proyecto inversor que tomó el control del Estrela Amadora, de la primera división portuguesa. El consorcio adquirió el 90% de la sociedad que administra el fútbol profesional del club en una operación valuada en unos 40 millones de euros.
La compra fue oficializada este martes y coloca al frente del proyecto a otro hombre estrechamente relacionado con el fútbol alemán: Johannes Mösmang, de 35 años, dejó el Bayern Múnich después de alrededor de una década vinculada al área de gestión de jugadores para asumir la presidencia de Club Football Estrela Amadora SAD.
Las estrellas ponen nombre y experiencia, pero no controlan solas el club
La operación tiene un matiz importante. No fueron Müller, Hummels y Sommer quienes compraron individualmente el Estrela por EUR 40 millones (US$ 46,7 millones). La adquisición fue realizada por un consorcio internacional encabezado por las firmas de inversión ADvantage y LEAD, con apoyo de KI Group. Los cuatro exjugadores del Bayern participan como inversores estratégicos vinculados al proyecto.

El grupo controla ahora el 90% del capital de la SAD. Según la comunicación del nuevo proyecto, los futbolistas aportarán principalmente experiencia, contactos y proyección internacional, mientras las sociedades inversoras asumirán el peso financiero y la gestión empresarial.
“Estrela Amadora es un club portugués de tradición, con profundas raíces en Amadora, una identidad única y una comunidad apasionada”, sostuvo Mösmang al presentar la nueva etapa. El dirigente aseguró que el objetivo será desarrollar el proyecto de manera “disciplinada y sostenible”.
De la insolvencia a una operación de EUR 40 millones
La dimensión de la venta se entiende mejor al observar la historia reciente del Estrela, que atravesó una insolvencia en 2011 y durante años mantuvo únicamente sus divisiones juveniles. En 2018 volvió a competir con un primer equipo y, dos años después, una fusión con Club Sintra Football le permitió regresar a la tercera categoría. Desde 2023 juega nuevamente en la máxima división portuguesa.

Paulo Lopo encabezó buena parte de esa reconstrucción, a partir de que en 2020 ingresó al proyecto mediante una operación de apenas 72.000 euros, según las cifras difundidas por medios portugueses. Seis años después, el 90% de la sociedad profesional fue negociado por alrededor de 40 millones.
La diferencia no representa automáticamente una multiplicación comparable del valor de una misma participación, debido a los cambios societarios y deportivos ocurridos durante esos años, pero muestra la magnitud de la transformación del club.
Portugal atrae capital internacional
El Estrela no constituye un caso aislado. El fútbol portugués atrajo durante los últimos años a grupos internacionales interesados en clubes situados fuera del eje tradicional de Benfica, Porto y Sporting.
Para el nuevo consorcio, Amadora ofrece una combinación particular: participación en la primera división, estadio propio, una ubicación inmediata a Lisboa y margen para desarrollar jugadores y aumentar la estructura comercial del club.

Müller, Hummels, Sommer y Hernández no llegarán para dirigir el funcionamiento cotidiano, puesto que su papel será estratégico dentro de una estructura conducida por Mösmang y respaldada por las sociedades inversoras.
El Estrela pasó así, en pocos años, de reconstruirse después de una insolvencia a convertirse en una inversión internacional de EUR 40 millones. Y cuatro nombres estrechamente ligados al Bayern Múnich encontraron en las afueras de Lisboa su primera cancha para jugar otro partido: el de la gestión y el negocio del fútbol.





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