El pasado viernes 7 de agosto, la Asociación Alemana de Santa Fe realizó en su sede social la charla-taller “Constructivismo Abstracto Alemán”, a cargo de la Licenciada María Verónica Cattáneo.
La actividad convocó a artistas, profesionales y vecinos, con la participación también de asistentes provenientes de Alemania y Suiza, en una jornada dedicada al intercambio y la reflexión en torno al desarrollo del arte alemán, sus diferentes expresiones y su posterior vinculación con la Bauhaus, desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad.

Durante el encuentro se abordaron distintas corrientes y expresiones artísticas, así como su vinculación con la Bauhaus, uno de los movimientos más influyentes de la historia del arte, el diseño y la arquitectura moderna.
Una escuela que cambió la concepción del diseño
La Bauhaus nació en Weimar en 1919, bajo la dirección del arquitecto alemán Walter Gropius, con una propuesta que buscaba reformular la enseñanza artística y superar las fronteras tradicionales entre disciplinas. Arte, artesanía, arquitectura y, progresivamente, producción industrial comenzaron a pensarse como partes de un mismo proyecto de diseño. La escuela funcionó primero en Weimar, se trasladó a Dessau en 1925 y finalmente a Berlín en 1932.
Su importancia resulta todavía más llamativa por la brevedad de su existencia. La Bauhaus funcionó solamente 14 años, entre 1919 y 1933, y tuvo tres directores: Walter Gropius, Hannes Meyer y Ludwig Mies van der Rohe. Por sus aulas y talleres pasaron además figuras centrales de las vanguardias europeas como Wassily Kandinsky, Paul Klee, László Moholy-Nagy, Josef Albers, Marcel Breuer y Oskar Schlemmer.

Más que imponer una estética única, la experiencia de la Bauhaus planteó nuevas relaciones entre forma, función, materiales, técnica y producción. El acercamiento entre creación artística e industria adquirió una importancia creciente y dejó una marca reconocible en campos tan diversos como la arquitectura, el mobiliario, la tipografía, el diseño gráfico, la fotografía y los objetos de uso cotidiano.
El cierre que terminó expandiendo sus ideas
La historia de la escuela estuvo atravesada por las tensiones políticas de la Alemania de entreguerras. Después de los períodos de Weimar y Dessau, Ludwig Mies van der Rohe intentó continuarla como institución privada en Berlín. En abril de 1933, ya bajo el régimen nacionalsocialista, el edificio fue registrado y clausurado por la policía y 32 estudiantes fueron detenidos temporalmente. En julio de ese año, el cuerpo docente decidió disolver definitivamente la Bauhaus ante las condiciones impuestas para una eventual reapertura.
Paradójicamente, aquella persecución contribuyó a internacionalizar todavía más su legado. Profesores y protagonistas de la escuela emigraron hacia distintos países y llevaron consigo sus métodos e ideas. Walter Gropius, Josef Albers, Marcel Breuer, László Moholy-Nagy y Ludwig Mies van der Rohe estuvieron entre quienes continuaron sus carreras fuera de Alemania. Moholy-Nagy, por ejemplo, fundó en Chicago en 1937 la New Bauhaus, retomando y desarrollando parte del programa educativo surgido en Weimar y Dessau.
Un legado reconocido como Patrimonio Mundial
La influencia sobrevivió ampliamente a la institución que le dio origen. La UNESCO considera que la Bauhaus revolucionó el pensamiento y la práctica arquitectónica y estética del siglo XX y que su influencia alcanzó escala mundial en la arquitectura, las artes visuales, las artes aplicadas y el urbanismo. Los sitios vinculados con la escuela en Weimar, Dessau y Bernau forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial desde 1996, con una ampliación aprobada en 2017.
La Bauhaus también dejó su huella en la Argentina
La proyección internacional de aquellas ideas también alcanzó a la Argentina. A fines de 1968, Walter Gropius visitó Buenos Aires por primera y única vez para trabajar junto con el reconocido arquitecto argentino Amancio Williams en el proyecto de una nueva sede de la Embajada de la República Federal de Alemania. La iniciativa no llegó a construirse: Gropius murió en 1969 y los cambios políticos terminaron por frustrar el proyecto.
Sin embargo, aquel encuentro entre dos figuras centrales de la arquitectura moderna dejó un testimonio significativo de los vínculos entre la Bauhaus y la Argentina. En 1970, la maqueta de la proyectada embajada ocupó un lugar destacado en la exposición por los 50 años de la Bauhaus realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

La relación fue incluso más amplia: investigaciones difundidas por el Goethe-Institut señalan los tempranos intercambios de Gropius con Victoria Ocampo, fundadora y directora de la revista Sur, y reconocen la influencia de las ideas de la Bauhaus en diferentes experiencias de la arquitectura y el diseño desarrolladas en el país.
Más de un siglo después de su fundación, esa capacidad para conectar disciplinas explica por qué la Bauhaus continúa siendo objeto de estudio, exposiciones y actividades educativas. En ese marco histórico puede inscribirse también la charla-taller organizada en Santa Fe: una aproximación desde la comunidad argentino-alemana a un capítulo de la cultura alemana cuya influencia terminó trascendiendo ampliamente las fronteras del país.
Con la colaboración de la FAAG, Stiftung Verbundenheit y la iniciativa #JungesNetzwerk







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