La Confederación Suiza abrió hoy, jueves 20 de agosto la convocatoria 2027-2028 de sus Becas de Excelencia para investigadores argentinos, un programa destinado a graduados universitarios que quieran desarrollar proyectos de investigación o realizar un doctorado en instituciones académicas del país europeo. Para la Argentina están disponibles dos modalidades y la fecha límite para postularse será el 10 de noviembre de 2026.
El programa, administrado por la Comisión Federal de Becas para Estudiantes Extranjeros (FCS/ESKAS), no apunta únicamente a financiar estadías académicas individuales. Su objetivo declarado es fomentar el intercambio internacional y construir vínculos de investigación entre Suiza y más de 180 países. Para la convocatoria actual, el programa está abierto a candidatos de 183 naciones.
Investigación o doctorado: las opciones para argentinos
Los postulantes de la Argentina pueden acceder a becas de investigación por hasta 12 meses o a becas de doctorado por un máximo de 36 meses. En ambos casos deben contar con un título de máster y conseguir previamente el respaldo de un supervisor académico en Suiza dispuesto a dirigir el proyecto propuesto.

La convocatoria argentina no contempla, en cambio, becas para estudios de grado, máster, posdoctorado ni formación artística. Las posibilidades se concentran, por lo tanto, en investigadores que ya completaron una etapa avanzada de su formación universitaria.
Las instituciones habilitadas abarcan buena parte del sistema científico suizo: las universidades cantonales, las escuelas politécnicas federales ETH Zürich y EPFL, universidades de ciencias aplicadas y centros de investigación del dominio ETH, entre ellos PSI, WSL, Empa y Eawag.
Unos US$ 3.000 por mes, pero no todos los gastos están cubiertos
El apoyo económico asciende a CHF 2.450 (US$ 3.060) mensuales y está pensado para cubrir los gastos básicos de una sola persona. La propia documentación aclara que la beca no constituye un salario. Los beneficiarios reciben además una ayuda única de CHF 600 (US$ 749) para el depósito del alquiler y una tarjeta de transporte público con tarifas reducidas.

Para becarios procedentes de países que no pertenecen a la Unión Europea ni a la EFTA, como la Argentina, la FCS cubre las primas del seguro médico obligatorio y contempla una asignación para el vuelo de regreso al país de origen.
Sin embargo, existen gastos que quedan a cargo del investigador. La beca no cubre tasas universitarias o semestrales, que en determinados establecimientos pueden oscilar aproximadamente entre CHF 600 (US$ 749) y CHF 2.000 (US$ 2.497) por semestre. Tampoco financia la participación en congresos ni el trabajo de campo.
Conseguir un supervisor, un requisito decisivo
Uno de los puntos centrales del proceso es encontrar un académico en Suiza que acepte acompañar y supervisar la investigación. La FCS evalúa posteriormente las candidaturas según tres grandes criterios: el perfil del postulante, la calidad del proyecto y las sinergias o posibilidades de cooperación científica futura.
Esto convierte a la convocatoria en algo diferente de una beca convencional para cursar estudios: el candidato debe llegar con una propuesta académica definida y con un vínculo establecido dentro del sistema científico suizo.
Los beneficiarios deberán además residir en Suiza, en la ciudad o cantón correspondiente a su institución anfitriona. El monto mensual está calculado exclusivamente para una persona y no incluye asignaciones destinadas a familiares o hijos.
Una convocatoria con advertencia contra las estafas
Las autoridades suizas también reiteraron una advertencia ante la circulación de falsas ofertas de becas atribuidas a la Confederación. La Comisión Federal de Becas no comunica sus convocatorias mediante correos electrónicos que soliciten pagos y aconseja no transferir dinero ante este tipo de mensajes.

Para los argentinos interesados, la convocatoria permanecerá abierta hasta el 10 de noviembre de 2026. La selección final corresponde a la FCS, que prevé comunicar sus decisiones a más tardar a fines de mayo para el siguiente ciclo académico.
Más allá del beneficio individual, el criterio de evaluación revela una de las prioridades del programa: utilizar la movilidad académica para generar relaciones científicas que puedan continuar después de terminada la beca. Para investigadores argentinos, representa así no sólo una vía de acceso a universidades y centros de excelencia suizos, sino también una oportunidad para construir proyectos de cooperación internacional de largo plazo.







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