La fuerte bajante del río Danubio dejó al descubierto en Budapest un misterio oculto por más de ocho décadas. Varios equipos encontraron restos de dos soldados alemanes, una moto de uso militar, dos placas de identificación y 35 minas antitanque de la Segunda Guerra Mundial. El calor y la falta de lluvias redujeron el nivel del río hasta valores extremos, por lo que el agua retrocedió y dejó expuestas zonas del lecho antes cubiertas. Ahí aparecieron los restos humanos y los objetos militares.
Integrantes del Volksbund, la organización alemana encargada de buscar y recuperar muertos de guerra, retiraron los huesos, pero la presencia de explosivos obligó a convocar también a una brigada especializada.
Los restos aparecieron con una moto militar que podría tratarse de una DKW NZ 350-1, un modelo producido en Alemania durante los últimos años de la guerra. La DKW NZ 350 empezó a fabricarse antes del conflicto. La versión NZ 350-1 llegó después y fue adaptada para las necesidades del ejército, con un motor de dos tiempos y una estructura sencilla, lo cual facilitaba las reparaciones en condiciones adversas. Estas motocicletas servían para transportar mensajes, órdenes y pequeños cargamentos.

El buen estado de la moto llamó la atención. Lo mismo ocurrió con las placas militares. La explicación estaría en el barro del puerto, mezclado durante décadas con restos de gasoil, una combinación que redujo el contacto de algunos objetos con el oxígeno y frenó parte del deterioro.
No ocurrió lo mismo con los cuerpos: los equipos recuperaron restos óseos, no cadáveres completos. A partir de ahora, los análisis deberán establecer la edad aproximada de los soldados, posibles lesiones y cualquier dato que ayude a reconstruir sus últimos momentos.
Las 35 minas Teller fueron el mayor riesgo. Es un tipo de explosivo diseñado para destruir tanques y otros vehículos pesados. Incluso después de 80 años, estos artefactos pueden conservar material activo y no deben ser manipulados sin personal especializado.
Qué pudo ocurrir durante el invierno de 1945
Una de las hipótesis es que la muerte de los soldados fue en los primeros meses de 1945. En ese momento, Budapest era testigo de uno de los combates más duros del final de la Segunda Guerra. Los enfrentamientos continuaron hasta mediados de febrero de 1944, pero miles de civiles y soldados murieron durante esas semanas y buena parte de Budapest quedó destruida. Los puentes sobre el Danubio fueron volados y el río se convirtió en un obstáculo para quienes querían escapar.

Es posible que los dos soldados de la Wehrmacht intentaran cruzar una zona congelada del Danubio junto con la moto. El hielo pudo romperse por el peso. Por ahora, ninguna teoría cuenta con una confirmación definitiva.
En Hungría todavía existen desaparecidos de guerra. El cementerio militar de Budaörs, al oeste de Budapest, tiene restos de más de 17.000 soldados alemanes y húngaros.
La sequía en el río Danubio expuso otros restos de la guerra
Otros sectores del río también registraron niveles muy bajos en el verano. Y los barcos de carga redujeron su capacidad y varias embarcaciones turísticas suspendieron recorridos. El retroceso del agua también dejó visibles barcos hundidos, municiones y estructuras que permanecían bajo el río. En Serbia volvieron a aparecer restos de buques alemanes cerca de Prahovo. La flota nazi hundió allí decenas de embarcaciones en 1944 durante su retirada frente al avance soviético.

Muchos de esos barcos todavía tienen explosivos y combustible. Por eso, su aparición no es solamente algo de interés histórico. Es un riesgo para la navegación, los trabajadores portuarios y las poblaciones cercanas.
El Volksbund considera posible que dentro de algunos buques militares todavía existan restos humanos. La organización trabaja por encargo del Gobierno alemán en la búsqueda de soldados muertos fuera del país. Cuando encuentra un cuerpo, intenta identificarlo y trasladarlo a un cementerio militar. Una tarea que todavía tiene mucho por delante.



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