Alemania terminó julio con unos 186.700 militares en servicio, el mayor número registrado por la Bundeswehr en aproximadamente 13 años. La cifra supera en unos 3.700 efectivos la del mismo mes de 2025 y confirma una recuperación del reclutamiento después de un largo período en el que las Fuerzas Armadas tuvieron dificultades para incorporar y retener personal.
El aumento, no obstante, es apenas una parte del proyecto de Berlín. El gobierno de Friedrich Merz quiere llevar la dotación militar alemana hasta unos 260.000 soldados activos durante la próxima década y sumar alrededor de 200.000 reservistas. Para eso, deberá incorporar decenas de miles de personas y ampliar al mismo tiempo bases, centros de entrenamiento y capacidad logística.
Las postulaciones también subieron: hasta fines de julio, la Bundeswehr recibió 47.300 solicitudes, un 26% más que durante el mismo período del año anterior. Cerca de 15.400 personas ingresaron efectivamente a las Fuerzas Armadas, una mejora del 12% en la comparación interanual.
El Ministerio de Defensa esperaba cerrar 2026 con una fuerza de entre 186.000 y 190.000 integrantes. Alemania ya llegó a la parte inferior de esa proyección varios meses antes del final del año.
Más soldados y un salto en las solicitudes para ingresar a la Bundeswehr
Dentro de los 186.700 efectivos actuales conviven unos 61.500 son militares de carrera, y otros 113.000 tienen contratos de duración determinada. En tanto, 12.100 cumplen tareas mediante fórmulas voluntarias o compromisos más breves, un sector que también aumentó durante el último año. En el mes de julio la Bundeswehr sumó alrededor de 1.500 integrantes y recibió unas 6.800 postulaciones más.
El ejército de Alemania compite con el sector privado por ingenieros, médicos, técnicos, especialistas informáticos y otros perfiles que resultan indispensables para unas Fuerzas Armadas modernas. A eso se suma un problema de infraestructura. Decenas de miles de soldados nuevos necesitan alojamiento, comedores, instalaciones deportivas, aulas, instructores, depósitos y campos de entrenamiento. El Ministerio de Defensa ya comenzó a revisar antiguos cuarteles y predios militares que podrían volver a utilizarse después de años cerrados o destinados a otros proyectos.

La ampliación del personal forma parte de un cambio mucho más profundo en la estrategia militar de Alemania. En las décadas posteriores a la Guerra Fría, el país redujo el tamaño de sus Fuerzas Armadas, cerró instalaciones y recortó estructuras que parecían sobredimensionadas para el escenario europeo de entonces.
La guerra en Ucrania cambió todo y puso en cuestión la capacidad alemana para movilizar tropas en caso de un conflicto de gran escala.
El nuevo servicio militar ya empezó a buscar futuros reclutas
Desde enero funciona un nuevo sistema de servicio militar que pretende ampliar la base de posibles incorporaciones. El esquema continúa siendo voluntario para quienes finalmente ingresen a la Bundeswehr, pero tiene un mecanismo de registro que permite conocer mejor cuántos jóvenes estarían dispuestos y en condiciones de servir.
Hasta fines de julio se enviaron alrededor de 378.000 cuestionarios. Unos 194.000 fueron dirigidos a hombres y cerca de 184.000 a mujeres o personas registradas con otro género. Los varones deben responder el formulario, mientras que para los demás destinatarios hacerlo es voluntario. La diferencia en las respuestas fue amplia: cerca del 96% de los hombres completó el cuestionario dentro del período previsto, frente a alrededor del 4% entre quienes podían decidir si participaban o no.

El formulario funciona como una primera selección para detectar interés, condiciones personales y disponibilidad. A partir de esas respuestas, unos 2.630 jóvenes realizaron evaluaciones durante los primeros siete meses del año. Finalmente, 865 fueron elegidos para ocupar puestos dentro de las Fuerzas Armadas.
La mayoría ingresará durante este mismo año. Unos 824 nuevos reclutas tienen prevista su incorporación en 2026 y otros 41 lo harán en 2027. Para una organización que aspira a sumar decenas de miles de integrantes, el volumen todavía es reducido, pero el sistema recién atraviesa su etapa inicial y Defensa pretende ampliarlo durante los próximos años.
Alemania suspendió el servicio militar obligatorio en 2011. La conscripción no desapareció completamente del marco legal y el gobierno podría recurrir nuevamente a ella si las incorporaciones voluntarias resultan insuficientes.
El gobierno de Merz pretende acompañar ese aumento de personal con más gasto en equipamiento militar, municiones, vehículos, defensa aérea y nuevas instalaciones. Una fuerza de mayor tamaño pierde utilidad si no dispone de suficientes sistemas de armas, transporte y capacidad de mantenimiento.




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