Un total de 187.744 empresas dejó de operar en Alemania durante 2025. Es decir, la cantidad de cierres aumentó casi un 10% frente al año anterior y alcanzó su nivel más alto desde 2007. Es el segundo año consecutivo de suba: la última vez que la cifra fue mayor ocurrió hace casi dos décadas, cuando cerca de 208.000 compañías abandonaron el mercado alemán.
Los datos son de una investigación elaborada por la agencia Creditreform y el centro ZEW de Mannheim. El estudio suma grandes compañías, pequeñas empresas, microemprendimientos y trabajadores independientes con actividad económica.
Gastronomía, construcción e industria entre los sectores afectados
La cantidad de cierres aumentó en casi todas las ramas de la economía. Uno de los mayores avances fue en la gastronomía alemana, donde unas 15.000 empresas dejaron de funcionar durante 2025. La cifra incluye restaurantes, bares, hoteles y otros establecimientos vinculados con el alojamiento. Es un aumento del 15% frente al año anterior.
Desde enero de 2026, el Gobierno aplica un impuesto al valor agregado reducido del 7% para los alimentos vendidos por los restaurantes. El motivo es claro: aliviar a los establecimientos, pero comenzó después del período analizado.

Las industrias vinculadas con la investigación también tuvieron dificultades. Cerca de 1.500 empresas manufacturera cerraron. En los servicios tecnológicos, los retiros llegaron a aproximadamente 12.000. El comercio perdió unas 37.000 empresas, un 8% más que durante el año anterior.
La construcción registró una cantidad todavía mayor. Cerca de 24.000 empresas del sector cerraron durante el año, un 12% más que en 2024. En la industria manufacturera desaparecieron algo más de 11.000 empresas. La suba llegó al 10%. El estudio destacó el caso de los fabricantes de autos y componentes, donde 360 compañías dejaron de operar. El aumento interanual alcanzó el 57%.
Casi 5.500 consultorios médicos dejaron de funcionar
El sector sanitario también presentó un fuerte deterioro: cerca de 11.000 empresas y establecimientos vinculados con la salud abandonaron la actividad, un 12% más que en 2024.
Una parte importante de esos cierres no fue por deudas ni a la falta de pacientes. Muchos médicos llegaron a la edad de jubilación y no encontraron profesionales dispuestos a continuar con sus consultorios. El problema es mayor en las zonas rurales. La desaparición de médicos, especialistas y farmacias reduce la cobertura sanitaria en regiones donde los habitantes ya deben recorrer grandes distancias para recibir atención.

Por otro lado, Alemania tiene todavía una fuerte estructura de empresas familiares. Aproximadamente el 86% de las compañías del país pertenece a propietarios que participan directamente de la conducción. Por esa razón, el retiro de una generación puede tener un efecto amplio sobre la actividad.
El estudio distingue entre insolvencias, bajas registrales y empresas que dejan de mostrar actividad. De los cierres contabilizados en 2025, el 13,4% correspondió a procedimientos de insolvencia. Otro 43,4% apareció como baja o cierre sin quiebra. El 43,2% restante correspondió a sociedades que dejaron de tener actividad económica y fueron identificadas mediante investigaciones o modelos estadísticos.
La tasa media de cierre llegó al 5,8% empresarial durante 2025. En 2023 se encontraba en el 4,7% y en 2024 había subido al 5,2%. Bremen presentó la mayor proporción del país. Allí desapareció el 7,8% de las empresas que existían un año antes. También se registraron niveles elevados en Sajonia-Anhalt, Turingia, Schleswig-Holstein y Sajonia.
Baden-Württemberg y Hamburgo mostraron las tasas más bajas, con un 5,3%. Los cierres aumentaron con especial fuerza en Schleswig-Holstein y Renania-Palatinado.
La incertidumbre por los aranceles de Estados Unidos, la competencia de las importaciones chinas, los costos de la energía, los salarios y la falta de trabajadores forman parte del problema. A esos factores se suma una economía que creció apenas un 0,2% durante 2025.




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