La Argentina se prepara para incorporar durante el primer semestre de 2027 una nueva red de grandes baterías destinada a reforzar el sistema eléctrico, responder ante aumentos repentinos de la demanda y reducir el riesgo de cortes. Los proyectos movilizarán una inversión estimada de USD 700 millones y marcarán la llegada del almacenamiento energético a gran escala a distintos puntos del país.
Los representantes de cuatro empresas adjudicatarias anticiparon los plazos, obstáculos y perspectivas de las futuras instalaciones durante un encuentro realizado por la AHK Argentina. El panel formó parte del Bootcamp Energías Renovables y BESS en Argentina, desarrollado el 26 y 27 de agosto en la sede porteña de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana.
Juan Pablo Alagia, gerente de Desarrollo y Tecnología de 360Energy; Marcelo Rodríguez, gerente comercial de DQD Energy; Marcos Moore, coordinador de Nuevos Negocios Energéticos de Aluar; y Agustín Heredia Barión, gerente de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Genneia, analizaron la licitación AlmaSADI y explicaron cómo avanzan los proyectos adjudicados.
La convocatoria recibió un total de 235 ofertas de 37 empresas por 8.338 megavatios, más de once veces los 700 MW buscados originalmente. Tras la evaluación técnica y económica, el Gobierno seleccionó veinte proyectos por 700,5 MW, repartidos entre cinco compañías y siete regiones eléctricas.
Genneia obtuvo siete proyectos por 421 MW; DQD Energy, ocho por 149,5 MW; 360Energy, tres por 68 MW; Aluar, uno por 50 MW; e Intermepro, uno por 12 MW. Las centrales se instalarán en Buenos Aires, el NOA, Chaco, Formosa, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa.
Una competencia que superó todos los pronósticos
La cantidad de proyectos y los precios sorprendieron incluso a las empresas que se preparaban para una convocatoria muy disputada. El valor promedio de las ofertas seleccionadas quedó cerca de USD 8.400 por megavatio al mes, muy por debajo del tope establecido para la licitación.
Aluar presentó once proyectos, pero solamente consiguió la adjudicación de una central de 50 MW en Goya, Corrientes. Moore reconoció que algunas propuestas quedaron afuera pese a ofrecer valores que hasta poco tiempo atrás habrían resultado sumamente competitivos.
“Nos sorprendió mucho la competencia, no solo por la cantidad de proyectos, sino también por el precio. Perdimos proyectos con USD 8.500, que es un muy buen precio”, afirmó. El representante de Aluar consideró que el proceso está generando “una competencia sana” entre las compañías interesadas en desarrollar nuevas soluciones para el sistema eléctrico.

360Energy concentró su estrategia en puntos vinculados con sus proyectos solares. Alagia explicó que el análisis no podía limitarse a la rentabilidad proyectada. “Tenemos que tener proyectos que sean competitivos y sostenibles. Nos gusta entender la palabra sostenible en todo su alcance: desde la sustentabilidad, desde lo económico y desde lo social”, sostuvo. También marcó una diferencia fundamental para iniciativas que requieren inversiones elevadas: “Una cosa es que sean económicamente rentables y otra cosa es que sean bancables y financiables con project finance”.
La empresa trabaja desde hace tres años con dos sistemas de baterías conectados a la red en su parque solar de Cañada Honda, una experiencia que le permitió estudiar su funcionamiento, mantenimiento y relación con los proveedores tecnológicos.
DQD Energy utilizó AlmaSADI para profundizar su transformación desde una constructora de parques solares hacia una generadora con activos propios. “Para nosotros, presentarnos en AlmaSADI fue como la continuidad de un proceso de transformación que estamos llevando desde hace unos años”, explicó Rodríguez.
La compañía concentró sus ocho proyectos adjudicados en Chaco, donde ya desarrolló obras y cuenta con equipos, proveedores y conocimiento territorial.
Qué harán las baterías dentro del sistema
Las centrales BESS almacenarán electricidad y podrán devolverla rápidamente cuando el sistema necesite más potencia. No producirán energía ni reemplazarán las obras de transporte, pero aportarán reservas de respuesta veloz ante contingencias, oscilaciones de la demanda o restricciones en puntos críticos de la red.
La expansión de la energía solar y eólica volvió más urgente este tipo de respaldo, ya que ambas fuentes dependen del sol y del viento, pero el consumo responde a horarios y comportamientos diferentes. “Las renovables intermitentes tienen una limitación. Cuando llegan al 20% o 30%, mejores o peores pueden ser las líneas de transmisión, pero se disocia la demanda de la oferta y no somos la excepción”, señaló Alagia.

El ejecutivo de 360Energy ubicó el problema más allá de la incorporación de nuevas centrales: “El gran desafío de la humanidad para los próximos años y las próximas décadas es el transporte de la energía y que llegue bien a la demanda”.
Aluar conoce esa dificultad por el enorme consumo de su planta de aluminio en Puerto Madryn, que demanda un promedio cercano a los 700 MW. La compañía se abastece mediante generación hidroeléctrica, térmica y eólica, y ahora sumará las baterías como una nueva unidad de actividad.

“Cuando surgieron estas nuevas posibilidades en soluciones de baterías, lo vimos como una forma de extendernos hacia un área en la cual todavía no había mucho desarrollo”, relató Moore.
El fuerte interés empresario también estuvo relacionado con la caída del precio internacional de los equipos y con la estructura comercial de AlmaSADI. Los adjudicatarios firmarán acuerdos con CAMMESA por la disponibilidad de potencia y las reservas que proporcionen, un esquema que permite proyectar ingresos y buscar financiamiento.
El desafío de llegar antes de junio de 2027
Las empresas trabajan para que las centrales comiencen a operar durante el primer semestre de 2027. La fabricación de las baterías puede demandar entre dos y tres meses, yel traslado desde China necesita otros dos. A esos plazos deben sumarse la construcción, la conexión y las pruebas exigidas por CAMMESA.
Los adjudicatarios intentan despachar los equipos desde China antes de que termine 2026 debido a un cambio impositivo que podría encarecerlos alrededor de un 6%. El objetivo es completar las obras civiles previamente para instalar las baterías apenas lleguen al país.
La instalación de contenedores con baterías mete además un desafío social: Genneia comenzó a dialogar con intendentes, jefes comunales y autoridades provinciales para explicar la tecnología, elegir los terrenos y responder preguntas sobre seguridad, impacto y beneficios.

“No tenemos hoy en la Argentina un lugar para decirle a un intendente: ‘Venga, vamos a ver un proyecto que esté funcionando’. No lo tenemos todavía, ni nosotros ni el resto de las empresas”, reconoció Heredia Barión. La compañía ganó casi el 60% de la potencia licitada y deberá desarrollar siete instalaciones con una gran dispersión geográfica. Sus proyectos estarán ubicados en Bragado, El Bracho, Crespo, Chascomús, Santa Rosa Sur, Cañada de Gómez y Mar de Ajó.
Heredia Barión sostuvo que la relación con las comunidades debe comenzar antes de la construcción y mantenerse durante toda la vida del proyecto. “Poder ser un buen vecino y tener una licencia social que se renueva constantemente, desde el momento cero, durante la construcción y la operación, para nosotros también es fundamental”, expresó.
“La integración de los proyectos energéticos renovables con los sistemas de almacenamiento abre una nueva etapa para el sector energético argentino”, aseguró Santiago Enriquez, especialista del Departamento de Energía y Medio Ambiente de AHK Argentina.
Cuando las primeras centrales entren en funcionamiento, el país comenzará a comprobar en la práctica una tecnología que hasta ahora solamente aparecía en proyectos experimentales. AlmaSADI no resolverá por sí sola las deficiencias de la red eléctrica, pero incorporará una herramienta capaz de reaccionar en pocos segundos cuando el sistema se encuentre bajo presión.




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