Maria Spinelli dejó Italia con un objetivo sencillo y difícil a la vez: encontrar un trabajo estable, independizarse y empezar de nuevo en Suiza. La joven italiana de 22 años murió durante el tiroteo ocurrido en la madrugada del domingo en Aarau, capital del cantón suizo de Argovia, cuando un atacante abrió fuego contra un grupo de personas que abandonaba una fiesta de música electrónica.
Spinelli era oriunda de Atri, en la región italiana de Abruzzo. Su historia estuvo atravesada desde chica por dificultades familiares y económicas. Según relató al Corriere della Sera un vecino que prefirió mantener su identidad en reserva, había crecido con sus padres separados y atravesado períodos de pobreza. Sin embargo, hablaba abiertamente de su pasado y de sus orígenes romaníes.
“Quería empezar de nuevo. Buscaba trabajo, quería ser independiente y construirse un futuro”, recordó el hombre. Maria aceptaba empleos ocasionales y también colaboraba en el food truck de una familia vecina con la que había establecido una relación estrecha. Le gustaba cocinar y, según quienes la conocían, soñaba con conseguir estabilidad, una casa y formar algún día su propia familia.

La música era otra parte importante de su vida. Le gustaba especialmente el techno y solía concurrir a fiestas con amigos. Esa afición la llevó durante el fin de semana al Aarauer Rave, organizado en el área del hipódromo de Schachen.
Disparos cuando terminaba la fiesta
El evento terminó alrededor de las 2.30 del domingo 30 de agosto. Mientras los asistentes comenzaban a retirarse, una persona efectuó numerosos disparos contra un grupo. Spinelli sufrió heridas mortales y falleció en el lugar pese a los intentos de reanimación, según informó oficialmente la Policía Cantonal de Argovia.

Otras cinco personas resultaron heridas. La información policial más reciente precisa que se trata de una ciudadana alemana y cuatro hombres suizos, de entre 24 y 31 años, que fueron trasladados a hospitales con lesiones de distinta gravedad. Este dato oficial actualiza las primeras informaciones difundidas durante las horas posteriores al ataque.
La Policía desplegó un amplio operativo y pidió a quienes estuvieron presentes que entregaran fotografías y videos que pudieran resultar útiles para reconstruir lo ocurrido. En las primeras horas, las autoridades todavía no sabían si buscaban a uno o varios responsables.
Un sospechoso detenido y un móvil todavía desconocido
La investigación tuvo un avance durante la madrugada del lunes. Poco antes de la 1, la Policía localizó y detuvo bajo fuerte sospecha a un ciudadano suizo de 43 años. Las autoridades consideran actualmente que habría actuado solo, aunque continúan investigando la secuencia exacta del ataque y sus posibles motivaciones.
La policía anunció que brindará una nueva conferencia de prensa el miércoles 2 de septiembre. Hasta entonces no prevé proporcionar más detalles sobre la investigación.

El caso también movilizó a los gobiernos de Italia y Suiza. El ministro suizo de Relaciones Exteriores, Ignazio Cassis, llamó a su par italiano, Antonio Tajani, para transmitirle sus condolencias y ofrecer cooperación en la investigación. La Cancillería italiana activó además a su Unidad de Crisis, junto con la Embajada en Berna y el Consulado General en Basilea, para asistir a la familia de Spinelli.
Para quienes habían compartido con ella su nueva vida en Suiza, la tragedia tiene una dimensión menos institucional. Su vecino la recordó como una joven tranquila y afectuosa que, pese a las dificultades, conservaba sus proyectos. “Tenía muchísimas ganas de vivir”, resumió.





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