Alemania llegó a la temporada de calefacción con sus depósitos de gas en uno de los niveles más bajos de los últimos años. La ministra federal de Economía y Energía, Katherina Reiche, descartó una escasez para este invierno, pero el Gobierno ordenó nuevas compras y avanzó con una reserva estratégica destinada a cubrir eventuales interrupciones del suministro.
Los almacenamientos alemanes alcanzaron este miércoles un nivel de llenado del 59,2%, equivalente a 146,5 teravatios hora (TWh), según la Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur). La cifra está claramente por debajo de períodos comparables de años anteriores, aunque el regulador considera que la seguridad del abastecimiento está garantizada y evalúa como bajo el riesgo actual de una situación de tensión.
Un 59% que no cuenta toda la historia
La regla general alemana establece un objetivo de llenado del 80% para el 1 de noviembre, aunque determinados depósitos tienen umbrales diferentes. La Bundesnetzagentur advierte, sin embargo, que el volumen almacenado no determina por sí solo la seguridad energética: también cuentan las importaciones por gasoducto, las terminales de gas natural licuado (GNL), la infraestructura y la demanda.

Entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre, Alemania importó 15,1 TWh de gas por gasoductos y 1,9 TWh mediante sus terminales de GNL, que registraron una utilización promedio del 43,6%. El regulador considera que esas distintas vías permiten compensar parcialmente el bajo nivel de las reservas, aunque anticipa que es probable que el país termine el invierno con depósitos comparativamente bajos.
Reiche sostuvo que no espera una falta de gas. “A día de hoy hay más gas en los depósitos de lo que se consumió incluso en el año más frío”, afirmó la ministra en declaraciones al Süddeutsche Zeitung reproducidas por BR24 y Deutschlandfunk.
Ocho TWh adicionales y una reserva estratégica
La tranquilidad oficial convive con medidas adicionales de prevención. A fines de septiembre, Reiche instruyó a la empresa estatal SEFE (Securing Energy for Europe) para que compre y almacene ocho TWh de gas hasta el 15 de diciembre. La capacidad total de almacenamiento alemana ronda los 247 TWh, por lo que la operación representa algo más del 3% de ese volumen.

Además, Berlín prevé establecer una reserva estratégica. “Vamos a licitar una reserva estratégica para los depósitos de gas que nos proteja frente a acontecimientos imprevistos”, anunció Reiche. Ese instrumento, sin embargo, no resolverá eventuales problemas durante el invierno actual: el plan contempla comenzar su implementación en 2027, después de una modificación legal que deberá aprobar el Bundestag.
El contraste explica la discusión política y técnica. Un nivel del 59% es bajo para octubre, pero Alemania ya no evalúa su seguridad energética exclusivamente por la cantidad de gas almacenada. El sistema depende de la combinación entre reservas, importaciones continuas, capacidad de GNL y posibilidades de reemplazar suministros ante una interrupción.
Argentina entra en la estrategia alemana desde 2027
En ese esquema aparece una conexión directa con la Argentina. En marzo, SEFE firmó con Southern Energy un contrato por ocho años para comprar dos millones de toneladas anuales de GNL argentino, con entregas previstas desde fines de 2027. El volumen equivale aproximadamente a un tercio de la producción anual proyectada por la compañía argentina.

El contrato no tendrá incidencia sobre el abastecimiento alemán durante este invierno, porque las exportaciones todavía no comenzaron. Su relevancia es de mediano plazo: Alemania busca contratos prolongados y proveedores geográficamente diversos, mientras la Argentina procura convertir el gas de Vaca Muerta en una corriente estable de exportaciones de GNL. La situación actual de los depósitos alemanes ayuda a entender por qué aquel acuerdo excede una operación comercial: para Berlín, diversificar el origen del gas forma parte de su estrategia de seguridad energética.




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