El Gobierno de Alemania puso en marcha la reprivatización de SEFE, el mayor importador de gas del país y la compañía que firmó un contrato millonario para comprar GNL producido con recursos de Vaca Muerta desde fines de 2027. Berlín pretende comenzar la venta a principios del próximo año, justo cuando se acerque el inicio de los cargamentos argentinos.
El Ministerio de Economía abrió la búsqueda de estudios jurídicos y bancos de inversión para organizar una operación que podría valorar la empresa en aproximadamente EUR 6.000 millones. El banco Lazard acompañaría el proceso, que contempla una venta directa a inversores y deja una salida a bolsa como alternativa menos probable.
La transferencia a manos privadas no anula el acuerdo firmado con Southern Energy. Hasta el momento tampoco existe una señal oficial de que Alemania quiera modificarlo: SEFE se comprometió a comprar dos millones de toneladas anuales de GNL por ocho años, en una operación estimada en más de USD 7.000 millones.
De Gazprom al control de Alemania
La historia de SEFE cambió después de la invasión rusa de Ucrania y la interrupción de los suministros energéticos. La compañía funcionaba con el nombre Gazprom Germania y controlaba una parte importante de la infraestructura utilizada para transportar, almacenar y comercializar gas dentro de Europa.

Cuando la casa matriz rusa se retiró en 2022, Berlín consideró que una eventual quiebra podía poner en peligro el abastecimiento nacional. El Estado intervino la empresa, aportó EUR 6.300 millones y tomó el control total
La compañía administra unos 4.200 kilómetros de gasoductos, equivalentes al 10% de la red alemana, además de depósitos subterráneos y una plataforma internacional de compraventa. En 2025 registró ingresos cercanos a EUR 15.500 millones y contó con alrededor de 2.200 empleados.
Por qué Alemania debe volver a venderla
La Comisión Europea autorizó el rescate con una condición: el Gobierno alemán deberá reducir su participación hasta un máximo del 25% más una acción antes de que termine 2028. El Estado conservaría así capacidad para bloquear decisiones sensibles, pero dejaría de controlar la administración cotidiana.

Según el cronograma difundido en Berlín, los primeros movimientos de venta comenzarían a principios de 2027. La operación podría desarrollarse mediante el ingreso de un gran inversor o un grupo de accionistas, acompañado por una ampliación de capital de entre EUR 1.500 millones y EUR 2.000 millones.
“Que habrá un proceso de reprivatización está claro por el marco establecido por la Comisión”, señaló una portavoz del Ministerio de Economía. Y aseguró que el Gobierno “tendrá en cuenta la seguridad del suministro de Alemania y Europa”, una advertencia que anticipa controles sobre los posibles compradores.
El contrato que conecta a SEFE con Vaca Muerta
La futura composición accionaria tendrá especial importancia para la Argentina, ya que SEFE firmó en marzo el contrato definitivo con Southern Energy, la sociedad formada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG para exportar el gas producido en Vaca Muerta.
Las entregas comenzarán a fines de 2027 mediante el Hilli Episeyo, el primero de los dos buques de licuefacción que operarán en el Golfo San Matías, en Río Negro. El volumen reservado por la compañía alemana equivale a más del 80% de la capacidad anual de esa embarcación y supera el 30% de la producción conjunta prevista para ambos barcos.

“Seremos la primera compañía energética alemana en recibir cargamentos provenientes de Argentina y también el primer cliente mundial de GNL de largo plazo del país”, afirmó Frédéric Barnaud, director comercial de SEFE, cuando se firmó el acuerdo.
Southern Energy proyecta invertir más de USD 15.000 millones y alcanzar exportaciones superiores a USD 20.000 millones entre 2027 y 2035. Contar con un comprador europeo antes de iniciar la producción reduce el riesgo financiero y facilita la construcción de la infraestructura necesaria.
La reprivatización no modifica automáticamente esas obligaciones porque el contrato pertenece a SEFE y seguirá vigente aunque cambien sus accionistas. El nuevo propietario, sin embargo, podrá influir sobre futuras compras, inversiones y ampliaciones del vínculo con la Argentina. Por eso el proceso que Alemania acaba de activar será observado desde Vaca Muerta: no pone en peligro el primer acuerdo, pero puede definir si se convierte en el comienzo de una relación energética mucho mayor.



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