El principal miedo de los alemanes en 2026 no nace en el frente de batalla ni en las noticias internacionales, sino frente a la caja del supermercado, el contrato de alquiler y las facturas del hogar. El 59% de la población teme que el costo de vida siga subiendo y que sus ingresos ya no alcancen para cubrir los gastos cotidianos.
La preocupación aumentó siete puntos porcentuales respecto de 2025 y volvió al primer puesto del estudio anual “Los miedos de los alemanes”, elaborado por la aseguradora R+V. El temor al encarecimiento de la vida encabezó la clasificación en 16 de las 35 ediciones realizadas desde 1992.
El resultado muestra que una inflación más moderada no alcanza para borrar el efecto de los aumentos acumulados. Aunque el índice anual ya no se encuentra en los niveles registrados después de la invasión rusa de Ucrania, los hogares continúan pagando precios mucho más altos por la energía, los alimentos, la vivienda y numerosos servicios.
“Las personas experimentan todos los días lo costosa que se volvió la vida”, explicó Grischa Brower-Rabinowitsch, responsable del relevamiento. La encuesta entrevistó personalmente a 2.400 residentes de habla alemana mayores de 14 años entre el 11 de mayo y el 29 de julio.
El bolsillo domina el ranking
La preocupación no se limita a los precios actuales. El 53% de los encuestados teme que el Estado aumente los impuestos o reduzca prestaciones para financiar el sistema social, la infraestructura, la defensa y otros compromisos presupuestarios. Ese temor avanzó al segundo lugar, cuatro puntos por encima del registro de 2025.
Detrás aparece la posibilidad de que el Estado quede desbordado por la llegada de refugiados, mencionada por el 52%. La inquietud por una peor situación económica alcanzó el 51% y subió diez puntos en un año, el incremento más pronunciado entre todos los temas incluidos en el estudio.

El quinto puesto también está relacionado con el dinero: la mitad de los consultados teme que vivir en Alemania resulte imposible de pagar. La falta de departamentos, los alquileres elevados y la competencia para conseguir una vivienda dejaron de ser problemas exclusivos de las grandes ciudades y ya afectan a numerosas zonas del país. El miedo a nuevos aumentos del costo de vida llegó al 60% en el oeste, frente al 53% en el este.
La desconfianza también alcanza a la política
Los problemas económicos aparecen acompañados por un deterioro de la confianza en las instituciones. El 48% de la población cree que la dirigencia política puede quedar superada por los desafíos que enfrenta el país, seis puntos más que el año anterior.
Gobierno y oposición recibieron una calificación promedio de 4,1 dentro del sistema escolar alemán, en el que uno representa la mejor nota y seis la peor. En 2025 habían obtenido 3,8. El nuevo registro refleja la decepción con la coalición encabezada por Friedrich Merz, que llegó al poder con promesas de reactivar la economía, ordenar las cuentas públicas y reducir las disputas internas.
Las inquietudes vinculadas con la inmigración también conservaron posiciones elevadas. Además del 52% que teme una sobrecarga estatal, el 47% anticipa tensiones sociales por el ingreso de personas procedentes de otros países. Ambos indicadores subieron, aunque la cantidad de nuevas llegadas disminuyó.

El extremismo político inquieta al 41% de los alemanes. Al separar las respuestas, el islamismo provoca temor en el 45%, la extrema derecha en el 43% y la extrema izquierda en el 7%. La encuesta también detectó que el 37% teme una fractura de la sociedad, principalmente entre ciudadanos con y sin antecedentes migratorios.
Donald Trump aparece entre las preocupaciones internacionales, aunque con menos peso que en su primer mandato. El 45% considera peligrosa para el mundo la política del presidente estadounidense, lejos del 69% registrado en 2018. Otro 41% teme el avance de gobernantes autoritarios.
Menos miedo a la guerra, el clima y el delito
Pese al pesimismo económico, el nivel general de temor se ubicó en el 38%, solamente dos puntos por encima del mínimo histórico registrado en 2021 y muy lejos del 52% alcanzado en 2016.
El miedo a que Alemania participe directamente en una guerra cayó del 41% al 34% en un año, pese a la continuidad de la invasión rusa de Ucrania y al aumento del gasto militar.

Solamente el 30% mencionó el calentamiento del planeta entre sus grandes temores y el 27% expresó preocupación por las catástrofes naturales.
El desempleo preocupa al 20% de los trabajadores, la cifra más baja desde que comenzó la medición. Los delitos quedaron en el último lugar, con un 19%, incluso cuando la inseguridad ocupa un espacio permanente en la discusión política y mediática.




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