La paradoja quedó expuesta esta semana. Mientras Alemania proclama desde 2023 la necesidad de reducir su dependencia económica de China, los datos muestran que en los rubros más estratégicos ocurre exactamente lo contrario. Un trabajo difundido por la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, vinculada al partido liberal FDP, documentó que en bienes críticos como baterías de iones de litio, paneles solares y antibióticos la concentración de importaciones desde China se profundizó.
Las cifras del Statistisches Bundesamt
El estudio, basado en cifras preliminares del Statistisches Bundesamt (la oficina federal de estadística alemana), midió las importaciones directas en función del peso. En 2025, alrededor de dos tercios de las baterías de iones de litio que ingresaron a Alemania provinieron de China, contra apenas la mitad de dos años atrás. En paneles solares, la participación china pasó del 89% a casi el 93%. Y en antibióticos, del 65% al 73%.

La tendencia se replica en otros insumos sensibles. Entre los metales, también crecieron las cuotas chinas en las importaciones alemanas de magnesio, galio y germanio. En ciertas tierras raras, la situación es prácticamente de monopolio: China es virtualmente el único proveedor de los minerales necesarios para los imanes permanentes que se utilizan en motores eléctricos. Aunque la participación china en el total de tierras raras importadas bajó, el valor de esas compras subió, lo que sugiere precios más altos por volúmenes menores.
Una crítica frontal a la estrategia oficial
El autor del estudio, Frederic Spohr, director de las oficinas de la fundación en Taiwán y Corea, fue contundente. “Justamente en las áreas críticas, Alemania no diversifica, sino que se vuelve aún más dependiente y por lo tanto aún más vulnerable”, planteó en la presentación del trabajo. Spohr remitió a la Estrategia China del gobierno federal, aprobada en 2023, que se propone exactamente lo opuesto: reducir las dependencias económicas respecto de Pekín.

La investigación aclara que sólo se midieron las importaciones directas desde China. No se computan los envíos provenientes de terceros países que llegan con insumos o componentes chinos, lo que sugiere que el grado real de exposición podría ser aún mayor.
Reiche viaja a Pekín en plena tensión
El estudio se conoce a pocas horas de un viaje sensible. La ministra federal de Economía y Energía, Katherina Reiche (CDU), viajó a China para una visita oficial desde del 26 al 29 de mayo, con escalas previstas en Pekín y, eventualmente, en la ciudad portuaria de Cantón (Guangzhou), según consignó la agencia Bloomberg. La acompañaron altos ejecutivos de BASF, Thyssenkrupp y Siemens Energy. Reiche, en funciones desde el 6 de mayo de 2025 en el gabinete del canciller Friedrich Merz, ya había anticipado en abril el tono de la misión.

“China sigue siendo un mercado grande e importante para nosotros”, declaró en aquella oportunidad a la agencia Reuters. “Al mismo tiempo, somos plenamente conscientes de que materias primas, productos intermedios y otros bienes esenciales para la industria están siendo utilizados como instrumentos geopolíticos”, agregó. La visita continúa la línea iniciada por Merz, que en febrero de este año había viajado a Hangzhou y elogiado la “buena cooperación” con Pekín, aunque advirtió sobre el exceso de capacidad exportadora china.





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