Buenos Aires (AT) – El gobierno de Estados Unidos dispuso que, desde el 3 de abril, se aplicará un arancel adicional del 25 % a todos los autos y utilitarios livianos importados al país. La medida alcanza a todos los vehículos sin importar su origen, y se suma a los aranceles ya existentes del 2,5 % para autos y del 25 % para pickups.
La decisión del presidente Donald Trump tiene un doble objetivo: generar recursos para sostener las rebajas impositivas que impulsa su administración y, al mismo tiempo, favorecer la producción nacional. No obstante, varios analistas anticipan que los efectos podrían ser contraproducentes.
Los fondos recaudados con los aranceles irán directamente al Tesoro estadounidense. Sin embargo, se estima que los consumidores podrán terminar pagando el costo, debido al aumento de precios que podría trasladarse al mercado. En algunos casos, el precio final podría encarecerse en varios miles de dólares.

Impacto en precios y consumo
Según cálculos del Instituto de Economía Mundial de Kiel (IfW), los nuevos aranceles podrían provocar un aumento del 1,1 % en el índice de precios al consumidor en Estados Unidos, solo por el efecto de los autos importados. Aunque la economía estadounidense sufriría solo un impacto menor en el corto plazo, los expertos advierten que los consumidores podrán enfrentar una inflación mayor y menor diversidad de modelos disponibles.
El grupo automotor BMW anticipó que podría enfrentar una caída de mil millones de euros en sus beneficios este año, como consecuencia directa de las tarifas que ya rigen en otras partes del mundo y las que se aplicarán en Estados Unidos. La compañía aún no pudo determinar el impacto total, dado que muchas condiciones del nuevo esquema no han sido detalladas completamente.
Desde BMW indicaron que se están analizando las reglas publicadas para evaluar el alcance real de la medida. Un punto clave es que el arancel se aplicará sobre el valor del vehículo, y no sobre el precio final al consumidor, lo que complica los cálculos.

Cambio de estrategia: producir más en EE.UU.
Ante el nuevo escenario, algunas automotrices podrían acelerar planes para fabricar más unidades dentro del territorio estadounidense. En Audi, por ejemplo, ya se venía evaluando desde hace tiempo la posibilidad de instalar una planta de producción propia en Estados Unidos, una decisión que ahora cobra renovado interés.
La estrategia de “fabricar donde se vende” cobra relevancia como forma de sortear los nuevos aranceles. De hecho, según fuentes del sector, varios fabricantes y proveedores han incrementado desde hace meses sus envíos de autos y autopartes al mercado estadounidense, en previsión de medidas de este tipo.

Reacción de la Unión Europea y posibles represalias
La Comisión Europea, encabezada por Ursula von der Leyen, mantiene una postura de apertura al diálogo, pero advirtió que habrá una respuesta firme. El ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck (Partido Verde), aseguró que Bruselas ya se ha coordinado con los Estados miembro y que se está trabajando en una estrategia conjunta de respuesta.
“Se necesita firmeza y confianza. No podemos dejar pasar este ataque a nuestra industria”, declaró Habeck. Aunque no se detallaron medidas concretas, se anticipa que podría aplicarse un aumento de los aranceles a las importaciones estadounidenses o algún tipo de restricción selectiva.

China también advierte sobre el rumbo proteccionista
Desde Pekín, el gobierno chino manifestó su preocupación por el giro proteccionista de Washington. “En una guerra comercial no hay ganadores”, indicó el Ministerio de Comercio de China en un comunicado. Si bien no se refirieron específicamente al caso automotor, se descuenta que China también podría responder si las medidas se extienden o afectan a su industria.
Actualmente, la Unión Europea impone un arancel del 10 % a los autos provenientes de Estados Unidos. La posibilidad de escalar esta cifra como represalia no está descartada. No obstante, dentro del bloque hay diferencias sobre cuál debe ser el grado de confrontación con Washington, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas más amplias.
Lejos de moderar su posición, el presidente Donald Trump advirtió que los aranceles llegaron “para quedarse” y que podría imponer condiciones aún más duras si la Unión Europea o Canadá responden en bloque. La declaración, difundida por la Casa Blanca, busca presionar a los aliados occidentales a desistir de cualquier medida conjunta de represalia.

Un conflicto que va más allá de los autos
Aunque los nuevos aranceles apuntan a los autos y partes, su trasfondo es económico y político. En un año electoral, Trump apuesta a mostrar firmeza frente al exterior y a cumplir su promesa de fortalecer la industria estadounidense. El impacto sobre las relaciones comerciales internacionales podría sentirse más allá del sector automotor.
Con esta decisión, Estados Unidos vuelve a tensar los vínculos comerciales con sus principales socios económicos. Los fabricantes alemanes, entre los más perjudicados, evalúan adaptarse para sobrevivir en un contexto hostil. Mientras tanto, la Unión Europea prepara una respuesta que, según fuentes diplomáticas, intentará combinar firmeza con pragmatismo.

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