Un árbitro aficionado pidió matrimonio en pleno partido de Bundesliga, frente a miles de personas. Hubo aplausos, lágrimas y un video viral. Pero pocos días después, esa postal romántica quedó tapada por una causa judicial. El protagonista ahora figura en búsqueda por robo y malversación de fondos.
Se trata de Pascal Kaiser, quien se hizo conocido tras proponerle casamiento a su pareja, Moritz, durante un encuentro disputado en el estadio RheinEnergieStadion, casa del FC Köln, en la ciudad de Colonia.
La Fiscalía local confirmó que Kaiser está siendo buscado por un presunto robo ocurrido cuando trabajaba como gerente de un bar de la ciudad. Lo que parecía un gesto histórico dentro del fútbol alemán derivó en un escándalo judicial que todavía suma capítulos.
De la ovación al expediente penal
El pedido de matrimonio ocurrió durante un partido de primera división. Kaiser ingresó al campo, tomó el micrófono y dedicó unas palabras a su pareja. Moritz respondió que sí. El estadio estalló en aplausos. El club compartió el momento en sus redes oficiales y el video superó las 165.000 reacciones en pocas horas.
Kaiser, árbitro amateur y fanático del Colonia, ya había contado públicamente que es bisexual y solía hablar de la importancia de la visibilidad dentro del deporte. En su cuenta personal reunía cerca de 47.000 seguidores y relataba su experiencia dentro del arbitraje.
Todo cambió cuando medios alemanes revelaron que la Fiscalía de Colonia lo busca por una causa vinculada a su paso por un bar llamado Beerpongbar Köln. Según la investigación, el hecho ocurrió dos veranos atrás, cuando Kaiser cumplía funciones como encargado del local.
El fiscal jefe confirmó que el árbitro figura como imputado en una causa por robo. De acuerdo con el expediente, Kaiser se habría llevado el dinero de la caja registradora, organizado una fiesta privada de cumpleaños con recursos del comercio y utilizado fondos de la empresa para gastos personales.
Las supuestas deudas rondan entre EUR 5.000 y EUR 6.000.
La fiscalía todavía no logra localizarlo. Esa dificultad resulta llamativa si se considera que su imagen circuló por todo el país tras el episodio en el estadio.
Las acusaciones y el dinero en disputa

El diario Tagesspiegel aportó más detalles sobre la investigación. Según ese medio, además del retiro de efectivo, Kaiser habría incurrido en maniobras de malversación mientras estaba al frente del bar. La causa avanza bajo la figura de apropiación indebida.
Las autoridades no informaron si existen más personas involucradas ni si el acusado presentó algún descargo formal ante la justicia. Por ahora, el expediente sigue abierto y el árbitro continúa en condición de buscado.
El FC Köln, club que acompañó públicamente la propuesta de casamiento, también reaccionó ante la difusión del caso. Desde la institución señalaron que tomaron conocimiento de las acusaciones por la prensa y que se comunicaron tanto con Kaiser como con las autoridades.
El propio Kaiser negó los cargos, según informó el club. La entidad aclaró que no puede verificar las denuncias y que se mantiene a disposición de la investigación.
El contraste entre la celebración pública y la gravedad de la causa penal dejó al club en una posición incómoda.
Mientras tanto, el video del compromiso sigue circulando, aunque ahora acompañado por titulares muy distintos a los de los primeros días.
Visibilidad, redes y un giro inesperado
Antes del escándalo, Kaiser utilizaba sus plataformas para hablar sobre diversidad dentro del fútbol. En entrevistas con medios especializados explicó que su objetivo era mostrar que las personas queer también forman parte del deporte, tanto dentro como fuera de la cancha.
Relataba que salir del clóset le permitió sentirse más libre como árbitro y que esa apertura lo fortaleció en su trabajo. También colaboró en la organización de eventos del orgullo en su región y participó en campañas locales de inclusión.
El pedido de matrimonio, realizado frente a unas 50.000 personas, parecía cerrar ese recorrido con una imagen potente. Un árbitro besando a su pareja en un estadio lleno. Un gesto poco frecuente en el fútbol profesional alemán.
Sin embargo, la causa judicial borró ese clima en cuestión de horas.
Ahora, el foco está puesto en la investigación penal y en el paradero del protagonista. La fiscalía busca establecer con precisión qué ocurrió en el bar, cuánto dinero falta y si existieron otros usos irregulares de fondos.
El caso también reabrió debates sobre la exposición mediática y el impacto de las redes sociales. Kaiser pasó de símbolo de diversidad a imputado en un expediente por robo en menos de una semana.
Moritz, su pareja, no realizó declaraciones públicas desde que trascendieron las acusaciones.
La historia sigue abierta. La justicia intenta localizar al acusado. El club toma distancia. Y la opinión pública observa cómo una escena celebrada como avance social terminó convertida en una trama judicial con cifras, denuncias y silencios.
Por ahora, el árbitro que protagonizó una de las imágenes más comentadas del fútbol alemán enfrenta un escenario muy distinto al que imaginó aquel día en el RheinEnergieStadion. La propuesta de casamiento quedó en segundo plano. El expediente penal marca el ritmo de los acontecimientos.



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