Buenos Aires (AT) – La start-up alemana Isar Aerospace realizó el primer lanzamiento de su cohete “Spectrum” desde el puerto espacial de Andøya, en Noruega. El despegue se concretó al mediodía, tras varios intentos pospuestos por mal tiempo. La nave logró elevarse en vertical, pero a los pocos segundos perdió estabilidad y se estrelló. Pese al desenlace, los responsables del proyecto calificaron el ensayo como un éxito.
La expectativa por el vuelo de prueba creció a lo largo de la semana. Ya desde el lunes, la nave estaba cargada y lista en la plataforma de lanzamiento, ubicada en la isla de Andøya, al norte de las islas Lofoten. Sin embargo, los vientos en altura obligaron a suspender el cronograma original. Jon Harr, director de operaciones de Andøya Spaceport, explicó a la emisora pública NRK que los cambios de dirección del viento en diferentes capas de la atmósfera dificultaron el operativo.

Objetivo principal: obtener datos
Según el equipo de Isar Aerospace, el objetivo de esta misión era reunir la mayor cantidad posible de datos y experiencia sobre el funcionamiento de todos los sistemas. “Independientemente de lo lejos que lleguemos con nuestro primer vuelo de prueba, recopilaremos datos y experiencias importantes.”, señalaron en un comunicado previo al lanzamiento. La idea era probar la interacción de decenas de miles de piezas del cohete y recopilar información clave para futuros vuelos.
La posibilidad de alcanzar la órbita terrestre en este primer intento ya había sido descartada por la empresa. Ningún otro emprendimiento espacial privado logró esa meta en su debut. El lanzamiento de “Spectrum” fue considerado desde el inicio como una prueba técnica.

Una explosión, pero no un fracaso
El analista Hallvard Sandberg, experto en temas espaciales del canal NRK, consideró positivo que la nave no haya explotado en la plataforma, como ha ocurrido en otros intentos similares. Sin embargo, se mostró sorprendido por la rápida pérdida de control del vehículo. Según su análisis, la nave mostró signos de inestabilidad desde el inicio. “Pareció un error de programación o de datos”, sostuvo. La pérdida de control se produjo en el momento en que el cohete debía realizar una maniobra lateral para avanzar hacia su trayectoria orbital.
Por su parte, Kjellmar Oksavik, profesor de astrofísica en la Universidad de Bergen, destacó que la metodología de Isar recuerda a la de SpaceX, la firma de Elon Musk. “Lanzan un cohete para aprender del intento. Corregís lo que falló, y volvés a intentarlo”, explicó. En su opinión, el avance logrado por “Spectrum” fue mayor al que muchos esperaban para una primera prueba.
Isar Aerospace: un nuevo actor en la carrera espacial privada
Con este lanzamiento, Isar Aerospace se convierte en la primera empresa que logra enviar un microlanzador orbital desde Europa occidental. La compañía, con sede en Baviera, forma parte de un puñado de startups espaciales alemanas que buscan competir en el creciente mercado de lanzamientos comerciales. Hasta la fecha, ha recaudado más de EUR 400 millones (US$ 433 millones) en capital de inversión. Entre sus principales inversores se encuentra Porsche SE, el principal accionista del grupo Volkswagen.
El cohete “Spectrum” tiene una longitud de 28 metros y está diseñado para transportar hasta una tonelada de carga útil al espacio. Está pensado para el envío de satélites pequeños y medianos. En comparación, el modelo “Falcon 9” de SpaceX mide 70 metros y puede lanzar hasta 22,8 toneladas.

Una misión con múltiples novedades
El vuelo fue doblemente significativo: fue el primer ensayo de Isar Aerospace y, al mismo tiempo, el primer lanzamiento de un cohete orbital desde una base en Europa occidental. Hasta ahora, las operaciones espaciales europeas de este tipo se realizaban desde la Guayana Francesa o a través de agencias nacionales. El lanzamiento marca un hito para la industria aeroespacial del continente.

La empresa ya trabaja en nuevos prototipos. Según voceros de Isar Aerospace, varios cohetes más están en fase de construcción. El objetivo es lograr una oferta competitiva y confiable para clientes que necesiten poner en órbita satélites de telecomunicaciones, observación o investigación.
El primer intento de Isar Aerospace terminó con una explosión, pero abona el camino hacia una alternativa europea en el competitivo mundo de los lanzamientos espaciales. El enfoque de prueba y error, validado por firmas como SpaceX, también se consolida en el ámbito europeo. La industria alemana, con apoyo privado, apuesta a tener un lugar relevante en la nueva carrera espacial.

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